viernes, 24 de noviembre de 2017

LA 120 EN HUESCA...PONIENDO UN PUNTO Y SEGUIDO

No fue hasta 24 horas antes del cierre de inscripciones cuando decidí apuntarme, por cuarta vez en mi "trayectoria deportiva", a la Media Maratón de Huesca.
La "tralla" física que lleva mi cuerpo desde septiembre (medias de Teruel y Barbastro, maratón de Palma, Chistavín, Behobia, más las salidas habituales, el curro, etc....) hacía que me plantease desconectar un poco y descansar.
Pero uno, a falta de pan, necesita algo que le dé vida y le motive y siempre permito que se me "aparezca" ese "diablillo" bueno o malo, vete tú a saber, para tentarme con un dorsal en la mano para que me ponga un fin de semana más en mi camiseta.
Así que, el domingo a las ocho y cuarto de la mañana partía de Barbastro junto a ocho compañeros más en dirección al estadio de El Alcoraz, campo del, en ese momento, líder de la segunda división española....ver para creer.
Tras la recogida de dorsales y la obligada ingesta de un café largo , nos dirigimos hacia los coches a cambiarnos.
Ha salido una mañana fría si, pero sin nada de aire y un sol espectacular en todo lo alto, así que decido ponerme lo mismo que una semana antes había utilizado en San Sebastián...tirantes, pantalón corto y manguitos...esta vez me apetece "lucir piernas" y paso de las compresoras.
Tras la foto de rigor con los compañeros de expedición nos vamos situando tras el arco de salida.
Allí, cada uno busca su pareja de "baile" para la carrera y yo soy elegido por Javi que quiere rodar, más o menos a los ritmos en los que, calculo, me puedo mover yo....sobre 1h33' aproximadamente.
A las diez en punto, desde la fachada principal del Alcoraz se da la salida a esta media maratón de dos vueltas de recorrido.
De las cuatro veces que he corrido en Huesca, ninguna he repetido el mismo circuito.
Arranca todo el pelotón (casi unos 500 entre la media y el cuarto de maratón) hacia el camino Cocorón, bordeando la zona de San Jorge, para dirigirnos, en unos dos kilómetros hacia el centro de Huesca.
Suena el primer "beep" del reloj, le echo un vistazo y veo que marca 4'06".
Suelto un "¡¡uf, muy rápido!!", e inmediatamente bajamos un poquito el ritmo, porque, yo, así no duro ni "dos asaltos".
Y es que, por muchas carreras que lleves es muy complicado controlar esa sobre excitación que se da siempre en las salidas, en las que parece que uno vaya a buscar un récord del mundo o similar.
Los siguientes kilómetros nos llevan alrededor del Parque Miguel Servet, para pasar por la Plaza de Navarra , donde hay concentrado un poquito más de público, y callejear por detrás de los Porches de Galicia, antes de salir al Coso Bajo, en dirección hacia el Paseo Ramón y Cajal.
Es ahí, tras el primero de los seis giros de 180º que deberemos "sufrir" en la carrera,  donde nos empezamos a cruzar tanto a los de cabeza de carrera como a los que van detrás nuestro..
Por tanto,vamos a estar durante bastante tiempo muy distraídos animando a los compañeros y viendo al resto de corredor@s.
Giro a la derecha hacia la Plaza Unidad Nacional, y la carretera se empina un poco al pasar junto a la Plaza de Toros (¡qué recuerdos!).
Nos dirigimos , junto a la muralla de Huesca, hacia la Ronda Isuela, primer avituallamiento de carrera, otro giro de 180º y punto kilométrico 5.
El tiempo de paso es de 21'41"...bueno sí, pero como me conozco "un poquito" no me quiero "enamorar", que esto es muy largo.
Regresamos hacia el Coso Bajo, para girar a la derecha y subir , por la Calle Goya, en una corta pero exigente subida que nos llevará por detrás de la Iglesia de San Pedro el Viejo y a dar una vuelta completa a una desértica Plaza López Allué.
Al abandonarla, descenso de nuevo hacia el Coso Bajo para empalmar a continuación con el Coso Alto.
Los ritmos medios están siendo en torno a los 4'20", algo que para lo que llevaba previsto está muy bien y de momento, no siento ninguna molestia.
Damos una vuelta completa a todo el entorno del Colegio Salesianos y regresamos por el Coso Alto en dirección a los Porches de Galicia.
Durante aproximadamente un kilómetro corremos junto a toda una institución del atletismo provincial. el jaqués , Rafael Puyuelo, padre y mentor de los hermanos Alberto y Víctor, que está corriendo la prueba de 10'5 kilómetros....todo un honor.
Llegamos de nuevo a la Plaza de Navarra y nos dirigimos por la vera del Parque hacia el hotel Pedro I, para allí, girar a la izquierda, salir del centro de la ciudad y dirigirnos hacia la zona de San Jorge, lugar de salida y llegada de la prueba.
Estoy viendo cómo Javier va mucho más suelto que yo, y que si no cambia la cosa, en breves momentos le tendré que decir que yo..."hasta aquí he llegado".
Hacemos el primer paso por meta y "picamos" esos primeros 10'5 kilómetros en un tiempo de 45'49".
No está mal, porque si consiguiera aguantar ahí rondaría esos tiempos de Teruel y Barbastro, que son los que, en la actualidad, me marco como objetivo real.
Comenzamos la segunda vuelta, y ya, al inicio de esa subida al camino Cocorón le digo, a Javi, que tire, veo que él va mucho mejor que yo y no quiero ser un lastre.
Él tira para adelante y yo, respiro hondo , bajo un poquito el ritmo y me pongo a hacer mi carrera.
Lo prefiero así porque siento que la molestia de la pierna izquierda parece que quiere tener su "protagonismo" una vez más y yo, me quiero resistir
Es por ello que ahora he de controlarme y centrarme en que no vaya a más.
Bajar un poco la cadencia me permite que esa sensación de hormigueo se mitigue y poco a poco pueda volver a correr con cierta comodidad.
Tengo bien memorizado el circuito y eso, sé que me va a suponer una ventaja para saber donde debo ir con más precaución y donde me puedo lanzar, si las fuerzas me acompañan.
