martes, 17 de enero de 2017

PARA EMPEZAR AÑO, OTRO "SUB 90" EN LA 112ª

Por cuarta vez en mi "vida deportiva" arrancaba mi año atlético corriendo la media maratón de Sitges.
Una media muy llana y que te asegura casi a un 90% una climatología mucho más benigna de la que tenemos en estas fechas por nuestro Somontano y esto es algo que se agradece y mucho.
No bajaba con mucha motivación mental ni con las mejores sensaciones físicas posibles, pero, el hecho de poder compartir fin de semana con otros amigos del Club y correr y evadirme un poco me parecía más atractivo que quedarme en casa "viendo la vida pasar".
El domingo a las nueve y cuarto de la mañana hicimos los "Barbastro´s"  la, ya tradicional quedada para el café en el Sports bar de Sitges, bar dedicado íntegramente al deporte y que está frente a la zona de salida y meta.
Allí nos reunimos la expedición deportiva que compartí con Miguel Moreno, Fernando Latorre, Miguel Angel Barfaluy, Pepe Cubelos y el incombustible y cada vez más admirado, para mí, José María Chéliz.
El día ha salido excepcional, unos 10º, sol en todo lo alto y un poquito de aire, que sino va a más, no influirá en el rendimiento de cada uno.
Visto el día y la temperatura decido ir de corto, medias compresoras, tirantes y manguitos.
Una vez cambiados y hecha la foto nos vamos hacia la zona de salida.
Miguel y Fernando se van hacia adelante (están mucho más fuertes), yo me quedo un poco más atrás...prefiero ir a mi ritmo...sin más presión.
A las diez en punto se da la salida y arrancamos durante casi dos kilómetros por el Paseo Marítimo, pegados al mar.
Somos casi dos mil corredores y ese paseo se hace estrecho con tanta gente, así que hay que extremar las precauciones para evitar enganchones y caídas.
A la altura del Hotel Terramar, salimos del Paseo y pisamos asfalto.
El grupo se estira, y esto permite correr con más fluidez.
Estos primeros kilómetros me salen a una media de 4'07", algo que está muy bien, y que, sinceramente no me esperaba.
Pese, a que no creo que ese sea un ritmo que pueda aguantar, pienso que todo lo que pueda "adelantar" ahora me servirá de colchón para, cuando más adelante, me vengan mal dadas.
Llego al kilómetro cinco en el Paseo del Doctor Gaietá y lo paso en 20'44".
Salimos del callejeo por Sitges para dirigirnos a través del Camino de Miralpeix a subir el puente que está sobre el campo de golf.
Quizás, ese es el tramo más duro de la carrera, aunque bien es cierto que es mucho más corto que otras subidas que recuerdo de otras ediciones de esta misma carrera.
Mientras me dirijo hacia el giro de 180º ubicado un poco más adelante del punto kilométrico número siete, nos cruzamos a la cabeza de carrera donde veo a Miguel que va como un tiro entre los 50 primeros y un poco más atrás a mi tocayo estadillano que ha salido con el guía que marca los 4'/km.
De momento, me voy encontrando bastante bien y las molestias del cuerpo están, parece, "hibernando".
Mientras vamos de regreso al centro, en la Avenida de Nuestra Señora de Viñet, veo más adelante una camiseta del club a la que me estoy aproximando bastante rápido.
Veo que es Fernando que ha bajado considerablemente el ritmo y me temo que este acercamiento tan rápido por mi parte no es por "mérito" mío, sino porque algo no va bien en él.
Al llegar a su altura le pregunto, y me dice que le ha dado un pinchazo en el gemelo y que al paso por meta se retira.
¡Qué mala suerte!, porque física y moralmente está fortísimo para haber podido realizar una marca excepcional y bajar lo que hizo hace un mes en Tarragona.
Tras quedarme unos metros con él y poder ver y chocar la mano a mi nena que está entre el público, arranco de nuevo.
Fernando tuvo que tomar la decisión más dura, pero seguro que la más coherente, y estoy seguro que en veinte días, en Granollers, volverá a "volar".
Ahora entramos en un tramo de poco más de un kilómetro por dentro de las estrechas calles de Sitges.
La verdad es que, rodar por esas calles es una gozada y sobretodo cuando iniciamos una agradecida bajada hacia el Paseo Marítimo con la espectacular visión del mar y el sol de frente formando claroscuros en las paredes y en el firme de la calzada.
Una vez finalizada la bajada, giro a la derecha y llego de nuevo al Paseo de la Ribera y con él al ecuador de la carrera.
Paso por el punto kilómetro 10.
Miro el reloj y veo que es en 41' 28"...¡uf!, está "demasiado" bien para lo que yo me esperaba y confiaba de estos "cuatro huesos".
Giro la manzana alrededor del Hotel Calípolis y entramos de nuevo al Paseo Marítimo para iniciar la segunda vuelta.
Justo antes de acceder al paseo, con otro corredor debemos casi parar en seco porque tienen que dar paso a una UVI móvil que lleva las luces y sirenas en marcha indicando que pasa algo serio.
Freno y me intento desviar de su trayecto, pero... el otro corredor con el que voy en ese momento, bracea, grita y protesta....yo no....
Estoy seguro que quien fuera dentro de esa ambulancia o a quien fuera a recoger, esos pocos segundos fueron mucho más importantes que para nosotros...
Sólo hay que tener un poco de coherencia, corazón y sentido común cuando se hacen o se dicen las cosas, ahí es donde se encuentra el equilibrio.
