martes, 6 de febrero de 2018

LA 121....PORQUE GRANOLLERS SIEMPRE DÁ RAZONES PARA CORRER

Por decimocuarta vez en mi ya dilatada "carrera deportiva", me presentaba en la salida de la Media Maratón de Granollers.
Prueba a la que tengo especial cariño a pesar de que algun@s pretendan aprovechar un evento deportivo que atrae a mucha gente de todas las partes de España y del extranjero para "meter a calzador" sus reivindicaciones políticas sea de la manera que sea.
Ellos verán lo que han sembrado y lo que recogerán a futuro.
Por cierto, al hilo de todo esto, es de agradecer la presencia de muchos lazos amarillos en solidaridad con la federación de familiares de enfermos de espina bífida e hidrocefalia pero, en mi humilde opinión, pintarlo en el suelo, en las paredes y llenar con bolsas de plástico amarillo árboles y vallas no es ni lo más apropiado, ni lo más ecológico ni, por supuesto, lo más limpio....(ironía).
Lo siento, no me puedo callar estas cosas.....ahora...vamos a la carrera en sí.
Estamos en época de "vacas flacas" y eso se nota hasta en pruebas de gran envergadura como esta.
De los tiempos buenos en los que ADIDAS patrocinaba con todo y traía a lo mejorcito del fondo patrio y mundial, se ha pasado a una nueva realidad y eso, se ha notado enormemente en la repercusión mediática y en el número de inscritos.
De aquellos tiempos en los que resultaba difícil conseguir dorsal si no lo hacías antes de diciembre y se superaban sin casi pestañear los 10000 inscritos, se ha pasado a los poco más de 4400 llegados en esta edición...para que luego me digan que todos los factores no suman.
Aún así, para los que nos gusta esto, el plantel de atletas de élite en la línea de salida es increíble y sus marcas de enorme relumbrón.
Amaneció el domingo un día gris y frío, aunque sin ese molesto aire que nos había acompañado en alguna otra ocasión.
Con el amigo Javi Guerra (1h 01' 38")
SENSACIONAL
Tras el desayuno , tomarme un segundo café con mi compañero Miguel Ángel y hablar un rato y desear suerte a nuestro Guerrita (¡¡1h 01' 38"!! luego en meta...se está saliendo el segoviano)., nos dirigimos hacia la zona de salida al lado de la estación de Renfe.
Para esta ocasión he elegido pantalón corto , medias compresoras y camiseta de tirantes...eso sí, suplementada con otra interior de manga corta, manguitos y gorra "por si acaso".
Al haber acreditado marca por debajo de 1h 30' salgo en el segundo cajón de salida, lo que supone evitar muchos agobios y empujones de salida.
Tras un suave trote de calentamiento por la zona de salida/meta, despedirnos y desearnos suerte con Miguel me meto en mi "corraleta" de los de color verde.
Se acerca el momento de la salida y los nervios afloran en forma de saltitos, resoplidos, besos a los amuletos, presignarse varias veces, miradas ausentes...
Todo ello hasta que el speaker (animador) sube el tono de sus palabras, se oye el disparo y arranca la carrera.
Los primeros "compases" hay que saberlos gestionar bien puesto que hay que "negociar" una rotonda y buscar un sitio medianamente cómodo en la amplia Avenida San Esteve que llega después.
Esta es una media maratón en la que hay que usar mucho la cabeza y mantener la calma en toda su primera parte hacia La Garriga.
El terreno no deja de "picar" hacia arriba, leve pero constantemente y en el regreso hay hasta cuatro repechos que pueden hacer mucha "pupa" si no has sabido regular bien.
Este año se ha regresado al anterior circuito, "ese" en el que el desgraciadamente desaparecido campeón olímpico de maratón en Pekín 2008, Samuel Wanjiru realizó un marcón de 59'26"...imágenes inolvidables para los aficionados que lo vivimos en directo.
Para mí un acierto este cambio.
Vuelvo a "mi realidad" y el paso por el primer kilómetro lo "pico" en 4'08".
Automáticamente bajo el ritmo y dejo que vayan pasando corredores.
Me adelanta el globo de 1h 25' y pienso que, en otros tiempos y en otras circunstancias me hubiera liado la "manta a la cabeza" y me la habría jugado siguiéndole.
Ahora mismo...a día de hoy.....ni me lo planteo.
Llevo desde la Media de Huesca, en noviembre,  sin "competir" en una prueba larga (si así se le puede llamar a lo que hago) y , a pesar de la experiencia de tantas disputadas, tengo mis miedos y mis dudas latentes...uno se va haciendo ya mayor.
En el kilómetro cuatro pasamos por Las Franqueses y un poco más adelante llegamos al punto kilométrico 5, que paso en un tiempo de 21'14".
El reloj dice una "cosa" pero mi referencia real es la que dictan mis piernas.
Y estas, me están "diciendo" que no me pase, que a ellas cuando "entreno" no les doy tanta caña como les estoy dando hoy y que tienen su límite.....y tienen toda la razón.
Llega el primer avituallamiento, cojo botellín de agua, aminoro y bebo un poco.
En el seis pasamos por la población de La Llerona y a partir de ahí, hasta La Garriga viene un tramo lleno de toboganes en el que hay que controlar tanto las subidas como las bajadas, en las que las piernas se vuelven "locas" y quieren correr demasiado.
Alcanzo a un grupo de corredores y decido quedarme ahí un poco.
Al poco tiempo uno de ellos me pregunta que qué tal voy y qué tiempo llevo idea de hacer.