El habernos quedado solos los de la media maratón y no ser multitud también es un factor importante para que se pueda correr muy cómodamente.
En el Paseo Ramón y Cajal, puedo animar tanto a los compañeros que me preceden...Miguel, Pablo, los "davides" y mi compañero, hasta hace unos kilómetros, Javi...como a los que vienen por detrás ...Pedro, Miguel Angel y Paco.
Hoy, hemos venido buena "grupeta" a Huesca, y es que la situación actual nos llevó a tomar la decisión de quedarnos donde se está bien y se nos quiere y respeta.
Llego de nuevo al avituallamiento de la Ronda Isuela, y, por tanto, al kilómetro 15 de carrera.
Cojo agua...bebo...miro el reloj y veo que el tiempo de paso es de 4'21" y el general de 1h 04' 49"...me animo al ver que sigo manteniendo posibilidades de una buena marca y siendo quizás , excesivamente optimista, igual hasta para algo más....
Regreso al centro, y he de apretar los dientes para acabar cuanto antes el repecho de la Calle Goya y poder seguir dando un poco de "cera" al asunto.
Tras la Plaza López Allué, me lanzo en la bajada hacia el Coso Bajo esperando poder arañar algunos preciados segundos al reloj.
Ahora me estoy encontrando muy bien y espero alargar lo máximo que pueda ese "minuto de gloria" que siempre nombra mi admirado "Perico" Delgado en sus retransmisiones televisivas ciclistas.
Tras acabar la "ida y vuelta" del Coso Alto, paso, de nuevo, por los Porches de Galicia y Plaza Navarra y me dirijo, junto al Parque Miguel Servet, hacia el giro a la izquierda para buscar los últimos dos mil metros de la carrera.
Justo al lado del antiguo y mítico pabellón de los deportes del Peñas (la "caja de cerillas") alcanzo a uno de los "davides"  que me precedían.
Le doy unas palabras de aliento y sigo para adelante, puesto que ,veo por mi reloj y si mis cuentas mentales no me fallan que me puede salir una marca más que digna.
Ahora sé que llega un terreno menos atractivo y un par de repechos que van a hacer "pupa" en las piernas, espero saber gestionarlo bien.
En la recta, ya "picando" hacia arriba por la Calle Ingeniero Pano empiezo a acusar el esfuerzo de esa "euforia" de los kilómetros anteriores y siento que mis piernas ya no van a dar para más.
Paso una rotonda, giro a la izquierda y comienzo de nuevo el Camino Cocorón  para buscar los últimos mil metros.
Esta subida hasta llegar al club de tenis se me está atragantando y siento que ahí se me están yendo unos segundos que ya no recuperaré después.
Llego ya frente al Alcoraz y me quedan hacer los últimos 300 metros antes de finalizar, pasando, en paralelo, por la zona de meta.
Pero eso sí, antes de llegar todavía me queda subir una cortísima pero muy exigente rampa y un último giro de 180º que me vuelve a romper por todos los lados.
Tras el giro, una bajada, giro a la derecha y entro ya en la recta de meta.
Miro el reloj, veo que no merece la pena hacer más esfuerzo, me relajo y cruzo mi 120 línea de meta de una media maratón en el puesto 88º de la general con un tiempo de 1h 31' 34".
Es mejor marca de la que esperaba de inicio y lo que más me agrada es ver que he sabido regular y que incluso la segunda vuelta la he hecho 6" mejor que la primera.
Tras la cerveza, el cambio de impresiones con los compañeros y la ducha, regreso directo a Barbastro, ya que, a las dos de la tarde, debía estar fichando en el curro...uno ya está acostumbrado a estas "machadas" físicas y mentales y de hecho, de momento, me siguen dando aliento.
Con Huesca, doy por concluida mi temporada 2017 en cuanto a medias maratones se refiere, habiendo completado un total de nueve, (Sitges, Granollers, Balaguer, Madrid, Tárrega, Altorricón, Teruel y Barbastro fueron las otras ocho del año).
Ahora,toca acabar lo mejor que se pueda e intentar buscar motivaciones suficientes para un 2018 en el que me gustaría hacer algo especial....todo se verá.
"La perseverancia es más importante que la perfección" 






martes, 21 de noviembre de 2017

TUS DOS MANITAS ABIERTAS

Y parece que fue ayer...y casi, sin darnos cuenta han pasado 10 añazos desde aquel 21 de noviembre de 2007.
Una vez más, quiero seguir "huyendo" de las fiestas y refugiarme en este pequeño rinconcito virtual de "mis cosas" para darte mi pequeño regalo de cumpleaños.
Me dices muchas veces que soy pesado sí, pero me da igual.....por una oreja me entrará y por otra me saldrá.
Mientras pueda, cada noche antes de acostarte o de que me vaya te seguiré diciendo...
¡¡TE QUIERO!!.
Disfruta de tu día mi PRINCESA.
"Será bonito lo que quede por llegar" .- Dani Martín

miércoles, 15 de noviembre de 2017

SALDADA LA "DEUDA" CON LA BEHOBIA

Con el ofrecimiento, quince días antes de la prueba, de un sitio para dormir por parte de Pepe "Cu" y de un dorsal que me ofreció Manolo Barras, que desgraciadamente no pudo ir por lesión, se presentó ante mí, la oportunidad de debutar en una de las mecas del atletismo popular..la Behobia-San Sebastián.
Así, sin planear ni apenas pensar, como,quizás, habría que hacer más las cosas en esta vida de locos, me vi haciendo, una vez más la maleta y poniendo rumbo al norte de España.
Estaba casi "avergonzado" cuando el nombre de "la Behobia" aparecía en alguna conversación y yo, tenía que reconocer que nunca la había corrido.
Para un tipo que lleva en sus piernas tantísimos kilómetros y carreras , decir que, estos cuatro huesos jamás habían "pateado" los 20 kilómetros más famosos del planeta "runero" patrio, era una mancha enorme en mi "historial".
El sábado por la mañana emprendimos viaje hacia San Sebastián con la familia Cubelos-Pesquer y con Don José María Chéliz, con el que sumaba un viaje más para escuchar sus innumerables "batallas" e historias y que espero seguir compartiendo durante muchísimos años más.