Al girar a la derecha y entrar al Paseo oigo desde el público gritos de ánimo con mi nombre.
Busco con la mirada y veo que es Mon, que ha venido a correr con su grupo de Barcelona el 10K.
Me da un subidón de moral enorme ese momento, ya que , no esperaba verla allí.
Además una vez que finalizó la carrera, me encontré en mi móvil un "book" amplísimo de fotos que me hizo, así que, por partida doble...¡GRACIAS!.
Inicio ya la segunda vuelta.
Un circuito a dos vueltas tienen sus pros y sus contras.
Entre los pros , en esta concretamente, está el que durante varios kilómetros estamos muy acompañados por el público ya que, sin casi moverse de un punto, pueden ver el paso de la carrera hasta en cinco ocasiones diferentes y eso facilita las cosas para ellos y motiva a los corredores.
Y en contra que, psicológicamente el saber, una vez acabada la primera vuelta, lo que te queda por delante puede desmoralizar a cualquiera...y si estás justito de fuerzas, más todavía.
Ahora, con la carrera totalmente estirada y el paseo prácticamente "limpio" de corredores, he decidido bajar un poco el ritmo y disfrutar del paisaje que tengo a mi izquierda.
Como hace un mes en Tarragona, esos instantes corriendo al lado del mar, viendo esa inmensidad y escuchando el chasquido de las olas, me dan un poco de paz y relajación mental.
Respiro hondo y por un momento,por unos segundos, consigo evadirme de este mundo de locos y casi , muchas veces de "ciencia ficción".
Salgo del Paseo, dejando atrás esa "fugaz paz" y vuelvo a la realidad de la propia carrera.
Iba bien hasta que al llegar al kilómetro trece, me viene a "visitar" la molestia en la pierna izquierda....¡qué oportuna, joder!".
Bajo ritmo e intento no perder los nervios.
Esos kilómetros me voy a ritmos de 4'16/4'17" para ver si la molestia remite y me vuelve a dejar correr con cierta normalidad.
Poco a poco se va diluyendo, pero siento que no voy a poder rodar tan "alegre" como lo venía haciendo hasta ahora.
Llego al 15 en 1h 02' 32".Los tiempos de paso y lo que queda por delante me indican que puedo estar rozando esa barrera tan importante para mí, como es la de bajar de los 90', pero...quiero ser prudente, constante y regular, como intento ser siempre en todo lo que hago.
En el 16 volvemos a subir el repecho del puente sobre el campo de Golf y en la bajada posterior siento que voy un poquito mejor.
Al llegar al 17 decido tomarme un Gel Biofrutal Sprint, siguiendo los consejos del buen amigo Marcos, a ver si me inyecta un poquito de energía.
De nuevo llego al giro de 180º que hago casi en parado, por miedo a que un mal gesto haga que me "rompa" muscularmente.
Una vez pasado, arranco para ir en busca del kilómetro dieciocho.
Pese a todo, estoy manteniéndome en esos ritmos lo que hace que mis "cuentas mentales" me salgan favorables para lograr una marca más que digna....para mí, claro está.
Paso por otra rotonda, otro repecho y comenzamos la bajada justo al lado del Restaurante La Masía, excelente lugar donde más tarde iríamos a comer toda la expedición.
Ahora sí que estoy intentando echar el poquito resto que me queda dentro para lograr acercarme al objetivo.
Llego al 19 y veo que lo paso en 4'14"....si no me hundo o me pasa algo creo que voy a poder hacer esos sub 90' que siempre me traen de cabeza.
Poco antes de llegar, de nuevo al centro, escucho los ánimos de Fernando y Blanca desde las aceras.
Apenas les puedo hacer un gesto con la cabeza porque voy casi al límite.
Entro ya en las estrechas calles del centro, aprieto los dientes y las piernas en un último repecho e intento alargar lo máximo posible zancada en la bajada antes de hacer esos últimos metros.
Una vez, de nuevo en el Paseo de la Ribera sé que me quedan menos de mil metros para llegar a meta.
Bordeo de nuevo todo el edificio del Hotel de la organización y ahora ya sí, giro a la derecha para pisar arena y encarar esos últimos doscientos metros hasta la meta.
Miro el reloj y veo que sí que voy a volver a bajar de los 90', así que intento exprimirme un poquito más.
Aprieto todo lo que puedo , hasta el momento en el que en el lado izquierdo, y a este lado de las vallas veo a mi nena esperándome para entrar juntos.
Ahí ya sí, se "para mi mundo", me relajo, le hago un gesto para que venga y juntos de la mano entramos, una vez más, en meta.
Ella me ilumina la cara, me llena el corazón y me inyecta esa fuerza moral necesaria cuando uno tiene el depósito mental casi en la reserva.
Muchas veces sueño con, un día, correr y acabar una media maratón juntos, y que sea entonces ella, la que coja la mano de su padre para ayudarle a entrar en meta.
Soñar es gratis y de momento ,ahí, nadie me puede quitar la ilusión y la esperanza.
Finalizo mi 112ª media maratón, en el puesto 254º de más de 1700 llegados (esto es sólo un dato sin más) con un tiempo de 1h 29' 17" , a una media de 4'14" por kilómetro...más que suficiente para mi.
Ahora tocará recuperar de una manera u otra estos "cascados" cuerpo y mente e intentaré preparar lo mejor posible, el primer Campeonato de España de Media Maratón que haré en mi vida, y que será (D.m.) en Granollers el primer domingo de febrero.
Como todo en esta vida, lo intentaré hacer lo mejor posible, dentro de mis humildes posibilidades.