Al decirle que quiero intentar bajar de la "horatreinta" me comenta que está llevando a un compañero que también se ha marcado ese objetivo y que, si no me importa, se van a pegar a mí....¡vaya presión y qué inconscientes!.
Desde ese momento entablo una muy amena y enriquecedora conversación con ellos (los gerundenses Pere y Salvador, que así se llaman), y nos sirve a todos para ir sumando/restando metros de una manera mucho más distraída.
Entramos juntos a La Garriga tras subir un corto pero duro repecho y encarar el paseo que nos va a llevar al kilómetro 10 de carrera.
Tiempo de paso, 43'18", las cuentas dan, pero las piernas.....son otro mundo.
Tras haberme ido los kilómetros anteriores por encima de los 4'20", merced a los continuos "subes y bajas" , encaramos ahora, desde la Plaza de la Iglesia de La Garriga, tres kilómetros en los que vamos a cambiar de "chip" y a intentar recuperar el tiempo perdido en la subida.
Tanto es así que el once lo paso en 4'11", el doce en 4'04" y el trece en 4'12".
Pero esto no va a ser así de fácil.
Desde el trece hasta el dieciséis el terreno viene jalonado de tres repechos que van a hacer daño.
El primero tras salir de la rotonda de salida de La Garriga, momento en el que me quedo de mis dos compañeros "eventuales" de carrera, a pesar de que Pere me conmina a seguirles.
Ahora, debo poner mi ritmo si quiero acercarme al objetivo de los sub 90' y olvidarme del resto del "mundo".
El segundo repecho aparece llegando al kilómetro 14 al salir del puente que pasa bajo las vías del tren.
Allí, una batucada anima y parece querer marcar, con el sonido de bombos y tambores , el ritmo con el que se debe encarar esos poco más de docientos metros de rampa.
Y la tercera de esas "puyas" está llegando a La Llerona, en pleno avituallamiento y casi llegando al kilómetro dieciséis de carrera.
Por cierto, el kilómetro 15 lo paso en un tiempo de 1h 04' 31" y manteniendo ritmos medios de 4'13"/4'15"..
Haciendo un cálculo rápido y "chapucero" en la cabeza me salen las cuentas para bajar.....pero....
A partir de ese momento (del concesionario de Peugeot que es la referencia que tengo de otros años), comienza el "rock and roll" con esos últimos cinco kilómetros prácticamente en bajada hacia la línea de meta.
Tengo las piernas agarrotadas pero, la posibilidad de bajar de esos 90' hacen que no me permita pensar, "quejarme" ni bajar la guardia un momento.
Conozco perfectamente (son 14 años ya), tanto el terreno que viene por delante como el espectacular gentío que va a estar agolpado a un lado y otro de la calzada, así que, por esa parte, lo tengo todo a favor.
"Sólo" necesito que me acompañen las fuerzas físicas y mentales.....¡¡anda que no pido "ná"!!.
Llego al kilómetro diecisiete y veo que el parcial de mi reloj marca 4'06", ¡muy bueno!.
No me sobra nada y decido aminorar ligeramente el ritmo para intentar llegar lo más fresco posible al último kilómetro.
Más adelante vuelvo a ver a mis dos compañeros gerundenses a los que había perdido la pista hacía varios kilómetros y eso, el saber que he ido de menos a más, me anima sobremanera.
Kilómetro dieciocho, 4'10".
Miro el global de mi reloj y veo que, sino pasa nada extraño, voy a bajar de la hora y treinta minutos pero sin descuidarme ni un pelo (algo no muy difícil para mi).
Veo ya el cartel del punto kilométrico 19, vuelvo a "picar" en 4'10"...esto va a salir....
Creo que lo tengo todo para conseguir el objetivo pero, no me quiero hacer ilusiones porque, en esto "del correr", dos kilómetros pueden ser casi "una vida".
Antes de llegar al 20 alcanzo a Pere y Salvador.
Les animo con gestos con la mano para que se vengan conmigo que ya casi lo tenemos.
Paso por el 20 en ...¡¡¡4'06"!!!
Es increíble lo que se puede sacar del cuerpo y de la cabeza del ser humano cuando se tiene por delante un objetivo ilusionante.
Ahora sí que ya voy con todo lo que me queda...
Boca abierta y la mirada fija y perdida en el reloj del último arco de meta.
Sin dejar de mirar el reloj y ese segundero del que somos "esclavos" los corredores, escucho el pitido del kilómetro 21 (luego vería que ese último kilómetro lo hice en.....¡¡¡3'56"!).
Y tras esos cien metros más que marcan la distancia de media maratón, cruzo la línea de meta en el puesto 492º (de más de 4400 llegados) con un tiempo de 1h 29' 36", a un ritmo medio de 4'15" el kilómetro.
Para mí, para este "populacho" está ¡¡GENIAL!!.
Nos damos un abrazo con los compañeros "eventuales" que he tenido hoy, y que también han conseguido ese objetivo,  prometiéndonos que nos "buscaremos" por las redes sociales para no perder el contacto.
Hoy, he hecho mi tercera mejor marca en Granollers de las catorce ediciones que he disputado y la 23ª vez que paro el cronómetro por debajo de la hora y treinta minutos de las 121 medias maratones que llevo disputadas....estoy a nivel personal, más que satisfecho.
Ahora toca recuperar este cuerpo, sobretodo las piernas que he castigado hoy, y mucho, y posteriormente ya me reuniré con "mi entrenador" para "planificar" los meses siguientes, priorizando siempre lo que me motive y me apetezca más.
Me quedo, para mi interior como corredor popular, con el buen sabor de boca de haber empezado, por lo menos deportivamente hablando, muy bien el año.