Tras llegar y alojarnos en nuestro acogedor piso de fin de semana en el Barrio de Egia , por cierto, un millón de gracias a Doña Ascen por su infinita generosidad y amabilidad, nos trasladamos a un saturado y agobiante Kursal a recoger el dorsal y la camiseta de la prueba
De ahí, a ver y dar unos últimos ánimos a Vane a su hotel y tras ello al centro a tapear a gusto.
Durante todo el viaje y nuestra, de momento, corta estancia en San Sebastián, el cielo ha estado encapotado y soltando agua de vez en cuando, aunque la temperatura es bastante agradable.
Son más de las once de la noche cuando llegamos al piso y las doce cuando nos acostamos, con la esperanza de que el día siguiente, cuando nos levantemos, por lo menos, no llueva.
A las siete y media suenan los despertadores.
Me levanto, y lo primero que hago es descorrer la cortina de la cocina para ver qué día nos ha amanecido.
El suelo está mojado pero en ese momento no llueve...buena noticia.
Tras el desayuno, comienza lo que para mí va a ser mi "puesta de largo" en los rituales de esta carrera.
Vamos a paso vivo hacia la estación de tren más cercana para coger un lanzadera que nos llevará,a miles de corredores, hasta Irún.
El viaje es de lo más "acogedor"...como sardinas en alta vamos en los vagones deseando llegar cuanto antes al destino para, por lo menos, respirar aire puro y no "contaminado" por esa mezcla de cremas y olores corporales variados.
Una vez en Irún, nos desmontamos y sin perder un instante debemos subir a un autobús que nos acercará hasta Behobia, lugar de la salida.
Todo ello en cuestión de una media hora y sin despistarse uno mucho.
Debo decir que, pese a la ingente cantidad de personas que por allí marchamos vestidos de las maneras más variopintas, la coordinación es total y no hay ningún tipo de aglomeración ni problema en todos los traslados.
Una vez en Behobia, debemos andar un buen trecho hasta que llegamos hacia las zonas de salida, aunque nosotros queremos acercamos hasta el comienzo para ver salir a los élites, que siempre es un buen espectáculo.
Mi salida es a las 10:57 de la mañana, así que, conforme se va acercando el momento, nos dirigimos hacia las diferentes pancartas que van acompañando dichas salidas, cual procesión bajo palio se tratara.
Cuando pasa la "mía", me despojo del chándal y me despido de Pepe, Blanca y José Maria.
El cielo está encapotado, la temperatura no es para nada fría, hace un poquito de viento y a ratos cae ese "chirimiri tradicional" del norte que apenas molesta, así que he optado por correr con tirantes y manguitos.
Consigo situarme en la segunda fila tras la pancarta y poco a poco vamos avanzando hasta llegar bajo el arco de salida.
El ambiente es increíble, una pantalla gigante va sacando imágenes de los grupos que nos acercamos y el speaker no deja de jalear a todos en los momentos previos de la salida.
Antes de llegar al último minuto suena, a todo trapo, la canción "Ecuador" ("himno" tecno de mi juventud) , que hace subir la temperatura ambiente con aplausos.
Llega, por fin, el momento...nos dan la salida, y arrancamos esos mas de dos mil corredores que estamos agrupados en ese cajón.
Comienzo mi primera Behobia-San Sebastián.
Esta forma de dar las salidas por "oleadas" me gusta, ya que permite rodar, por lo menos, los primeros kilómetros, con mucha comodidad y sin los apretujones y peligros que tienen otras carreras.
Desde el primer minuto de carrera ya me puedo hacer una idea de todo lo que me habían contado que iba a ser esta carrera.
Constante presencia de público a un lado y otro de la calzada, animando a todos y cada uno de los corredores...te llames como te llames.....lleves el ritmo que quieras o puedas y seas de donde seas.
A la vera del Bidasoa vamos esos primeros mil metros para adentrarnos ya en las calles de Irún, en las que hay varias subidas sin muchas complicaciones.
En uno de esos repechos (Arretxe) me pongo a la estela de un corredor mucho más alto que yo, buscando que me corte un poco el aire, que en ese momento nos da de cara.
Ahí, siguiendo su estela, vamos saliendo de Irún.
Cuando llegamos a un tramo más llano, me pongo paralelo a él, me mira y me dice un ...."¡hombre, de Barbastro!".
Le correspondo el saludo y le pregunto que de donde es.
Dice que es de Calatayud, y que durante un tiempo estuvo trabajando como policía en Monzón.
De esta curiosa manera comenzamos un "idilio" de muchos kilómetros junto a Dani, que es como se llama mi nuevo compañero de fatigas.
Ya, desde el kilómetro tres hemos empezado a ir adelantando a corredores de otros grupos que nos habían precedido en el tiempo, lo que, nos va a ir complicando un poco mantener ritmos constantes, ya que debemos de ir frenando, acelerando o realizando adelantamientos, a veces, un poco complicados.
Pasando Ventas y en zona descendente llegamos al punto kilométrico número 5, cuyo tiempo lo marco en 21'43" lo que está francamente bien, sabiendo que, a partir de ahora va a venir el primer tramo de seria dureza del recorrido.
Al momento comenzamos el ascenso durante dos kilómetros y medio de Gaintxurizketa.
Me habían hablado de la dureza de este tramo, pero la verdad es que con la cantidad de público que hay y los gritos de ánimo que dan se hace muchísimo más llevadero y se me pasa volando.
Eso sí, los ritmos medios se han ido a 4'46" y 4'58" esos dos kilómetros más complicados.
Tras coronar nos lanzamos hacia abajo durante tres kilómetros hasta el centro comercial de Lintzirin donde está el punto intermedio de la carrera.
En plena bajada, me dice mi compañero..."ahora tiene que estar el pirata".
Yo, la verdad es que no entiendo nada de lo que me dice hasta que veo a lo lejos una bandera negra con las tibias y la calavera ondeada por un tipo que nos anima a los acordes de la música Heavy que sale de los altavoces que ha colocado en su vehículo.
Es tal la "tradición" de este hombre que en muchos de los planos de la carrera ya sale destacado como punto de animación....alucinante.