"No hay atajos para llegar a los lugares que realmente merecen la pena"

video











martes, 20 de diciembre de 2016

LA 111ª, EN TARRAGONA Y A LA SEGUNDA

Hasta Tarragona bajamos seis compañeros del Club a disputar la 25ª edición de su media maratón.
Prueba que debía haberse celebrado el último domingo de noviembre, pero que tuvo que ser, acertadamente, suspendida por una impresionante tormenta que dejó en pocos minutos anegadas de agua todas las calles de la ciudad.
La organización actuó, a mi entender y sabiendo de lo complicado que son estas cosas , con gran celeridad y profesionalidad, anunciando unos días después , que la prueba se volvería a realizar antes de final de año.
Tuve la "fortuna" que decidieron ponerla el único festivo de todo el mes de Diciembre que libraba en el trabajo, así que, volvimos a repetir viaje con los compañeros.
Enrique, Pablo, Miguel Angel, Laura, mi tocayo estadillano Fernando y yo llegamos puntualmente a las 7 de la mañana al club para iniciar nuestro segundo viaje en 20 días hasta tierras tarraconenses.
En un par de horitas estábamos ya en la zona polideportiva, con tiempo más que suficiente como para tomarnos un café con calma y comentar  las futuras pretensiones para el próximo año.
Estos "chavales" que me acompañan son realmente insaciables, y escucharles te hacen contagiar algo de ilusión.
Hoy, ha salido un día fresquito y con algo de viento, pero , por lo menos soleado y sin peligrosas nubes acechando desde el cielo.
Nos cambiamos y nos apresuramos a dirigirnos a la zona de salida junto a otros 1500 corredores que van a disputar la media maratón o el 10K.
Fernando, Pablo y Enrique se adelantan para aproximarse al guía de la 1h 30', Laura y Miguel se quedan un poco más atrás donde el de la 1h 40' y yo, me quedo ahí . en medio, en tierra de nadie porque , a día de hoy, no estoy nada convencido de cómo voy a responder ante tantos kilómetros.
No he dormido bien y me encuentro bastante bloqueado física y mentalmente, así que, prefiero correr solo , por sensaciones y sin ningún tipo de presión añadida.
Diez en punto de la mañana, se da la salida y arrancamos desde la Calle Vidal Barraquer.
Se sale muy rápido, y aunque uno no quiera, se deja llevar por ese ímpetu de la masa, aún a sabiendas de que esto va a ser temporal.
El primer kilómetro lo paso en 4'06".
En ese punto se gira a la derecha para ir durante otro kilómetro por el Muelle de los Pescadores.
Los siguientes kilómetros se hacen por el centro de la ciudad, con continuos "sube-bajas" que son bastante rompepiernas y que no permiten correr con gran regularidad.
A pesar de ello, sigo manteniendo ritmos constantes que no superan los 4'15" el kilómetro, pasando el 5 en mitad del larguísimo tramo de la Carretera de Valencia en 20' 53".
Regresamos de nuevo, hacia la zona centro y al entorno de la salida y meta, donde poco antes de llegar al kilómetro 9 se separan las dos carreras, quedándonos ya solos los de la media maratón.
Del 9 al 10 la carretera se empina en dirección a la Rambla Nova.
Esto, añadido al aire que nos da de frente hace que baje el ritmo considerablemente.
El 10 está justo en el giro de la rambla para iniciar la bajada por el lado opuesto.
Este kilómetro se ha hecho bastante duro, y el tiempo parcial se ha ido a 4'33", aunque, global y sorpresivamente sigo en ritmos para rondar la "horatreinta".
Cuando inicio la bajada y alargo zancada (dentro de lo que este castigado cuerpo me permite), me vuelve a aparecer la molestia en la pierna izquierda, esa que hace que se quede medio bloqueada y que sienta que voy como un pato.
Aminoro un poco para intentar que poco a poco vaya remitiendo como otras veces.
Lo favorable del trazado ahora , junto a esa experiencia que da el que no sea la primera vez que me pasa hace que poco a poco vaya desapareciendo.
En el 11, pasamos junto al Anfiteatro romano de Tarragona, lugar desde donde antes salía la carrera.
Ver esas calles y esa zona hace que, inevitablemente, me vengan a la cabeza recuerdos de la primera vez que hice esta media, allá por el 2004, donde bajé por segunda vez en mi vida de esa barrera de los 90' con la presencia de mi prima Silvia viendo la carrera y esperándome allí en meta.
Será ya la edad o vete a saber qué, pero a uno le afloran recuerdos y sentimientos que hacen que se le encoja el estómago con "pequeñas" cosas y recuerdos.
Pasamos, de nuevo, cerca de la zona de salida/meta y nos dirigimos hacia la segunda parte de la prueba, saliendo al Paseo Marítimo donde vamos a hacer, para mí, los kilómetros más atractivos de la prueba y los que le dan mayor encanto.
Pasamos un túnel y salimos de nuevo de cara al mar, aunque esta vez, en lugar de girar a la derecha, lo hacemos a la izquierda para dirigirnos durante dos kilómetros de ida hasta prácticamente la Punta del Miracle.
Van a ser muchos kilómetros en los que nos vamos a cruzar, primero, a los de cabeza de carrera y más tarde a los que vienen por detrás, por lo que van a ser momentos muy distraídos para la mente.
Veo y animo primero a mis compañeros Fernando, Pablo y Enrique que van por delante (menudo carrerón que hicieron), y más tarde a Miguel y Laura que en esos momentos van juntos haciendo una sensacional carrera muy cerquita del guía de la "horacuarenta".
La visión espectacular del mar, el sonido constante de las olas y ese horizonte infinito hacen que, aunque sea por unos minutos, mi cabeza se evada de la carrera y casi diría que hasta de este mundo de locos.
Tanta es esa relajación e "ida de cabeza" que el kilómetro 13 al 14 aún siendo favorable en el terreno y con viento a favor me voy a los 4'49".
Bajo un puente, hacemos un giro de 180º para regresar "por donde hemos venido" , pegaditos al mar a hacer los siguientes cinco kilómetros de carrera.
Kilómetros en los que vamos a pasar junto al Club Náutico y los muelles de Aragón y de Levante, teniendo a nuestra izquierda la espectacular estampa de un mediterráneo bastante revuelto.
Poco antes de llegar al Club Náutico doy alcance a un corredor de Tremp (el charcutero de Tremp me dice que es) que me reconoce y con el que voy a compartir carrera y conversación durante un par de kilómetros más hasta que mis piernas dicen basta y he de descolgarme de su lado.
Paso el kilómetro 17 y veo al otro lado del carril el cartel del 18.
Por tanto, sé la distancia que me queda para llegar a un nuevo giro de 180º y encarar ya, esos últimos tres kilómetros para meta.
Lo malo llega, tras ese giro.
El viento, que hasta ese momento lo habíamos llevado "de cola", ahora nos llega de frente, con la consiguiente molestia que supone el tener que pelear, además del cansancio, con ese aire que te va frenando.
Me pego lo más que puedo al muro bajo que hay a la izquierda buscando la máxima protección posible y alcanzo el kilómetro 18.
Miro el reloj y veo que llevo 1h 17' 16" de carrera.
Un rápido y lógico cálculo mental me dice que voy a estar rozando la "horatreinta", pero a mi ya no me queda nada más en las piernas ni en la cabeza para dar.
Llego al 19, todavía al lado del mar, vuelvo a mirar el reloj...1h 21' 40"...¡qué cerca va a estar!.
Giro a la izquierda y vuelvo a pasar por debajo del túnel, donde a la salida está ubicado el kilómetro 20...
1h 25' 54"....va a ser imposible, y va a ser por pocos segundos.
Encaro ya el último kilómetro intentando echar algún resto que me quede, pero siento que los segundos van más rápidos que mis piernas y ante eso, nada voy a poder hacer.
Paso el primer arco antes del final y veo al fondo, tras la llegada, al buen amigo Enrique que me espera.
Arribo ya a meta.
Cruzo el arco final de mi 111ª Media Maratón en el puesto 138º de la general (de más de 1000 corredores) con un tiempo de 1h 30' 19".
Aunque me queda ese sabor "amargo" de haberme quedado tan cerca de volver a bajar de los 90', sé que tengo que estar más que satisfecho del rendimiento que he sacado de mi cuerpo y de mi cabeza un día como hoy.
Me santiguo , beso aquello que sé que me sigue protegiendo y me fundo en un abrazo con Enrique, al que le agradezco profundamente esa muestra de respeto, compañerismo y cariño que siempre tiene.
Hoy, me ha costado muchísimo ponerme en la línea de salida y afrontar un esfuerzo así, pero, necesitaba evadirme, romper a sudar, sufrir, ver el mar y escuchar y sentir las ilusiones de mis compañeros de viaje a los que debo agradecer su compañía y su afecto.
Con esta media doy por finalizado mi año en lo que a competiciones se refiere.
A partir de ahora, veré por dónde van los tiros.
"El éxito tiene una simple fórmula..da lo mejor de ti y puede que a alguien le guste" .- Sam Ewing