"Las cosas comienzan a encajar con perfección absoluta cuando estamos concentrados en lo que queremos".- Paulo Coelho.







martes, 2 de enero de 2018

PRUEBA DE ESFUERZO

En el año 2005, antes de que, junto a Iván y José, participáramos en lo que iba a ser, nuestra primera maratón en San Sebastián, consideramos y decidimos realizarnos una prueba de esfuerzo.
Llevábamos desde el año 2000 corriendo con asiduidad y, desde 2001, haciendo medias maratones.
Por tanto, creímos entonces, que estábamos  preparados para dar el salto a la prueba de fondo por excelencia...el/la maratón.
Ahora llega ese momento de ...."consejos doy que para mí no tengo".
Para aquell@s corredores nóveles que acaban de empezar y se dejan embaucar por la épica de la maratón y sobretodo , por la actual "moda" de participar en este tipo de pruebas, me gustaría deciros, siempre a título personal, que, en mi caso me presenté a esa primera "grande" tras haber participado en 28 medias maratones y, ante todo, con todo el respeto y sentido común del mundo.
Digo esto, más que nada, porque creo que en el mundo popular , donde la mayoría estamos, se le ha perdido todo el respeto y seriedad que merece una prueba tan exigente en todos los aspectos (físicos y psíquicos) como es la maratón.
Hay que admitir que gran culpa de ello la tienen muchos organizadores, que con el afán de tener más inscritos, y por tanto más "pasta", abren los tiempos máximos para finalizar la prueba por encima de las cuatro horas y media.
Tiempo que considero, por salud y coherencia, debería ser el máximo permitido.
"Poderoso caballero es Don Dinero".....
A lo que iba...desde ese 2005 no había vuelto a realizarme ninguna prueba de esfuerzo y ya llevaba tiempo planteándome hacerla, pero ,como tantas cosas en la vida, las vas demorando y al final se quedan ahí aparcadas.
Pero hete aquí que, desde la Policlínica SEAP de Barbastro me ofrecen la posibilidad de realizarme una para que conozca los aparatos y servicios que tienen en su centro de Binéfar.
Imposible rechazar esa oferta excepcional para mí.
Un miércoles de diciembre, a las cinco de la tarde, habiendo salido de trabajar de noches el día anterior, acudí con mi ropa de deporte al centro que, Policlínicas SEAP  tienen en la Calle Benito Coll 85 de Binéfar.
Desde el primer minuto que llegué tuve la atención personal de su director,  D.Carlos Irizibar, que me explicó con todo lujo de detalles los servicios para deportistas que allí ofrecen.
Tras ello, mi cuerpo "pasó a manos" del Dr. Rodolfo Eduardo Reinoso, cardiólogo y gran aficionado a los deportes de largo aliento.
Lo primero que me hicieron fue un eco-cardiograma, donde por primera vez en mi vida, pude ver en una pantalla mi corazón...la sensación fue espectacular.
Por mis antecedentes familiares me interesaba mucho esta prueba. para saber si pudiera haber algo que no estuviera bien.
Afortunadamente, y tras el comentario del doctor Reinoso..."tienes un corazón muy grande" (obviamente en el aspecto médico), me quedé mucho más tranquilo.
De ahí pasé a otra sala donde, tras rasurarme varias partes del pecho (¡qué se le va a hacer!), me llenaron el cuerpo de electrodos, cables, un pulsómetro y para finalizar una máscara para medir la cantidad de oxígeno que respiraba y expiraba....lo que se denomina, una espirometría.
Una vez "cableado" y tomadas las pulsaciones en reposo, me subí a una cinta de correr, donde, tras los dos primeros minutos de trote ligero, me irían subiendo la intensidad minuto a minuto hasta que llegara a mi límite.
Al principio la sensación es extraña, por la falta de costumbre de correr en cinta, la sensación de ir con un montón de cables por el cuerpo y ser observado por un médico y enfermero que parece que te están haciendo un examen.
Pero poco a poco, minuto a minuto,  me voy encontrando mejor, más suelto, más cómodo.
Cada vez que suben la cadencia de la cinta me adapto perfectamente....rompo a sudar y eso sé que para mí, es muy bueno.
Mientras voy corriendo, sin perder la atención de la cinta, escucho los comentarios positivos que el doctor realiza al enfermero y eso, quieras que no, motiva y mucho.
La prueba la debo parar yo , cuando sienta que mi límite físico ha llegado
Eso se produce cuando alcanzo los 13'24" de prueba y siento que mi cuerpo ha llegado al límite al que actualmente puedo llegar.
Baja la intensidad, toma de pulsaciones y poco a poco llega un suave trote/andar tranquilo para recuperar.
Cuando finalizo definitivamente, me hacen sentar en una silla y realizan otra toma de pulsaciones.
Ahora, tras secarme el sudor (ha sido una pasada lo que he dejado ahí) y vestirme, me hacen ir a otra sala a esperar los resultados.
Cuando el Dr. Reinoso me hace pasar a su consulta me enseña un pedazo de informe de... ¡¡¡17 folios!!!, llenos de gráficas , números y datos que para mi limitada cabeza son mareantes.
Su explicación, eso sí, es mucho más aclaratoria y sobretodo me quedo con que, aunque no estoy para ir a unos Juegos Olímpicos mi estado físico está evaluado, según el informe como....¡¡EXCELENTE!!.
Mi valoración de la prueba, del centro y de la atención sólo la puedo catalogar como 100% excelente y recomendable.
Y para los que practicamos actividad física, sobretodo a un nivel popular y tardío más que necesaria y obligada.
Quiero agradecer a POLICLÍNICAS SEAP la deferencia y el trato que tuvieron conmigo y en especial, a su centro de Binéfar, representados por su director, D. Carlos Irizibar y al Dr. Reinoso.
Estoy seguro que repetiré, porque el castigo de los años no perdona y uno aún tiene idea de seguir dando un poquito más de guerra.