Kilómetro diez....44'23"
Nos sale un poquito más lento que los primeros cinco mil... normal tras subir Gaintxurizketa, pero estamos rodando bien para bajar de los 90' que es lo que ambos llevamos en mente.
Estamos pasando por el centro de Rentería con muchísimo público que se agolpa a ambos lados y que no deja de animar a tod@s l@s corredor@s.
Escucho mi nombre "adoptado" para esta carrera muchísimas veces y la verdad es que, aunque me resulta chocante y por momentos gracioso, con el paso de los kilómetros me he ido acostumbrando y asimilando que esos "¡aúpa Manuel!" van dirigidos a mí.
Saliendo de Rentería, llega otro de los repechos duros de la prueba...la subida a Capuchinos que "quema" las piernas en ese casi kilómetro de ascenso y que nos lleva, cuando coronamos, hasta el kilómetro 13 de la carrera.
En esa subida le digo a Dani que tire para adelante porque me está costando aguantarle el ritmo.
Me dice que no, me intento "enganchar" a él pero en el inicio del descenso me quedo un poquito.
Descendemos hacia Pasajes, donde nos encontramos un terreno bastante irregular con repechos y bajadas que van rompiendo el ritmo.
Paso por el kilómetro 15, tras pasar el alto de Buenavista con un tiempo de 1h 06' 22".
21'59" este último 5000....no está mal el poder mantener estos ritmos a pesar de los continuos "sube-bajas" que hay.
En un avituallamiento, vuelvo a conectar con Dani, merced a que él, para a coger el vaso de agua y yo no, de otra manera habría sido imposible poder recuperarle terreno.
Juntos, de nuevo, proseguimos la carrera.
Estamos llegando al kilómetro 16, a la base de otra de las subidas míticas y duras de esta prueba...el alto de Miracruz.
En cuanto aquello empieza a empinarse me vuelvo a quedar, y esta vez, creo que será la definitiva.
Me sitúo en el lado derecho de la calzada, buscando el resguardo, el ánimo y el calor del público para poder ir ganando metros y coronar cuanto antes.
Quizás si dijera, que ese ambiente y ese griterío me recuerda al de una etapa de montaña del Tour de Francia, sería exagerar mucho, pero a mí me lo está pareciendo y, de hecho, lo estoy sintiendo como si así fuera.
Llego ya arriba...es el kilómetro 17 y me ha costado 4'51" pasar esos últimos mil metros....
Al momento comienza el descenso hacia el Barrio del Gros....las piernas toman otro brío.
El saber que lo más duro ha pasado, que sólo quedan tres mil metros para meta y el deseo de llegar a ese Boulevard donostiarra atestado de público hacen que ese kilómetro siguiente lo haga en unos estratosféricos, obviamente para mí, 4'13".
Estamos ya por las calles de San Sebastián, y el ambiente se ha multiplicado por todas partes.
Llegando a la Avenida de Navarra, la carretera vuelve a empinarse ligeramente sobre esos primeros metros, pero ahora ,ya se ve al fondo el mar y sé que en cuanto gire a la izquierda ya estaré en pleno Boulevar para encarar los últimos metros de mi primera Behobia.
Durante toda la carrera he podido ir adelantando con comodidad a muchísimos corredores que habían salido en cajones anteriores, pero me da a mi, que en esta última recta va a ser harto complicado.
Giro a la izquierda y ya, junto a la Playa de Zurriola, encaro los últimos metros.
Pasamos por el Kursall y su puente,y ya...a lo lejos, se dejan ver los primeros arcos que preceden al definitivo.
Intento aumentar el ritmo, aunque varias veces he de frenar y volver a arrancar para no "comerme" a otr@s corredor@s, e incluso a uno, le tengo que increpar por que iba haciendo el "gilipollas" con una "banderita"...(mejor no entro a valorar cosas que dejan mucho que desear en una prueba deportiva).
Entre cientos de corredores, cruzo la meta de mi primera Behobia-San Sebastián con un tiempo de 1h 29'00".
Allí veo con sorpresa y alegría a mi compañero de carrera, el bilbilitano Dani, que ha llegado un poquito antes y que ha tenido el detallazo de esperarme para darnos un abrazo...ojalá coincidamos en otra de estas...fue un placer.
Partí de Behobia a las 10:57 de la mañana saliendo en el puesto 10973, y llegué a meta a las 12:26, finalizando ,en el cómputo general ,en el puesto 3052 de casi 30000 corredores.
Siento una gran satisfacción personal por la marca y la carrera hecha y sobretodo....me siento en paz conmigo mismo por haber cumplido, por fin,en una de las grandes clásicas del atletismo popular español y mundial.
De hecho , cuando me cuelgan la medalla la beso como si se tratara la de una maratón.
Tras el reagrupamiento con todos los compañeros de expedición, llegó otro de los momentos casi "sagrados" de los corredores de esta prueba... comer en una sidrería.
La Sidrería Rezola de Astigarraga fue la elegida para ponernos hasta "arriba" de comer y beber (con moderación) y, sobretodo, brindar por lo conseguido y por los planes de futuro que siempre, en este tipo de comidas, surgen.....aunque a veces resulten sueños inalcanzables.
Behobia ya calló...¿repetir?...todo se verá...al tiempo, como todo.
Y quiero cerrar esta "chapita" haciendo un guiño a una persona que ese fin de semana nos dejó en este mundo carnal pero al que siempre recordaremos por hacernos reír, a veces, con tan sólo levantarse de una silla....
"¡Hasta luego Lucas!".....Gregorio Sánchez "Chiquito de la Calzada"....¡Gracias!










lunes, 16 de octubre de 2017

PALMA DE MALLORCA O... CUANDO LA MARATÓN NO PERDONA

Para afrontar una maratón de manera "digna" hay que hacerlo con responsabilidad, seriedad y buena preparación y yo, esta vez, no reunía ni el 50% de esas premisas que pienso deben darse.
Me pudo más la ilusión por el viaje, el lugar y el halo de misticismo que rodea a la Maratón que el conocimiento y eso hizo que me presentara en la línea de salida sin unas garantías mínimas de poderla, si quiera, finalizar.