viernes, 25 de noviembre de 2016

La 110ª...O COMO SACAR PETRÓLEO DE LA NADA

Lérida fue la ciudad en que por segunda vez, en lo que a medias maratones se refiere, me presenté en la línea de salida de una carrera sin dormir, y no por estar de fiesta precisamente, sino por haber estado trabajando en turno de noche hasta las seis de la mañana.
¿Locura?...¿insensatez?...¿riesgo?....pues no lo sé...pero si algo me motiva y me da vida no me importa mojarme y arriesgarme.
Cuando llegué a casa de trabajar, me duché, preparé un copioso desayuno y mientras veía las primeras noticias del día en la tele, "testeaba" mi cuerpo para ver qué sensaciones tenía.
Siendo sincero diré que me dolía todo, sobretodo, las piernas y los pies , muy cansados de toda la noche pateando...los que trabajan conmigo en el departamento saben de lo que hablo.
A las ocho menos cuarto acudí al club, a la cita que convoqué para quedar con el resto de compañeros inscritos...diez en total, ocho para la media y dos para el 5K.
Tras un ameno viaje junto a David y Goyo llegamos hasta el gimnasio Ekke para recoger los dorsales y tomarnos un café calentitos en su cafetería.
La verdad es que es una gozada bajar por allí  y saludar a tantos amigos que he ido haciendo durante estos años y que hacen que uno se sienta orgulloso de lo que ha ido sembrando por el camino.
Tras cambiarnos y hacer la foto de grupo, nos situamos en nuestros cajones respectivos.
He hablado con Raquel y voy a intentar echarle un capote, aunque en ese momento siento que mi cuerpo no va a estar para muchas alegrías.
Además, ella sale desde el primer cajón élite y yo, desde el segundo por lo que será complicado llegar rápido a su altura y ponerme a currar.
Se acercan las diez de la mañana, el ambiente es muy bueno en la Avenida Rovira Roure, somos más de 1500 corredores entre las dos pruebas (mil en la media) y la temperatura es ideal...un poquito de fresco, nublado, pero sin una pizca de aire.
Cuenta atrás, pistoletazo y arrancamos.
Los dos primeros kilómetros son cuesta abajo lo que hace que los ritmos sean altísimos desde el inicio.
Yo, paso los dos por debajo de cuatro,a 3'56"., lo que, para mí, es una animalada.
Casi en el tres y gracias a un repecho que había puedo ponerme a la altura de Raquel, no sin antes haber estado metido varios metros en un grupo tras ella para intentar recuperar el resuello del calentón anterior.
Llego a su altura y me pongo a trabajar...voy a intentar hacer todo lo que esté en mis piernas hasta donde llegue.
Casi llegando al cinco nos dan alcance los dos cracks estadillanos, Nico y Alejandro.
Están a quince días de la maratón de Málaga y van como tiros, ¡que envidia!.
El paso por ese punto de control del cinco me sale a 20'47"... está fabuloso sí, pero queda un mundo para acabar y sé que el cansancio físico me tendrá que llegar en algún momento.
Un poco más adelante alcanzamos el primer avituallamiento.
A pesar del día que ha salido, sin sol ni calor, no hay que olvidarse nunca de hidratarse...beber siempre aunque no se tenga sed es una de las premisas principales.
De momento,me estoy encontrando bastante bien de cuerpo, aunque mis piernas y pies sufran con cada impacto en el asfalto, recordándome que están sin descanso desde hace casi 24 horas.
Vamos acompañados de dos ciclistas...un amigo de Raquel, Carlos y otro el que lleva la banderola de tercera clasificada.
Los cinco kilómetros siguientes que nos llevan hasta el diez los hacemos todos por debajo de 4'10", algo inimaginable para mí horas antes cuando estaba en el trabajo y sólo pensaba en correr y poder acabarla con dignidad.
El paso por el diez es en 41'34"...sigo alucinado de cómo me está respondiendo el cuerpo y sobretodo la mente.
Gracias a la información de Carlos, el ciclista, hemos ido conociendo puntualmente el acercamiento de la cuarta clasificada hasta que poco antes de llegar al avituallamiento veo que ya la tenemos detrás nuestro, bien resguardadita.
Durante un par de kilómetros la llevamos en el grupo hasta que hace un pequeño cambio y se va alejando poco a poco.
Nosotros hemos de olvidarnos de ella e intentar mantener el ritmo constante y no entrar en cambios que a buen seguro serían más perjudiciales a medio plazo.
Hasta ahora he ido bien , pero, mientras cruzamos un puente siento que me empiezan a fallar las fuerzas y que como siga así poco más voy a poder aguantar.
Llego a mi momento límite y le digo a Raquel que no voy más y que se vaya para adelante.
Se va marchando mientras yo, bajo un poco el ritmo...necesito que entre oxígeno a mis piernas y a mi cerebro porque estoy con el "chivato" de la reserva encendido.
Son sólo unos metros los que me descuelgo y casi al momento, comienzo a sentir alivio.
Y para mi sorpresa, en plena subida hacia una rotonda , sobre el kilómetro 13, me vuelvo a enganchar a ella, aunque sólo sea un espejismo temporal.
