lunes, 12 de junio de 2017

"SE ME HA CAÍDO UN MITO"

Con esa frase me recibió el bueno de Alejandro Casterlenas sobre el kilómetro cinco de carrera en plena subida hacia la Carrodilla, mientras estaba atravesando una de las pájaras más monumentales de mi "carrera" deportiva.
Y es que..."esto del Trail" no está hecho para gente "fina" como yo.
A las siete y media de la tarde ,y con 35º de temperatura, partíamos casi cien corredores desde la Puerta del Sol de Estadilla para completar los quince kilómetros de la distancia mediana de la cuarta edición de la Trail Sierra de la Carrodilla.
La idea desde la salida era, intentar ayudar a Raquel a quedar lo más adelante posible en un terreno que claramente no es el nuestro.
Se sale, bueno, salimos muy rápido, merced a esa "excitación" de los inicios, que estamos pisando asfalto y que el desnivel, en esos primeros metros, es muy favorable.
A partir del kilómetro dos nos adentramos en el monte y de ahí ya, paulatinamente, iniciamos la
subida, que se alargará durante seis kilómetros más hasta alcanzar la ermita de la Carrodilla a más de 800 metros de altitud.
Llega el primer avituallamiento ya en el kilómetro tres (muy bien la organización con la previsión de agua viendo el tremendo calor que hacía) y en cuanto bebemos un poco y nos "remojamos" la cabeza continuamos trotando.
Ahora empieza lo más duro....el terreno se empina de manera más seria.
Vamos en fila india y en algunos tramos intentamos correr y adelantar corredores, pero a mi,me está costando una barbaridad el recuperar el aliento en cada cambio de ritmo.
Siento una enorme fatiga, sudo una barbaridad y en algún momento pierdo la fuerza necesaria para impulsarme en algún exigente repecho.
Tanto es así que sobre el kilómetro cuatro, decido echarme a un lado, hacer un gesto con la mano para que me adelanten y parar.
Me agarro sobre mis rodillas porque estoy k.o., sudo una barbaridad y en ese momento me veo sin fuerzas para seguir.
Aquí no puedo hacer otra cosa que AGRADECER con mayúsculas a todos y cada uno de los corredores que pasaron a mi lado y se preocuparon por mí, en especial a Martín Cubelos que me cedió su agua y me esperó.
Ese agua medio caliente por el paso de los kilómetros y el enorme calor que hacía, me dio la energía suficiente para poder continuar ascendiendo.
Un poco más arriba llega el "pasaje" que contaba al inicio.
Animando a los corredores al lado de una piedra grande están Javi Cabestre y Alejandro que me hace ese comentario de "se me ha caído un mito...¡¡Fernando corriendo una trail!!"..
A pesar de mi estado físico y anímico me saca una sonrisa y decido volver a parar allí a su lado para intentar recuperarme un poco más,
Le digo a Martín que continúe y vaya para adelante, que yo necesito oxigenarme de nuevo.
Javi me da un poco de bebida isotónica que tiene allí y que agradezco enormemente y les pregunto que donde coño acaba esta subida.
"¿Ves esas piedras en forma de gato?, pues en cuanto llegues ahí ya es todo tendido hasta la Carrodilla y de ahí todo bajada hasta Estadilla"...confío en las palabras de Alejandro y continúo para arriba.
Ha pasado Marcos y poco a poco, tras alcanzar esas piedras me voy acercando a él hasta que lo alcanzo en el siguiente avituallamiento donde han tenido la gentileza de colocar un arco de agua que sienta de lujo.
Ahora, con la compañía de Marcos, como en otras buenas ocasiones, vamos trotando-andando-charrando hasta que llegamos a la altura de Martín.
En una bajada nos vamos despegando de Marcos y nos dirigimos juntos hacia el ecuador de la carrera situado en la ermita de La Carrodilla, en el punto más alto de esta distancia, los 815 metros.
La llegada allí es una gozada, por el copioso avituallamiento que hay y el excelente trato, cariño y ánimos que dan los voluntarios.
Una vez superada toda la subida y bajado un poco (sólo un poco) la temperatura, siento que mi cuerpo está mucho mejor.
Bebo agua, como sandía y arrancamos junto a Martín para completar los últimos siete kilómetros hasta meta.
Nada más empezar, llega una bajada muy pronunciada en la que me lanzo, como se suele decir en el argot ciclista, "a tumba abierta".
Siento que poco a poco me voy despegando de Martín, le pido "permiso" para irme, me lo concede y me "tiro" para abajo.
Es una bajada pronunciadísima, voy lanzado, con ganas y con las piernas "cachondas" para quitar esa mala sensación de la subida.
Pero poco antes de llegar al avituallamiento de "la Mentirosa" veo a una chica sentada a la orilla del camino.
Casi derrapando, por la velocidad y el desnivel, paro a su lado.
Se ha torcido el tobillo y la pobre está desesperada.
Me quedo junto a ella hasta que llega Martín y otro corredor (ambos conocidos de ella) para que la atiendan y , como llevan teléfono poder llamar a la organización.
No obstante, yo llego poco más adelante al avituallamiento y se lo comunico a los voluntarios que hay para que vayan a recogerla.
En ese último avituallamiento antes de meta, bebo agua en un momento y vuelvo a arrancar con fuerza para completar los últimos 5 kilómetros.
Les estoy quitando el "polvo" a las piernas porque estoy literalmente "volando" por los caminos, alcanzando y adelantando a multitud de corredores que me precedían.
Ahora mismo estoy yendo a "cara de perro", sacudiéndome de encima esa rabia por el tremendo "pajarón" que he pillado subiendo.
A falta de menos de dos kilómetros alcanzo al compañero David, pero son sólo unos segundos los que permanezco a su lado porque en plena bajada mis piernas me piden más y me lanzo "desbocado" hacia meta...¡ya perdonarás!.
Llego a Estadilla, piso asfalto y ahora sólo queda superar ese último kilómetro en el que sigo alcanzando corredores que deben de pensar que acabo de salir hace poco por la manera en la que estoy llegando.
Curva a la izquierda y encaro la recta de meta de nuevo en la puerta del Sol.
Meta alcanzada, puesto 27º de la general con un tiempo de 1h 31' 56" y con los tres últimos kilómetros corriendo por debajo de 4' el kilómetro...¡brutal!..
Si pienso qué hubiera pasado de no haber sufrido ese desfallecimiento.....
Una vez pasado el arco , tengo la necesidad de sentarme porque estoy muy fatigado, empapado de sudor y ahora mismo me tiemblan las piernas, merced al enorme "castigo" que les he dado en esos últimos siete kilómetros.
Definitivamente estos no son mis terrenos, pero como dije, teniendo fiesta y siendo en Estadilla, había que estar si o sí.
Para acabar quiero agradecer a todos los voluntarios y organizadores su excelente trabajo y trato dispensado de principio a fin y a todos los que se preocuparon de mi cuando me quedé "grogui" subiendo a la Carrodilla...detalles así hacen grandes a las personas.
Ahora, espero buscarme alguna de "mi estilo" (o sea, de asfalto) para intentar disfrutar más.

"Si permaneces esperando el momento ideal nunca saldrás de donde estás, es preciso un poco de locura para dar el siguiente paso" .- Paulo Coelho.

Fotos: Manolo Susín, Sergio Barba y organización