viernes, 24 de noviembre de 2017

LA 120 EN HUESCA...PONIENDO UN PUNTO Y SEGUIDO

No fue hasta 24 horas antes del cierre de inscripciones cuando decidí apuntarme, por cuarta vez en mi "trayectoria deportiva", a la Media Maratón de Huesca.
La "tralla" física que lleva mi cuerpo desde septiembre (medias de Teruel y Barbastro, maratón de Palma, Chistavín, Behobia, más las salidas habituales, el curro, etc....) hacía que me plantease desconectar un poco y descansar.
Pero uno, a falta de pan, necesita algo que le dé vida y le motive y siempre permito que se me "aparezca" ese "diablillo" bueno o malo, vete tú a saber, para tentarme con un dorsal en la mano para que me ponga un fin de semana más en mi camiseta.
Así que, el domingo a las ocho y cuarto de la mañana partía de Barbastro junto a ocho compañeros más en dirección al estadio de El Alcoraz, campo del, en ese momento, líder de la segunda división española....ver para creer.
Tras la recogida de dorsales y la obligada ingesta de un café largo , nos dirigimos hacia los coches a cambiarnos.
Ha salido una mañana fría si, pero sin nada de aire y un sol espectacular en todo lo alto, así que decido ponerme lo mismo que una semana antes había utilizado en San Sebastián...tirantes, pantalón corto y manguitos...esta vez me apetece "lucir piernas" y paso de las compresoras.
Tras la foto de rigor con los compañeros de expedición nos vamos situando tras el arco de salida.
Allí, cada uno busca su pareja de "baile" para la carrera y yo soy elegido por Javi que quiere rodar, más o menos a los ritmos en los que, calculo, me puedo mover yo....sobre 1h33' aproximadamente.
A las diez en punto, desde la fachada principal del Alcoraz se da la salida a esta media maratón de dos vueltas de recorrido.
De las cuatro veces que he corrido en Huesca, ninguna he repetido el mismo circuito.
Arranca todo el pelotón (casi unos 500 entre la media y el cuarto de maratón) hacia el camino Cocorón, bordeando la zona de San Jorge, para dirigirnos, en unos dos kilómetros hacia el centro de Huesca.
Suena el primer "beep" del reloj, le echo un vistazo y veo que marca 4'06".
Suelto un "¡¡uf, muy rápido!!", e inmediatamente bajamos un poquito el ritmo, porque, yo, así no duro ni "dos asaltos".
Y es que, por muchas carreras que lleves es muy complicado controlar esa sobre excitación que se da siempre en las salidas, en las que parece que uno vaya a buscar un récord del mundo o similar.
Los siguientes kilómetros nos llevan alrededor del Parque Miguel Servet, para pasar por la Plaza de Navarra , donde hay concentrado un poquito más de público, y callejear por detrás de los Porches de Galicia, antes de salir al Coso Bajo, en dirección hacia el Paseo Ramón y Cajal.
Es ahí, tras el primero de los seis giros de 180º que deberemos "sufrir" en la carrera,  donde nos empezamos a cruzar tanto a los de cabeza de carrera como a los que van detrás nuestro..
Por tanto,vamos a estar durante bastante tiempo muy distraídos animando a los compañeros y viendo al resto de corredor@s.
Giro a la derecha hacia la Plaza Unidad Nacional, y la carretera se empina un poco al pasar junto a la Plaza de Toros (¡qué recuerdos!).
Nos dirigimos , junto a la muralla de Huesca, hacia la Ronda Isuela, primer avituallamiento de carrera, otro giro de 180º y punto kilométrico 5.
El tiempo de paso es de 21'41"...bueno sí, pero como me conozco "un poquito" no me quiero "enamorar", que esto es muy largo.
Regresamos hacia el Coso Bajo, para girar a la derecha y subir , por la Calle Goya, en una corta pero exigente subida que nos llevará por detrás de la Iglesia de San Pedro el Viejo y a dar una vuelta completa a una desértica Plaza López Allué.
Al abandonarla, descenso de nuevo hacia el Coso Bajo para empalmar a continuación con el Coso Alto.
Los ritmos medios están siendo en torno a los 4'20", algo que para lo que llevaba previsto está muy bien y de momento, no siento ninguna molestia.
Damos una vuelta completa a todo el entorno del Colegio Salesianos y regresamos por el Coso Alto en dirección a los Porches de Galicia.
Durante aproximadamente un kilómetro corremos junto a toda una institución del atletismo provincial. el jaqués , Rafael Puyuelo, padre y mentor de los hermanos Alberto y Víctor, que está corriendo la prueba de 10'5 kilómetros....todo un honor.
Llegamos de nuevo a la Plaza de Navarra y nos dirigimos por la vera del Parque hacia el hotel Pedro I, para allí, girar a la izquierda, salir del centro de la ciudad y dirigirnos hacia la zona de San Jorge, lugar de salida y llegada de la prueba.
Estoy viendo cómo Javier va mucho más suelto que yo, y que si no cambia la cosa, en breves momentos le tendré que decir que yo..."hasta aquí he llegado".
Hacemos el primer paso por meta y "picamos" esos primeros 10'5 kilómetros en un tiempo de 45'49".
