lunes, 12 de junio de 2017

"SE ME HA CAÍDO UN MITO"

Con esa frase me recibió el bueno de Alejandro Casterlenas sobre el kilómetro cinco de carrera en plena subida hacia la Carrodilla, mientras estaba atravesando una de las pájaras más monumentales de mi "carrera" deportiva.
Y es que..."esto del Trail" no está hecho para gente "fina" como yo.
A las siete y media de la tarde ,y con 35º de temperatura, partíamos casi cien corredores desde la Puerta del Sol de Estadilla para completar los quince kilómetros de la distancia mediana de la cuarta edición de la Trail Sierra de la Carrodilla.
La idea desde la salida era, intentar ayudar a Raquel a quedar lo más adelante posible en un terreno que claramente no es el nuestro.
Se sale, bueno, salimos muy rápido, merced a esa "excitación" de los inicios, que estamos pisando asfalto y que el desnivel, en esos primeros metros, es muy favorable.
A partir del kilómetro dos nos adentramos en el monte y de ahí ya, paulatinamente, iniciamos la
subida, que se alargará durante seis kilómetros más hasta alcanzar la ermita de la Carrodilla a más de 800 metros de altitud.
Llega el primer avituallamiento ya en el kilómetro tres (muy bien la organización con la previsión de agua viendo el tremendo calor que hacía) y en cuanto bebemos un poco y nos "remojamos" la cabeza continuamos trotando.
Ahora empieza lo más duro....el terreno se empina de manera más seria.
Vamos en fila india y en algunos tramos intentamos correr y adelantar corredores, pero a mi,me está costando una barbaridad el recuperar el aliento en cada cambio de ritmo.
Siento una enorme fatiga, sudo una barbaridad y en algún momento pierdo la fuerza necesaria para impulsarme en algún exigente repecho.
Tanto es así que sobre el kilómetro cuatro, decido echarme a un lado, hacer un gesto con la mano para que me adelanten y parar.
Me agarro sobre mis rodillas porque estoy k.o., sudo una barbaridad y en ese momento me veo sin fuerzas para seguir.
Aquí no puedo hacer otra cosa que AGRADECER con mayúsculas a todos y cada uno de los corredores que pasaron a mi lado y se preocuparon por mí, en especial a Martín Cubelos que me cedió su agua y me esperó.
Ese agua medio caliente por el paso de los kilómetros y el enorme calor que hacía, me dio la energía suficiente para poder continuar ascendiendo.
Un poco más arriba llega el "pasaje" que contaba al inicio.
Animando a los corredores al lado de una piedra grande están Javi Cabestre y Alejandro que me hace ese comentario de "se me ha caído un mito...¡¡Fernando corriendo una trail!!"..
A pesar de mi estado físico y anímico me saca una sonrisa y decido volver a parar allí a su lado para intentar recuperarme un poco más,
Le digo a Martín que continúe y vaya para adelante, que yo necesito oxigenarme de nuevo.
Javi me da un poco de bebida isotónica que tiene allí y que agradezco enormemente y les pregunto que donde coño acaba esta subida.
"¿Ves esas piedras en forma de gato?, pues en cuanto llegues ahí ya es todo tendido hasta la Carrodilla y de ahí todo bajada hasta Estadilla"...confío en las palabras de Alejandro y continúo para arriba.
Ha pasado Marcos y poco a poco, tras alcanzar esas piedras me voy acercando a él hasta que lo alcanzo en el siguiente avituallamiento donde han tenido la gentileza de colocar un arco de agua que sienta de lujo.
Ahora, con la compañía de Marcos, como en otras buenas ocasiones, vamos trotando-andando-charrando hasta que llegamos a la altura de Martín.
En una bajada nos vamos despegando de Marcos y nos dirigimos juntos hacia el ecuador de la carrera situado en la ermita de La Carrodilla, en el punto más alto de esta distancia, los 815 metros.
La llegada allí es una gozada, por el copioso avituallamiento que hay y el excelente trato, cariño y ánimos que dan los voluntarios.
Una vez superada toda la subida y bajado un poco (sólo un poco) la temperatura, siento que mi cuerpo está mucho mejor.
Bebo agua, como sandía y arrancamos junto a Martín para completar los últimos siete kilómetros hasta meta.
Nada más empezar, llega una bajada muy pronunciada en la que me lanzo, como se suele decir en el argot ciclista, "a tumba abierta".
Siento que poco a poco me voy despegando de Martín, le pido "permiso" para irme, me lo concede y me "tiro" para abajo.
Es una bajada pronunciadísima, voy lanzado, con ganas y con las piernas "cachondas" para quitar esa mala sensación de la subida.
Pero poco antes de llegar al avituallamiento de "la Mentirosa" veo a una chica sentada a la orilla del camino.
Casi derrapando, por la velocidad y el desnivel, paro a su lado.
Se ha torcido el tobillo y la pobre está desesperada.
Me quedo junto a ella hasta que llega Martín y otro corredor (ambos conocidos de ella) para que la atiendan y , como llevan teléfono poder llamar a la organización.
No obstante, yo llego poco más adelante al avituallamiento y se lo comunico a los voluntarios que hay para que vayan a recogerla.
En ese último avituallamiento antes de meta, bebo agua en un momento y vuelvo a arrancar con fuerza para completar los últimos 5 kilómetros.
Les estoy quitando el "polvo" a las piernas porque estoy literalmente "volando" por los caminos, alcanzando y adelantando a multitud de corredores que me precedían.
Ahora mismo estoy yendo a "cara de perro", sacudiéndome de encima esa rabia por el tremendo "pajarón" que he pillado subiendo.
A falta de menos de dos kilómetros alcanzo al compañero David, pero son sólo unos segundos los que permanezco a su lado porque en plena bajada mis piernas me piden más y me lanzo "desbocado" hacia meta...¡ya perdonarás!.
Llego a Estadilla, piso asfalto y ahora sólo queda superar ese último kilómetro en el que sigo alcanzando corredores que deben de pensar que acabo de salir hace poco por la manera en la que estoy llegando.
Curva a la izquierda y encaro la recta de meta de nuevo en la puerta del Sol.
Meta alcanzada, puesto 27º de la general con un tiempo de 1h 31' 56" y con los tres últimos kilómetros corriendo por debajo de 4' el kilómetro...¡brutal!..
Si pienso qué hubiera pasado de no haber sufrido ese desfallecimiento.....
Una vez pasado el arco , tengo la necesidad de sentarme porque estoy muy fatigado, empapado de sudor y ahora mismo me tiemblan las piernas, merced al enorme "castigo" que les he dado en esos últimos siete kilómetros.
Definitivamente estos no son mis terrenos, pero como dije, teniendo fiesta y siendo en Estadilla, había que estar si o sí.
Para acabar quiero agradecer a todos los voluntarios y organizadores su excelente trabajo y trato dispensado de principio a fin y a todos los que se preocuparon de mi cuando me quedé "grogui" subiendo a la Carrodilla...detalles así hacen grandes a las personas.
Ahora, espero buscarme alguna de "mi estilo" (o sea, de asfalto) para intentar disfrutar más.