Posteriormente, una vez bordeada dicha rotonda y comenzando la bajada me vuelvo a quedar unos metros.
Creo , que esta vez va a ser la definitiva, pero el cuerpo humano es totalmente imprevisible para bien o para mal y unos metros más adelante me vuelvo a recuperar un poco y me pongo de nuevo a su altura.
Pasamos por el kilómetro 15 en un tiempo de 1h 02' 29"..
Mi cabeza, al ver ese tiempo actúa como un resorte y comienza a hacer sus cálculos.
No me quiero hacer ilusiones pero,si no pasa nada podría estar rozando una vez más el bajar de los 90', algo que sería increíble para mi estado de forma y estar corriendo de "empalmada".
Estos kilómetros, los tiempos de paso se han ido por encima de 4'15", pero nunca por encima de los 4'20", que está realmente bien.
Al paso frente a la estación del Ave nos dirigimos hacia la izquierda por la Rambla Ferrán para hacer un recorrido de ida y vuelta que se me va a hacer muy largo física pero sobretodo psicológicamente.
Llegamos al kilómetro 18 y mi cuerpo me vuelve a decir basta por tercera vez...
Entrego a Carlos (el ciclista que nos acompaña) el botellín con isotónico que llevaba para Raquel, le digo unas palabras de ánimo y me vuelvo a descolgar.
Me quedo unos metros más atrás e intento volver a respirar, oxigenar y sobretodo controlar el ritmo para que esos tres mil metros que quedan hasta meta pueda mantenerme por debajo de los cuatro minutos y medio y consiga bajar de esos noventa minutos.
Giro a la derecha en la misma avenida para volver por el lado contrario y alcanzar el kilómetro 19.
Este kilómetro se ha ido a 4'27", pero sigo estando en el margen previsto a pesar de toda la "tralla" que lleva este castigado cuerpo.
Pero una vez más, y de manera, ya inexplicable vuelvo a recuperar buenas sensaciones y me aproximo poco a poco a ella.
Primero me pongo a rueda (y nunca mejor dicho) de la bicicleta de Carlos, rueda de la que no despego mi vista durante varios metros como si se tratara de esa graciosa fábula de la zanahoria y el burro.
Burro, en este caso yo que sólo busca que le lleve lo más rápido posible hasta el arco de meta.
Poco antes de llegar frente a la estación del tren alcanzo de nuevo a Raquel y juntos de nuevo giramos hacia la calle Príncipe de Viana para encarar los últimos 1800 metros de la carrera.
Va a tocar sufrir de lo lindo, ya que las fuerzas están justísimas y es todo cuesta arriba hasta que giremos a la derecha hacia la recta de meta.
Ahora sí que las palabras de Carlos desde la bicicleta y el del público desde las aceras están sirviendo de revulsivo y ayuda.
Estoy sufriendo muchísimo, me "abrasan" las piernas, gimo (y no precisamente de placer), llevo la boca completamente abierta porque necesito todo el aire que pueda aspirar....pero sé que si no "reblo" voy a volver a bajar de la hora y media.
Por fin, llegamos al final de la cuesta y giramos a la derecha hacia la Avenida Rovira Roure desde donde habíamos partido un "ratito" antes.
Miro el reloj y veo que acaban de llegar los dígitos a la 1h 29'....si no pasa nada raro lo vamos a hacer.
La recta de meta está atestada de público y el griterío que sale de ese pasillo humano que hay previo al vallado de los últimos metros hasta el arco de meta te pone la carne de gallina y máxime llevando a Raquel al lado, de la que pongo en duda de que haya alguien que no la conozca en Lérida...es increíble.
A menos de doscientos metros para cruzar la meta, hay un instante en el que la estrechez del pasillo, unido a que estamos adelantando a otro corredor, produzca un fortuito choque entre los dos que sin ser grande, si que supone un pequeño despiste...fallo mío, a subsanar para otra ocasión.
Ahora sí que si, me lanzo hacia meta mientras ella se desvía para recoger y entrar en meta con su nena entre los vítores del público.
Cruzo la meta de mi 110ª media maratón en el puesto 151º de la general entre más de novecientos llegados, con un tiempo de 1h 29' 38"....21ª vez bajando de esa barrera de los noventa minutos...increíble.
Estoy destrozado, roto, "muerto", pero con una satisfacción y rabia interior como hacía tiempo que no sentía...como si a estas alturas de la "película" tuviera que volver ,o seguir demostrándome algo.
Igual esa constante "presion" interior es la que me ayuda a seguir teniendo ilusiones..no lo sé.
Tras el copioso avituallamiento en meta (muy buena la organización por cierto), la ducha y las despedidas, regresamos a casa con la satisfacción de haber puesto una muesca más en esta virtual pistola de mi vida de la que espero poder seguir disfrutando mucho tiempo más.
Por la tarde supe mantenerme activo y aguanté hasta las diez de la noche en pie, momento en el que tras 34 horas despierto, con sus ocho horas de trabajo y una media maratón en las piernas de por medio, sucumbí sin rechistar en los brazos de Morfeo.