No está mal, porque si consiguiera aguantar ahí rondaría esos tiempos de Teruel y Barbastro, que son los que, en la actualidad, me marco como objetivo real.
Comenzamos la segunda vuelta, y ya, al inicio de esa subida al camino Cocorón le digo, a Javi, que tire, veo que él va mucho mejor que yo y no quiero ser un lastre.
Él tira para adelante y yo, respiro hondo , bajo un poquito el ritmo y me pongo a hacer mi carrera.
Lo prefiero así porque siento que la molestia de la pierna izquierda parece que quiere tener su "protagonismo" una vez más y yo, me quiero resistir
Es por ello que ahora he de controlarme y centrarme en que no vaya a más.
Bajar un poco la cadencia me permite que esa sensación de hormigueo se mitigue y poco a poco pueda volver a correr con cierta comodidad.
Tengo bien memorizado el circuito y eso, sé que me va a suponer una ventaja para saber donde debo ir con más precaución y donde me puedo lanzar, si las fuerzas me acompañan.
El habernos quedado solos los de la media maratón y no ser multitud también es un factor importante para que se pueda correr muy cómodamente.
En el Paseo Ramón y Cajal, puedo animar tanto a los compañeros que me preceden...Miguel, Pablo, los "davides" y mi compañero, hasta hace unos kilómetros, Javi...como a los que vienen por detrás ...Pedro, Miguel Angel y Paco.
Hoy, hemos venido buena "grupeta" a Huesca, y es que la situación actual nos llevó a tomar la decisión de quedarnos donde se está bien y se nos quiere y respeta.
Llego de nuevo al avituallamiento de la Ronda Isuela, y, por tanto, al kilómetro 15 de carrera.
Cojo agua...bebo...miro el reloj y veo que el tiempo de paso es de 4'21" y el general de 1h 04' 49"...me animo al ver que sigo manteniendo posibilidades de una buena marca y siendo quizás , excesivamente optimista, igual hasta para algo más....
Regreso al centro, y he de apretar los dientes para acabar cuanto antes el repecho de la Calle Goya y poder seguir dando un poco de "cera" al asunto.
Tras la Plaza López Allué, me lanzo en la bajada hacia el Coso Bajo esperando poder arañar algunos preciados segundos al reloj.
Ahora me estoy encontrando muy bien y espero alargar lo máximo que pueda ese "minuto de gloria" que siempre nombra mi admirado "Perico" Delgado en sus retransmisiones televisivas ciclistas.
Tras acabar la "ida y vuelta" del Coso Alto, paso, de nuevo, por los Porches de Galicia y Plaza Navarra y me dirijo, junto al Parque Miguel Servet, hacia el giro a la izquierda para buscar los últimos dos mil metros de la carrera.
Justo al lado del antiguo y mítico pabellón de los deportes del Peñas (la "caja de cerillas") alcanzo a uno de los "davides"  que me precedían.
Le doy unas palabras de aliento y sigo para adelante, puesto que ,veo por mi reloj y si mis cuentas mentales no me fallan que me puede salir una marca más que digna.
Ahora sé que llega un terreno menos atractivo y un par de repechos que van a hacer "pupa" en las piernas, espero saber gestionarlo bien.
En la recta, ya "picando" hacia arriba por la Calle Ingeniero Pano empiezo a acusar el esfuerzo de esa "euforia" de los kilómetros anteriores y siento que mis piernas ya no van a dar para más.
Paso una rotonda, giro a la izquierda y comienzo de nuevo el Camino Cocorón  para buscar los últimos mil metros.
Esta subida hasta llegar al club de tenis se me está atragantando y siento que ahí se me están yendo unos segundos que ya no recuperaré después.
Llego ya frente al Alcoraz y me quedan hacer los últimos 300 metros antes de finalizar, pasando, en paralelo, por la zona de meta.
Pero eso sí, antes de llegar todavía me queda subir una cortísima pero muy exigente rampa y un último giro de 180º que me vuelve a romper por todos los lados.
Tras el giro, una bajada, giro a la derecha y entro ya en la recta de meta.
Miro el reloj, veo que no merece la pena hacer más esfuerzo, me relajo y cruzo mi 120 línea de meta de una media maratón en el puesto 88º de la general con un tiempo de 1h 31' 34".
Es mejor marca de la que esperaba de inicio y lo que más me agrada es ver que he sabido regular y que incluso la segunda vuelta la he hecho 6" mejor que la primera.
Tras la cerveza, el cambio de impresiones con los compañeros y la ducha, regreso directo a Barbastro, ya que, a las dos de la tarde, debía estar fichando en el curro...uno ya está acostumbrado a estas "machadas" físicas y mentales y de hecho, de momento, me siguen dando aliento.
Con Huesca, doy por concluida mi temporada 2017 en cuanto a medias maratones se refiere, habiendo completado un total de nueve, (Sitges, Granollers, Balaguer, Madrid, Tárrega, Altorricón, Teruel y Barbastro fueron las otras ocho del año).
Ahora,toca acabar lo mejor que se pueda e intentar buscar motivaciones suficientes para un 2018 en el que me gustaría hacer algo especial....todo se verá.
"La perseverancia es más importante que la perfección" 