Obviamente, esto, uno que ya es un poco "zorro", se lo guarda para él, porque tampoco hay que preocupar a los que te rodean y a veces, piensas en que puede haber un milagro y que ese día "suene la flauta"...pero esta vez no me dio el cuerpo ni para hacer sonar una nota.
Hasta Palma de Mallorca bajamos, desde Lérida, cuatro compañeros del Club.
Enrique, Miguel Ángel y D.José María Chéliz , con el que he tenido el, para mí, lujo y honor de poder compartir mis tres últimos viajes a maratones (Málaga, Budapest y ahora Mallorca).
Persona, José María, a la que cada día admiro y aprendo, o lo intento, más, por su envidiable optimismo e ilusión, sus amplios conocimientos en multitud de temas, su exquisita educación y su saber estar allí donde vaya...todo un señor.
El sábado estuvimos pateando de lo lindo por Palma y a última hora del día mi cuerpo me lo recordaba.
Estaba muy cansado físicamente y sentía molestias en el gemelo izquierdo y en el pie derecho...mal presagio.
Tras la cena y "apretarnos" un pacharán nos vamos a la cama.
Cinco de la mañana, suena el despertador, me levanto, y al poner pie a tierra siento que las molestias persisten...mal fario.
A las seis bajamos a desayunar.
Pan tostado con aceite y sal, jamón york, queso, zumo de naranja, algo de bollería y un par de cafés, son el combustible que le echo al cuerpo.
Tras subir a la habitación , cambiarnos y cerrar maletas, nos vamos al autobús que nos va a llevar hasta la zona de salida, en el Paseo Marítimo, bajo el incomparable marco de la Catedral de Palma.
La temperatura es excepcional, 18º a las ocho de la mañana marca el termómetro del bus y la previsión es que, horas más tarde, se superen los 26º....habrá que tener muchísima precaución e hidratarse bien.
Tras hacernos las fotos previas para el recuerdo y dejar las bolsas en el guardarropía nos dirigimos a los cajones de salida.
Esta vez, voy a participar, como atleta federado que soy, en el Campeonato de España de veteranos, aunque sé que no dignificaré esa condición.
Es por ello que podré salir desde el primer cajón de salida y evitaré los "apretujones" y agobios típicos de los primeros momentos.
Cinco minutos más tarde de las nueve de la mañana se da la salida y esa cabeza de carrera sale rapidísima.
Si mi idea previa era ser conservador...con las molestias que tengo y el "acojone" que llevo , se han multiplicado.
Pongo un ritmo que sea cómodo para mí, dentro de lo que cabe, e intento disfrutar del ambiente de esos primeros momentos de la carrera que siempre son muy emocionantes.
El paso por el primer kilómetro es en 4'40", algo que tenía previsto y que es a lo que quería ir.
El circuito es a dos vueltas, por tanto, esta primera vuelta servirá de aprendizaje para saber lo que nos espera cuando regresemos con 20 kilómetros más en las piernas.
Vamos, siempre, con el mar al lado izquierdo y sobre el kilómetro cinco hay que subir un primer repecho antes de llegar a la entrada de un puerto y hacer un primer giro de 180º.
El paso por el 5 lo hago en 24'00" justos.
Ahora toca descender y continuar, por donde hemos venido hasta las proximidades de la zona de salida/meta donde estará ubicado el kilómetro 10.
Este paso, lo hago un poquito más rápido que el primer "cinco mil", 47'33".
De momento, mis sensaciones físicas no son del todo malas, pero ir con tan poca seguridad y confianza no me gusta en absoluto.
Vamos por la Avenida del Paseo Marítimo, pasando justo en paralelo por toda la zona de salida/meta.
El numeroso público, la música y los speakers "voceando" te suben el ánimo y la motivación,pero...esto no acaba aquí y nos tenemos que alejar de allí.
Ahora, tras hacer otra corta pero durilla subida, nos dirigimos hacia toda la zona del casco antiguo de la ciudad.
El adentrarnos por la parte antigua de Palma es muy atractivo, aunque en muchas calles, el firme sea adoquinado y haya que buscar los laterales para no castigar en demasía los pies.
El kilómetro 15 está justo bordeando la Catedral y aunque tampoco te puedes deleitar mucho, es maravilloso poder contemplar el mar en lontananza desde lo alto.
Por las calles de Palma me tomo mi primer gel Biofrutal para que no me quede sin nada en el estómago demasiado pronto.
Se sigue el callejeo teniendo, muchas veces, que sortear viandantes que pasean por las calles y entran y salen de las tiendas sin percatarse que por ahí estamos pasando unos "taraos" corriendo.
Salimos del centro y nos encaminamos hacia la bifurcación que nos va a separar a los corredores de media maratón con los de maratón.
Es otro momento en el que la cantidad de público que hay te hace subir el ánimo, y más, cuando los de maratón nos vamos por el carril derecho y redoblan los aplausos.
Inicio ya la segunda vuelta al circuito.
Llego al paso de la media maratón en un tiempo de 1h 43'03" , tres minutos más de lo que me había marcado previamente pero dentro de lo previsto.
Ahora, mi cabeza, empieza a marcarse "mini-objetivos".
El primero,alcanzar el kilómetro 25, poco antes de comenzar la subida que antes comentaba.
Allí, saco y me tomo mi segundo gel....mi cuerpo no me lo pide, pero prefiero pecar de previsor a luego echarlo en falta.
La verdad, es que los avituallamientos eran numerosos y copiosos, y llevo bebiendo agua desde el primero, para tratar de evitar la excesiva sudoración provocada por el calor y la humedad que hay.
A partir de ahora, sin saberlo, va a empezar mi calvario particular.
Sobre el kilómetro 27 siento un fuerte pinchazo en el gemelo izquierdo que me hace parar "ipso-facto".
Saltan todas mis alarmas y sigo caminando a paso rápido hasta que siento que poco a poco va remitiendo ligeramente.
Vuelvo al trote, porque es lo único a lo que puedo aspirar ya...a trotar...
Me marco, como siguiente objetivo llegar al kilómetro 30 que está más próximo a la zona de meta.
Veo con desesperación y frustración cómo me adelanta el grupo que va con la banderola de las 3h30'.
Soy incapaz de intentar, si quiera, ponerme a "rebufo" de ellos y continúo mi penitencia sumando-restando metros a la carrera.