"Cuando sientas que vas a rendirte, piensa por qué empezaste"



lunes, 21 de noviembre de 2016

FELICIDADES MI NIÑA

"ANTES QUE VER EL SOL, PREFIERO ESCUCHAR TU VOZ"
Mi niña....
No seré ni de lejos el mejor padre del mundo, ni el más divertido y "enrollado", ni el más listo, ni, por supuesto el más guapo, pero sé que, cuando mi estómago se "da la vuelta", se me encoge el corazón y me quedo embobado mirandote, se para "mi mundo" y me veo capaz de hacer todo lo que estuviera en mi mano por hacerte feliz, aunque sienta que poquito a poco te me vas "escapando".
Te vas haciendo mayor....¡¡¡nueve añitos ya!!!,  y aunque tú creas que es al revés, hay muchísimos momentos en mi día a día en los que necesito que, con una palabra, una sonrisa, un abrazo, un apretón con las manos o haciéndome cosquillas...tires de mi.
Parece poquita cosa ¿verdad?, pero para mí, esos detalles son los que más me valen.
Dame fuerzas para que este "moñas" que tienes como padre siga teniendo la misma ilusión por prepararte año tras año regalos con el corazón..
Paula, mi vida....¡¡¡¡MUCHISIMAS FELICIDADES Y GRACIAS POR AYUDARME!!!