martes, 21 de noviembre de 2017

TUS DOS MANITAS ABIERTAS

Y parece que fue ayer...y casi, sin darnos cuenta han pasado 10 añazos desde aquel 21 de noviembre de 2007.
Una vez más, quiero seguir "huyendo" de las fiestas y refugiarme en este pequeño rinconcito virtual de "mis cosas" para darte mi pequeño regalo de cumpleaños.
Me dices muchas veces que soy pesado sí, pero me da igual.....por una oreja me entrará y por otra me saldrá.
Mientras pueda, cada noche antes de acostarte o de que me vaya te seguiré diciendo...
¡¡TE QUIERO!!.
Disfruta de tu día mi PRINCESA.
"Será bonito lo que quede por llegar" .- Dani Martín

miércoles, 15 de noviembre de 2017

SALDADA LA "DEUDA" CON LA BEHOBIA

Con el ofrecimiento, quince días antes de la prueba, de un sitio para dormir por parte de Pepe "Cu" y de un dorsal que me ofreció Manolo Barras, que desgraciadamente no pudo ir por lesión, se presentó ante mí, la oportunidad de debutar en una de las mecas del atletismo popular..la Behobia-San Sebastián.
Así, sin planear ni apenas pensar, como,quizás, habría que hacer más las cosas en esta vida de locos, me vi haciendo, una vez más la maleta y poniendo rumbo al norte de España.
Estaba casi "avergonzado" cuando el nombre de "la Behobia" aparecía en alguna conversación y yo, tenía que reconocer que nunca la había corrido.
Para un tipo que lleva en sus piernas tantísimos kilómetros y carreras , decir que, estos cuatro huesos jamás habían "pateado" los 20 kilómetros más famosos del planeta "runero" patrio, era una mancha enorme en mi "historial".
El sábado por la mañana emprendimos viaje hacia San Sebastián con la familia Cubelos-Pesquer y con Don José María Chéliz, con el que sumaba un viaje más para escuchar sus innumerables "batallas" e historias y que espero seguir compartiendo durante muchísimos años más.
Tras llegar y alojarnos en nuestro acogedor piso de fin de semana en el Barrio de Egia , por cierto, un millón de gracias a Doña Ascen por su infinita generosidad y amabilidad, nos trasladamos a un saturado y agobiante Kursal a recoger el dorsal y la camiseta de la prueba
De ahí, a ver y dar unos últimos ánimos a Vane a su hotel y tras ello al centro a tapear a gusto.
Durante todo el viaje y nuestra, de momento, corta estancia en San Sebastián, el cielo ha estado encapotado y soltando agua de vez en cuando, aunque la temperatura es bastante agradable.
Son más de las once de la noche cuando llegamos al piso y las doce cuando nos acostamos, con la esperanza de que el día siguiente, cuando nos levantemos, por lo menos, no llueva.
A las siete y media suenan los despertadores.
Me levanto, y lo primero que hago es descorrer la cortina de la cocina para ver qué día nos ha amanecido.
El suelo está mojado pero en ese momento no llueve...buena noticia.
Tras el desayuno, comienza lo que para mí va a ser mi "puesta de largo" en los rituales de esta carrera.
Vamos a paso vivo hacia la estación de tren más cercana para coger un lanzadera que nos llevará,a miles de corredores, hasta Irún.
El viaje es de lo más "acogedor"...como sardinas en alta vamos en los vagones deseando llegar cuanto antes al destino para, por lo menos, respirar aire puro y no "contaminado" por esa mezcla de cremas y olores corporales variados.
Una vez en Irún, nos desmontamos y sin perder un instante debemos subir a un autobús que nos acercará hasta Behobia, lugar de la salida.
Todo ello en cuestión de una media hora y sin despistarse uno mucho.
Debo decir que, pese a la ingente cantidad de personas que por allí marchamos vestidos de las maneras más variopintas, la coordinación es total y no hay ningún tipo de aglomeración ni problema en todos los traslados.
Una vez en Behobia, debemos andar un buen trecho hasta que llegamos hacia las zonas de salida, aunque nosotros queremos acercamos hasta el comienzo para ver salir a los élites, que siempre es un buen espectáculo.
Mi salida es a las 10:57 de la mañana, así que, conforme se va acercando el momento, nos dirigimos hacia las diferentes pancartas que van acompañando dichas salidas, cual procesión bajo palio se tratara.
Cuando pasa la "mía", me despojo del chándal y me despido de Pepe, Blanca y José Maria.
El cielo está encapotado, la temperatura no es para nada fría, hace un poquito de viento y a ratos cae ese "chirimiri tradicional" del norte que apenas molesta, así que he optado por correr con tirantes y manguitos.