Alcanzo el kilómetro 30, pasándolo en un tiempo de 2h31'42"....¡¡54' el último diez mil!!...y todavía me quedan 12 kilómetros....
Son varias las veces que debo dejar de correr y andar rápido para intentar oxigenar mis piernas y que mi cabeza no se acabe de destruir.
Juro que, cada vez que paro y siento que no "voy", pienso en abandonar...retirarme....dejar esa agonía que podría parecer que no me iba a llevar a ningún sitio.
Pero,uno que es tozudo (orgulloso aragonés y español) y que a pesar de los pesares quiere intentar conseguir sus pequeños-grandes sueños, le entran arrestos suficientes para persistir y tirar para adelante.
Al paso por la zona de contra meta, aparece, entre el público, el amigo Joan para darme unos ánimos que le agradezco sinceramente.
Paso el cartel que marca el kilómetro 34 y "transporto" a "mi" canal esa distancia restante a mi cabeza..."esto es llegar a la granja de cerdos y volver"....parece poco, pero en estos momentos, me parece un mundo enorme.
Giro a la izquierda para empezar la subida que me va a llevar, de nuevo, al centro histórico de Palma.
Con los ritmos y los ánimos de una batucada como compañía, decido parar de correr y subir a paso ligero (lo máximo que pueden mis castigadas piernas), hasta finalizarla.
Una vez completada la subida, giro a la derecha, nuevo avituallamiento y comienza el callejeo.
El kilómetro 35 está al lado de la Catedral, a la que damos una vuelta casi completa entre los aplausos del público y turistas que están viendo pasar a estos, ya, "cadáveres humanos".
Por esas estrechas calles nos cruzamos corredores y viandantes, teniendo muchas veces que llamar la atención con algún grito a algún/a despistad@ que sale de las tiendas sin mirar o pasea despreocupadamente a ritmo de "turista".
Dado como me encuentro, cualquier "exceso" físico e incluso verbal, me supone un gasto extra de valiosísimas energias.
Llevo ya un buen rato en que los kilómetros, por el esfuerzo que me está costando alcanzarlos, me parecen que miden dos mil metros, pero aún así, voy "trampeando"  y engañando mi cabeza para conseguir el ya "simple"objetivo de acabarla.
Cartel del "36"...madre mía, seis kilómetros aún...sigo con esa "táctica" obligada de correr un ratito y caminar a ritmo rápido otro para así no ponerme más al límite.
Salgo ya del casco y llego a una avenida en la que compartimos asfalto con los coches (obviamente en un carril a parte), momento que se me hace muy cuesta arriba, por el olor de los tubos de escape, los pitos y la práctica ausencia de público.
Además , mientras llegaba a un paso de cebra antes de realizar un giro a la izquierda y llegar al kilómetro 37, veo que sale desde la acera una niña con un triciclo empujado por su padre/madre (no pude ni fijarme quien era), al que casi me "como".
El frenazo en seco que tuve que hacer me obligó a hacer un mal gesto con el pie derecho que me dejó , durante unos segundos, plantado en el sitio.
De fondo sólo escuché la bronca que echaba el resto del público, y entre aplausos y ánimos seguí mi penoso camino hacia meta.
Pasado ya el kilómetro 37 y llegando casi al 38 alcanzo a un corredor con una camiseta blanqui-violeta a rayas horizontales que llevaba un ritmo muy parecido al mío, así que, me puse a su vera y comencé a darle conversación.
Es Vallisoletano (Nacho De la Fuente, de nombre, descubrí después), había llevado un año bastante malo en cuanto a lesiones y también hubiera esperado y deseado hacer una mejor carrera, pero.....
Hay un momento en el que le digo que tire para adelante, puesto que siento que si subo un poco más el ritmo me vuelve la sensación del pinchazo del gemelo izquierdo.
Se adelanta unos metros, pero....llegando al kilómetro 39, yendo yo al trote, le vuelvo a alcanzar.
Así que "pactamos" llegar juntos hasta meta.
Para completar esos tres últimos kilómetros, entramos de nuevo, animados por unas cheerleaders, por la zona más antigua de la ciudad, encontrándonos en medio de una calle, ese cartel del kilómetro 40 que dice tanto y que prometo que, durante muchos momentos, había pensado que no podría alcanzar.
El paso por el 40 lo hago en 3h 39' 48", aunque ya hace mucho que el tiempo me daba totalmente igual y el único objetivo se había convertido en acabar.
Ahora estamos recibiendo los aplausos y ánimos de todo el público y en muchos idiomas (el mayor porcentaje de inscritos era el alemán), cosa que hace que, a pesar de todo, uno se venga un poquito arriba.
Pasamos el 41...sólo 1195 metros y esta tortura habrá acabado.
Volvemos a la calle donde veinte kilómetros antes se habían separado las carreras, pero ahora sí que giramos a la izquierda para encarar el Paseo Marítimo y esa ansiada, y en subida, recta de meta.
Pasamos...uno...dos...tres arcos hinchables y por fin, tras chocarnos las manos, cruzamos esa tan deseada, y esta vez casi milagrosa, línea de meta.
Nos damos un abrazo y nos felicitamos mutuamente por haber acabado la maratón, pero mi sensación interior no es nada plena.
He finalizado mi 13ª Maratón en el puesto 325º (de más de 1000 llegados) con un tiempo de 3h 52' 54"....la segunda peor marca de mi vida (porque la peor fue en la primera, en San Sebastián en 2005) y con unas sensaciones físicas y anímicas malísimas.
Siempre he dicho que hay una diferencia entre "correr" una maratón y "hacer" una maratón y esta vez yo, "sólo" hice una maratón más.
Y es que...esta "diosa", si no vas suficientemente preparado física y mentalmente te lo hace pagar con creces.
Toda esa frustración se fue pasando poco a poco desde el momento en el que me colgaron la medalla y tod@s aquell@s que me iba cruzando me daban la enhorabuena.
En ese momento empecé a pensar..."¡qué coño!, si a pesar de todo he conseguido acabar una maratón más...puedo conseguir lo que quiera".
Ahora llega el momento del avituallamiento, y del reencuentro con los compañeros.