miércoles, 19 de octubre de 2016

LA 109ª ,CON DULCE RESACA POST-MARATÓN

Ya hacía un par de meses que me había inscrito a la Media Maratón de Mollerusa, más por "tradición" y ver a los amigos que he hecho allí que por estar convencido de que una semana después de la maratón, mis piernas y mi cabeza estarían con ganas de "apretarme" 21 kilómetros a ritmo exigente.
Estuve sin correr toda la semana,, incluyendo una buena sesión de descarga con mi fisio Javi, que me hace ver las estrellas pero que me alivia cuerpo y mente.
El viernes tomé la decisión ,  no sé si la más inteligente pero sí la que decía mi corazón, que muchas veces es a la que hay que hacer caso, de bajar a correr.
Así que le envié un mensaje a Juli (Presidente del Xafatolls) para decirle que bajaría a "darme una vuelta" por Mollerusa y sobre todo por verle y darle un abrazo.
No pude remediarlo y aunque no debería ser mi labor, a uno le sale la vena "reponsable" y una vez más cité a todos los socios que estaban inscritos  a la carrera, el domingo a las ocho menos cuarto de la mañana en la sede del Club para bajar y posteriormente hacer la foto de equipo.
Tras la recogida de dorsales y el café, a los coches a cambiarnos de ropa.
De nuevo y como el domingo anterior en Budapest, ha salido una mañana soleada, con una temperatura muy agradable que va a permitir correr de corto y tirantes, hay que aprovechar.
Tras la foto nos vamos situando tras el arco de salida.
He hablado con Raquel y le he comentado que voy a intentar acompañarla hasta donde mis piernas me digan basta.
Vamos, que hoy tengo claro que mi labor va a ser esa de gregario ciclista puro y duro, exprimirme al máximo hasta que no me quede nada y luego quedarme y acabar lo más digno posible.
Me despido de los compañeros del Club y al sonido del disparo arranco mi 11ª participación en Mollerusa, con una participación de más de 700 corredores (más de 500 en la media maratón, y el resto en un 5K....bravo por ellos).
Los primeros metros siempre son de tensión para coger posiciones y más si estás rondando por los puestos delanteros, en los que algunos parece que les va la vida.
Cuando se abre un poco la carrera me pongo al lado de Raquel y comienzo a "currar".
El paso por el primer mil es en 3'57"....ya ni me sorprendo, aunque me siga pareciendo una barbaridad arrancar tan fuerte.
Los primeros kilómetros van transcurriendo en un callejeo constante por dentro de Mollerusa y un polígono con rectas importantes y varios giros en ambos sentidos pero sin ser nunca de 180º , por tanto sin complicaciones.
En el kilómetro tres se une a nosotros una bici, giro la cabeza para mirar lo que pone en el letrero y leo que es el que marca a la tercera chica clasificada en la media maratón...bueno, está bien.
Los ritmos que llevamos son entre 4'06" y 4'10" así que , de momento está sensacional.
En el 6 se vuelve a pasar por la zona de salida donde el padre de Raquel me da un gel para que lo guarde para más tarde.
Iniciamos un kilómetro en línea recta y en ligera pendiente en el que pasamos al lado del ayuntamiento y que nos va a llevar en cuanto lleguemos al p.k. ocho a la salida de la ciudad.
Va a llegar uno de los dos tramos más "duros" psicológicamente de la carrera.
Este primero es una recta de dos kilómetros y medio en el que vamos paralelos a las vía del tren y que se hace muy monótono.
Nos alcanza y sobrepasa el compañero Enrique....yo, estoy empezando a encontrarme muy justo y sé que no voy a poder aguantar esos ritmos mucho tiempo más,.
Llegan a nuestra altura otros dos corredores y decido, por mi bien, descolgarme un poco y quedarme "resguardado" tras ellos..ahora mismo necesito tomar un poco de oxígeno en mis piernas.
Aprovecho ese momento y esa recta para mirar hacia atrás a ver si veo a la siguiente chica clasificada, pero no percibo rastro alguno.
Poco antes de comenzar la única subida reseñable del circuito, la que da entrada a la población de Golmés, vuelvo a ponerme en cabeza junto a Raquel para intentar regularla en ese tramo y que baje un poco el ritmo para aprovechar luego la inercia.
Pasamos por el arco del punto intermedio en poco más de 43'....está sensacional....es para bajar de los 90' sobrados, pero aún queda otro tanto por delante y yo sé que ni mis piernas ni mi cuerpo van a estar para más.
Justo hace una semana estaba corriendo la maratón de Budapest y este cuerpo ya no puede estar para muchas más alegrías.
Llega el segundo avituallamiento de la carrera, sigo el proceso de recoger, dar y luego beber yo...necesito beber un par de tragos largos porque estoy sudando mucho.