Consigo situarme en la segunda fila tras la pancarta y poco a poco vamos avanzando hasta llegar bajo el arco de salida.
El ambiente es increíble, una pantalla gigante va sacando imágenes de los grupos que nos acercamos y el speaker no deja de jalear a todos en los momentos previos de la salida.
Antes de llegar al último minuto suena, a todo trapo, la canción "Ecuador" ("himno" tecno de mi juventud) , que hace subir la temperatura ambiente con aplausos.
Llega, por fin, el momento...nos dan la salida, y arrancamos esos mas de dos mil corredores que estamos agrupados en ese cajón.
Comienzo mi primera Behobia-San Sebastián.
Esta forma de dar las salidas por "oleadas" me gusta, ya que permite rodar, por lo menos, los primeros kilómetros, con mucha comodidad y sin los apretujones y peligros que tienen otras carreras.
Desde el primer minuto de carrera ya me puedo hacer una idea de todo lo que me habían contado que iba a ser esta carrera.
Constante presencia de público a un lado y otro de la calzada, animando a todos y cada uno de los corredores...te llames como te llames.....lleves el ritmo que quieras o puedas y seas de donde seas.
A la vera del Bidasoa vamos esos primeros mil metros para adentrarnos ya en las calles de Irún, en las que hay varias subidas sin muchas complicaciones.
En uno de esos repechos (Arretxe) me pongo a la estela de un corredor mucho más alto que yo, buscando que me corte un poco el aire, que en ese momento nos da de cara.
Ahí, siguiendo su estela, vamos saliendo de Irún.
Cuando llegamos a un tramo más llano, me pongo paralelo a él, me mira y me dice un ...."¡hombre, de Barbastro!".
Le correspondo el saludo y le pregunto que de donde es.
Dice que es de Calatayud, y que durante un tiempo estuvo trabajando como policía en Monzón.
De esta curiosa manera comenzamos un "idilio" de muchos kilómetros junto a Dani, que es como se llama mi nuevo compañero de fatigas.
Ya, desde el kilómetro tres hemos empezado a ir adelantando a corredores de otros grupos que nos habían precedido en el tiempo, lo que, nos va a ir complicando un poco mantener ritmos constantes, ya que debemos de ir frenando, acelerando o realizando adelantamientos, a veces, un poco complicados.
Pasando Ventas y en zona descendente llegamos al punto kilométrico número 5, cuyo tiempo lo marco en 21'43" lo que está francamente bien, sabiendo que, a partir de ahora va a venir el primer tramo de seria dureza del recorrido.
Al momento comenzamos el ascenso durante dos kilómetros y medio de Gaintxurizketa.
Me habían hablado de la dureza de este tramo, pero la verdad es que con la cantidad de público que hay y los gritos de ánimo que dan se hace muchísimo más llevadero y se me pasa volando.
Eso sí, los ritmos medios se han ido a 4'46" y 4'58" esos dos kilómetros más complicados.
Tras coronar nos lanzamos hacia abajo durante tres kilómetros hasta el centro comercial de Lintzirin donde está el punto intermedio de la carrera.
En plena bajada, me dice mi compañero..."ahora tiene que estar el pirata".
Yo, la verdad es que no entiendo nada de lo que me dice hasta que veo a lo lejos una bandera negra con las tibias y la calavera ondeada por un tipo que nos anima a los acordes de la música Heavy que sale de los altavoces que ha colocado en su vehículo.
Es tal la "tradición" de este hombre que en muchos de los planos de la carrera ya sale destacado como punto de animación....alucinante.
Kilómetro diez....44'23"
Nos sale un poquito más lento que los primeros cinco mil... normal tras subir Gaintxurizketa, pero estamos rodando bien para bajar de los 90' que es lo que ambos llevamos en mente.
Estamos pasando por el centro de Rentería con muchísimo público que se agolpa a ambos lados y que no deja de animar a tod@s l@s corredor@s.
Escucho mi nombre "adoptado" para esta carrera muchísimas veces y la verdad es que, aunque me resulta chocante y por momentos gracioso, con el paso de los kilómetros me he ido acostumbrando y asimilando que esos "¡aúpa Manuel!" van dirigidos a mí.
Saliendo de Rentería, llega otro de los repechos duros de la prueba...la subida a Capuchinos que "quema" las piernas en ese casi kilómetro de ascenso y que nos lleva, cuando coronamos, hasta el kilómetro 13 de la carrera.
En esa subida le digo a Dani que tire para adelante porque me está costando aguantarle el ritmo.