Muy bien Enrique, que vino, a priori a correr la media maratón y acabó corriendo la grande en 3h 35'....
Increíble el poderío de Miguel Angel, que a las medias maratones de Teruel y Barbastro en septiembre, sumó la semana pasada la trail de 52 kilómetros de Guara , hoy se "desayunaba" con una maratón y por la noche se iba a trabajar...que luego me hablen del "esfuerzo" de los futbolistas profesionales...
Y por último, mi querido y admirado José María, al que quise recibir con los brazos abiertos tras cruzar la línea de meta y que ,emocionado, se abrazó a mí diciéndome que había acabado su 63 Maratón en ¡¡¡5h05'!!!, un tiempo extraordinario.
A mí, la verdad, es que me faltan calificativos para describir a este prodigio humano...un ejemplo y un espejo donde mirarme.
Sin tiempo, si quiera, a ducharnos ni a comer, tuvimos que coger casi de inmediato un taxi para que nos llevara al aeropuerto, puesto que a las cuatro de la tarde nos traía el avión de regreso a casa.
Eso sí, cuando llegamos a Barbastro, José María nos quiso invitar a una merienda con unas jarras de cerveza que supieron a gloria y a día grande.
Ojalá podamos volver a compartir muchas veces más, viajes y carreras, sí, pero también historias, recuerdos y momentos...eso es impagable.
"El miedo es una emoción muy explosiva...es el sprint...la Maratón es la Esperanza" .- Mike Huckabee





miércoles, 27 de septiembre de 2017

Y ES QUE....COMO EN CASA.....

Siempre digo que si yo empecé en "esto del correr" y me hice socio del Club Atletismo Barbastro allá por el año 2001 fue por nuestro Medio Maratón.
Podrá haber muchas carreras que me haga ilusión correr por todo el mundo, pero como la de casa....ninguna.
Me quiero ceñir a lo que fue mi carrera, sí, pero me siento en la obligación de reconocer y agradecer el denodado trabajo de mis compañeros de Junta y muchos soci@s y colaboradores que, con sus ideas y su trabajo han, creo, dignificado las bodas de plata de una prueba que es emblema del Club y de la ciudad.
No fue nada fácil sacarlo adelante, por la premura en el tiempo y problemas de lo más variado que nos hemos encontrado, pero creo que, viendo los resultados a "toro pasado", ya no de ese día sino de toda la semana, el/los resultados no pueden ser más que satisfactorios en todos los sentidos.
Dicho esto, me "meto en harina" para contar lo que supuso mi 17ª participación consecutiva en "mi medio maratón", por cierto, la primera vez que, a título personal, la disputé en versión matutina y la cuarta que coincide con el día de mi cumpleaños (gracias, una vez más a los amigos de Iter que me asignaron el dorsal con los años que cumplía...."chorradetas" de uno)
Debo decir que el sábado por la noche caí a las doce "redondo" en la cama y que hasta las seis que no sonó el despertador no me enteré de nada.
Tras revisar los últimos correos, ordenar mi famosa "carpeta negra" y tomarme un primer café, me voy hacia la zona de salida/meta donde ya han empezado a llegar mis compañeros a "vestir" toda la zona.
Gracias a Dios ha salido un fin de semana, climatológicamente, excepcional, así que por ese sentido no debo preocuparme lo más mínimo.
Desde las siete hasta las diez y media que empieza la carrera, mis piernas creo que ya acumulan seis kilómetros o más yendo y viniendo de un lado a otro, pero con la satisfacción de que todo, parece, se está desarrollando bien.
Tras la foto de grupo de l@s soci@s del Club, estrenando las flamante nuevas equipaciones de nuestro nuevo patrocinador, JULIÁN MAIRAL, nos dirigimos a la línea de salida a esperar el pistoletazo.
Pistoletazo que,por cierto, se tiene que demorar unos minutos por una pequeña descoordinación con los voluntarios de las calles centrales de Barbastro (cosa que me dejo anotado en mi cabeza para subsanar prioritariamente el próximo año).
Esta situación me pone al límite de tensión hasta que se consigue arreglar y se da la salida...
La primera "arrancada" es siempre súper emocionante... la bajada, los ánimos del público y de nuestro fantástico speaker Pepe,  y esa frescura inicial hace que se baje con una alegría desmedida.
Mi objetivo es intentar tirar de Raquel a ver si puede hacer un bonito puesto en la general, aunque, para mi sorpresa, he visto que ha venido a correr, una de las mejores maratonianas que ha tenido España, la serrablesa Maria José Pueyo...campeona de España de maratón y olímpica en Pekín 2008...casi ná.
El primer kilómetro, en el Paseo del Coso, lo pasamos en 3'54"...le digo que hay que regular en la subida de la Avenida de Navarra antes de iniciar la bajada del Silo, que sino lo pagaremos.
Lo hacemos, pero muy poquito, y el paso por el 2 en el pleno puente de Santa Fé , es en 4'01".
Ahora, ya se ha puesto a nuestro lado la bicicleta que acompaña a las féminas...en este caso el de la segunda clasificada.
Salimos a la carretera comarcal y siento que el ritmo no decrece, pero como estamos en los inicios lo voy aguantando bien.
La carrera ya está estirada y nos vamos cruzando a los primeros clasificados de la prueba de cinco kilómetros.
En la sombra de la carretera veo que tras de nosotros va una figura que no parece masculina....
Giro la cabeza y veo que viene ahí pegada, María José Pueyo.
Le digo a Raquel que afloje un poco, e incluso yo, me "abro" a la izquierda para dejarla pasar, pero ella se queda ahí a "rebufo".
Poco antes del avituallamiento del kilómetro cinco, en el cruce de las bodegas, yo me descuelgo...
Ese ritmo no es para mí, y sabiendo toda la "tralla" física y mental que llevo de toda la semana sé que si sigo intentando ir ahí, lo acabaré pagando.
Me dejo alcanzar por el grupo del globo de 1h30' (con el que debería haber salido de inicio), que nos lleva este año, Javier Yerno, primer vencedor de esta carrera, allá por el año 1993.
Javier fue uno de los invitados especiales de la carrera y fue todo un lujo y un detalle, para la carrera,  que  quisiera ser guía de los 90', y máxime, sabiendo que trabajaba de noches.