Mientras callejeamos por el interior de Golmés camino del 12 , voy "confesando" a Raquel.
Le digo que a no mucho tardar, me voy a quedar, y que cuando llegue ese momento, ni se le ocurra aminorar, que tire para adelante y que me deje, que yo ya llegaré y lo que interesa es que ella conserve esa tercera plaza.
Dicho y hecho...cuando hemos salido del pueblo y pasamos el kilómetro 13, mi cuerpo dice "hasta aquí has llegado chaval".
Resoplo, informo que ya no aguanto más y le paso el gel que llevaba en la mano al ciclista que nos acompaña.
A este le digo que no la deje de animar y a ella que siga igual, que no apriete más y que sobretodo que ¡vaya con cabeza!, porque así seguro que va a "matar" dos pájaros de un tiro.
En cuanto me descuelgo, bajo el ritmo, saco un gel de Biofrutal y lo ingiero tranquilamente.
Necesito oxigenarme y regular para afrontar esos últimos ocho kilómetros para meta que en ese momento se me hacen un mundo.
Además ahora se presentan por delante seis kilómetros por una carretera secundaria de rectas interminables, paisaje de granjas y con apenas público que psicológicamente me pueden suponer la puntilla.
Mis ritmos durante los cuatro siguientes kilómetros desde que me he descolgado han ido subiendo paulatinamente...4'17", 4'19", 4'24" y 4'27" en el kilómetro 16.
Además de la fatiga física se suma , que me están adelantando bastantes corredores a los que no puedo seguir el ritmo y sobretodo ese "ronroneo" de mi pierna izquierda que me hace correr de manera "torpe" durante varios momentos.
Giramos a la derecha en el 17 para poner rumbo a Mollerusa.
Me animo cuando veo el tiempo de paso y marca 4'26" y comienzo a calcular mentalmente.
Si sigo manteniendo esos ritmos, aún yéndome a 4'30" sería factible bajar de los 90' y eso sería, para mí, realmente increíble.
Llego al 18, pita mi reloj, lo miro y marca 4'25".....uf!...voy a estar ahí cerca.
Quedan...sólo o todavía tres kilómetros y espero que estas "patitas" me sepan aguantar.
Poco antes de llegar al 19 me alcanza mi compañero Enrique que ha venido desde atrás recuperando...me anima, creo que ni le puedo contestar porque voy al límite.
Se va alejando pero no me preocupa porque sé que no sería capaz de seguirle en este momento.
Escucho ahora unas voces que van informando de lo que queda para meta..son los guías de la "horatreinta".
Se ponen a mi altura , me dicen un "¡vamos Barbastro que ya está!".
No les puedo ni contestar, aunque se lo agradezco con el pulgar levantado...bastante estoy haciendo con poder aguantarles ese primer arreón.
Llegamos al kilómetro 20, vuelvo a mirar el reloj y veo que ha marcado 4'28".
Ahora, si quiero conseguir ese objetivo, de bajar de los 90', algo que veía imposible antes de empezar la carrera, no me he de despistar y debo echar el poquito resto que me queda en el asador.
En cuanto giramos a la izquierda y comienza una avenida en bajada me lanzo a todo lo que da mi cuerpo y mis piernas.
Todo este último kilómetro es en descenso, así que sólo deseo ir arañando metros en mis piernas y segundos en mi reloj.
Nuevo giro a izquierdas y veo el cartel del 21.
Ya sólo me queda encarar la alfombrada recta final en el Parque Municipal que la hago marcándome un cambio de ritmo increíble, para mi, y cruzar la 109ª línea de meta de una media maratón con un sensacional tiempo de 1h 29' 23", a un ritmo medio de 4'15" el kilómetro.
Esto debe ser la "bondad física eventual" que da correr una maratón recientemente porque si no, no me lo explico.
Tras la meta me espera el buen compañero Enrique, que ha llegado 32" por delante mio y con el que nos fundimos en un abrazo y posteriormente con Raquel que además de haber amarrado ese tercer puesto ha hecho un tiempazo de 1h28'02"..¡bravo!.
Desgraciadamente, no me queda mucho tiempo para entretenerme y poder hablar lo que quisiera con los compañeros y amigos de Mollerusa, ya que, una vez más, me esperaba uno de esos días "machacas" a los que ya está acostumbrado mi cuerpo.
A las dos de la tarde debía estar en el "tajo" trabajando hasta las diez de la noche...una "buena manera de decalentar las patitas".
Bajé a Mollerusa a correr más por la amistad y compromiso con mis amigos de allí (Xavi, Jordi, Ricard, su alcalde Marc, y sobretodo su presi Juli con el que me llevo fabulosamente) y me subí con el vigésimo "sub 90'" de mi vida....ver para creer.
Ahora tocará un poco de descanso y ver mi calendario laboral a ver qué es lo que me permite correr...la ilusión por lo menos, sigue viva.

"Mi mayor ilusión es seguir teniendo ilusiones" .- José Narosky