Me dice que no, me intento "enganchar" a él pero en el inicio del descenso me quedo un poquito.
Descendemos hacia Pasajes, donde nos encontramos un terreno bastante irregular con repechos y bajadas que van rompiendo el ritmo.
Paso por el kilómetro 15, tras pasar el alto de Buenavista con un tiempo de 1h 06' 22".
21'59" este último 5000....no está mal el poder mantener estos ritmos a pesar de los continuos "sube-bajas" que hay.
En un avituallamiento, vuelvo a conectar con Dani, merced a que él, para a coger el vaso de agua y yo no, de otra manera habría sido imposible poder recuperarle terreno.
Juntos, de nuevo, proseguimos la carrera.
Estamos llegando al kilómetro 16, a la base de otra de las subidas míticas y duras de esta prueba...el alto de Miracruz.
En cuanto aquello empieza a empinarse me vuelvo a quedar, y esta vez, creo que será la definitiva.
Me sitúo en el lado derecho de la calzada, buscando el resguardo, el ánimo y el calor del público para poder ir ganando metros y coronar cuanto antes.
Quizás si dijera, que ese ambiente y ese griterío me recuerda al de una etapa de montaña del Tour de Francia, sería exagerar mucho, pero a mí me lo está pareciendo y, de hecho, lo estoy sintiendo como si así fuera.
Llego ya arriba...es el kilómetro 17 y me ha costado 4'51" pasar esos últimos mil metros....
Al momento comienza el descenso hacia el Barrio del Gros....las piernas toman otro brío.
El saber que lo más duro ha pasado, que sólo quedan tres mil metros para meta y el deseo de llegar a ese Boulevard donostiarra atestado de público hacen que ese kilómetro siguiente lo haga en unos estratosféricos, obviamente para mí, 4'13".
Estamos ya por las calles de San Sebastián, y el ambiente se ha multiplicado por todas partes.
Llegando a la Avenida de Navarra, la carretera vuelve a empinarse ligeramente sobre esos primeros metros, pero ahora ,ya se ve al fondo el mar y sé que en cuanto gire a la izquierda ya estaré en pleno Boulevar para encarar los últimos metros de mi primera Behobia.
Durante toda la carrera he podido ir adelantando con comodidad a muchísimos corredores que habían salido en cajones anteriores, pero me da a mi, que en esta última recta va a ser harto complicado.
Giro a la izquierda y ya, junto a la Playa de Zurriola, encaro los últimos metros.
Pasamos por el Kursall y su puente,y ya...a lo lejos, se dejan ver los primeros arcos que preceden al definitivo.
Intento aumentar el ritmo, aunque varias veces he de frenar y volver a arrancar para no "comerme" a otr@s corredor@s, e incluso a uno, le tengo que increpar por que iba haciendo el "gilipollas" con una "banderita"...(mejor no entro a valorar cosas que dejan mucho que desear en una prueba deportiva).
Entre cientos de corredores, cruzo la meta de mi primera Behobia-San Sebastián con un tiempo de 1h 29'00".
Allí veo con sorpresa y alegría a mi compañero de carrera, el bilbilitano Dani, que ha llegado un poquito antes y que ha tenido el detallazo de esperarme para darnos un abrazo...ojalá coincidamos en otra de estas...fue un placer.
Partí de Behobia a las 10:57 de la mañana saliendo en el puesto 10973, y llegué a meta a las 12:26, finalizando ,en el cómputo general ,en el puesto 3052 de casi 30000 corredores.
Siento una gran satisfacción personal por la marca y la carrera hecha y sobretodo....me siento en paz conmigo mismo por haber cumplido, por fin,en una de las grandes clásicas del atletismo popular español y mundial.
De hecho , cuando me cuelgan la medalla la beso como si se tratara la de una maratón.
Tras el reagrupamiento con todos los compañeros de expedición, llegó otro de los momentos casi "sagrados" de los corredores de esta prueba... comer en una sidrería.
La Sidrería Rezola de Astigarraga fue la elegida para ponernos hasta "arriba" de comer y beber (con moderación) y, sobretodo, brindar por lo conseguido y por los planes de futuro que siempre, en este tipo de comidas, surgen.....aunque a veces resulten sueños inalcanzables.
Behobia ya calló...¿repetir?...todo se verá...al tiempo, como todo.
Y quiero cerrar esta "chapita" haciendo un guiño a una persona que ese fin de semana nos dejó en este mundo carnal pero al que siempre recordaremos por hacernos reír, a veces, con tan sólo levantarse de una silla....
"¡Hasta luego Lucas!".....Gregorio Sánchez "Chiquito de la Calzada"....¡Gracias!