Hago por mantenerme en ese buen grupo unos kilómetros, hasta pasado Castillazuelo.
Pero poco a poco, siento que tampoco voy cómodo ahí y debo dejarme caer un poquito más.
Ha llegado el momento de "negociar" conmigo mismo y hacer la carrera por mi cuenta.
En la recta previa a llegar al punto intermedio en Pozán, nos cruzamos con la cabeza de carrera.
El poderío de los hermanos Puyuelo liderando la prueba es brutal, y sé que la victoria de cualquiera de los dos va a ser un lujo para el palmarés del Medio Maratón.
Tras el ,ya, tradicional saludo con Richi ("montador" oficial de carreras) entro a Pozán de Vero.
Me alcanza un corredor de Fraga al que tras conversar un poco le invito a que siga hacia adelante.
Una vez olvidada la posibilidad de ayudar a Raquel no quiero depender de nadie y necesito ir a mi "rollo".
La salida de Pozán siempre es emocionante, por la cantidad de público que hay, los ánimos, el avituallamiento, las naranjas y el inminente cruce con los corredores que, como un reguero siguen subiendo por la carretera.
No voy del todo fino, pero el hecho de cruzarme con tant@s corredor@s conocidos hace que me distraiga animándoles y así, poco a poco voy pasando los kilómetros.
Ahí me tomo un gel Biofrutal porque siento que empiezo a tener el estómago vacío....normal...desde las seis de la mañana sin nada en el cuerpo.
Llego a Castillazuelo, saludo a Loli a la entrada y suelto piernas y brazos en la bajada hacia los frontones.
El siguiente avituallamiento está situado en la plaza del pueblo y eso es garantía de que habrá público.
Lo que no me esperaba es, ser recibido con el "cumpleaños feliz", cantado a coro por tod@s l@s voluntari@s....
Os prometo que se me puso la carne de gallina....¡gracias!.
Saliendo de Castillazuelo, justo en el punto kilómetrico 14, y como si de una tradición se tratara, saludo a Joaquín Muzás, alcalde del pueblo, que siempre se encuentra en el mismo punto y que colabora al máximo con total discrección y nulo protagonismo....algo muy raro para los tiempos que corren.
Saliendo de nuevo a la carretera veo a Néstor (excepcional su trabajo) con el furgón que nos ha dejado nuestro patrocinador "Julián Mairal" al que le digo en broma que igual me puede adelantar un par de kilómetros que voy muy justo.
Voy mirando mi reloj y veo que los tiempos de paso por kilómetro salen a una media de 4'25/4'30", lo cual no está del todo mal y pueden significar una marca más que digna en meta.
Añadir leyenda
Me acerco, de nuevo, al cruce de las bodegas, kilómetro 16 y ahí me alcanza la cuarta mujer clasificada que me invita a que vaya con ella, pero siento que no tengo ni un cambio más en mis piernas, así que debo ver cómo se va a alejando de mi.
Ahora empieza la cuenta atrás, mis fuerzas están muy justas y he de ir con mucho "talento" para poder llegar a Barbastro, como digo siempre, dignamente.
A la salida de la curva tras el kilómetro dieciocho veo ya la torre de la Catedral y eso me reconforta y me hace pensar ya, en lo poquito que me queda.
Me alcanza y sobrepasa otro corredor, al que le advierto que regule que todavía queda la subida de Silo.
Llega el momento...salgo de la carretera y cruzo el Puente de Santa Fé.
Esto ya casi está....
En cuanto lo paso, bajo el ritmo, acorto el paso y comienzo este último "rejón" que nos tiene preparada la carrera....el Silo.
Poco a poco, sin mirar para arriba voy sumando metros, deseando llegar cuanto antes bajo el puente de las Capuchinas y cumplir ese ritual personal de presignarme tres veces al llegar allí,
Ahora ya está, comienzo la bajada por la Avenida de Navarra, kilómetro 20, y sólo pienso en volver a disfrutar de esos últimos mil metros por las calles de mi ciudad.
Me ajusto la gorra y me pongo las gafas sobre ella porque quiero volver a disfrutar de esos instantes....hoy he podido, el año que viene....Dios dirá.
Al momento ya empiezan los ánimos, las voces, las caras conocidas, hasta que giro hacia el Paseo del Coso y todo vuelve a ser más emocionante si cabe.
Sigo manteniendo el ritmo sin hacer ningún tipo de alarde puesto que sé que, algo así, podría ser contraproducente.
Finalizo General Ricardos con la esquina "del Cortés" donde siempre hay mucha gente.
Suben los aplausos y los ánimos.
Continúo por Corona de Aragón y giro a la izquierda para cumplir con los últimos doscientos metros hacia meta.
Me relajo y sólo quiero disfrutar del momento.
Aparece mi niña en la recta de meta...me da la mano y juntos, una vez más (creo que cada vez quedarán menos oportunidades) cruzamos la línea de meta.
A pesar del cansancio físico y mental y del tremendo estrés que genera organizar una prueba de estas características, finalizo mi 119ª media maratón en un tiempo de 1h 32' 50" ....mi tercera mejor marca realizada en Barbastro en las 17 participaciones que llevo....para flipar.
Tras la carrera, llega la atención a los medios, una ducha rápida, la entrega de premios y para finalizar la fiesta una paella popular con más de 250 personas que fue el cúlmen a una semana y a una edición sensacional.
Todo ello, con la compañía, durante todo el fin de semana de una leyenda del atletismo y del deporte
nacional como fue José Manuel Abascal, atento y super participativo en todas las actividades en las que estuvo presente, destacando sobre manera en la Milla Escolar del sábado en la que compartió labores de speaker con Fernando Abellán e hizo las delicias de todos...¡un grande!.
Ahora iré , poco a poco, volviendo a la calma, pero con la cabeza puesta en la próxima Maratón de Mallorca....que eso serán palabras mayores.
De momento, muy contento y orgulloso de haber podido sacar, junto a mis compañeros, una dignísima 25 edición del Medio Maratón Ruta Vino del Somontano...lo merecía la ciudad y el Club....doy fe.
"Si tus sueños son grandes, es porque tu capacidad de lograrlos también lo es"...será así.