"Si permaneces esperando el momento ideal nunca saldrás de donde estás, es preciso un poco de locura para dar el siguiente paso" .- Paulo Coelho.

Fotos: Manolo Susín, Sergio Barba y organización



martes, 16 de mayo de 2017

UN "TOP 10" EN LA PRIMERA MEDIA DE ALTORRICÓN

Se celebraba la tercera edición del "Running Festival" de Altorricón, prueba en la que he sido fiel participante desde su primera edición.
Las dos primeras ediciones se disputaban en sábado por la tarde y eran dos carreras, una de 5 y otra de 15 kilómetros.
Pero este año han hecho cambios (hay que probar cosas y me parece muy bien) y además de pasarla al domingo por la mañana aumentaron pruebas y distancias.
A la de cinco kilómetros, sumaron una de diez, y la anterior de quince la transformaron en una media maratón, así que, para mí, una distancia mucho más atractiva.
Hasta allí me desplacé con dos veteranos e incombustibles atletas del Club....que estos sí que lo son....lo de atletas me refiero, por supuesto.
Antonio Gistaín que haría la de cinco kilómetros y Gregorio Puy que se lanzaría a por los diez.
Por tanto, habría un representante de Barbastro en cada prueba.
Madrugamos y llegamos prontísimo hasta Altorricón, tanto que, casi les tenemos que ayudar a colocar el arco de salida.
Tras la recogida del dorsal nos dio tiempo a dar un paseito por los alrededores, buscando un bar abierto,cosa que no encontramos, para regresar de nuevo al pabellón y tomarlo allí, gracias a los voluntarios de la carrera y entregar dorsales.
Es bonito, por lo menos para mí, el acudir a estas "carreretas" y tener que parar cada poco tiempo a saludar a tantos amigos que uno ha ido haciendo en este mundillo popular.
La verdad es que nos hemos visto en tantas, y las que nos quedan, espero, que uno ya tiene una relación excelente con muchos de ellos.
La salida de la media maratón es a las nueve y media y a pesar de que es una hora bastante temprana, la temperatura es bastante alta (marcando casi los 20º a esas horas).
Los veintiocho participantes de esta primera edición de la media maratón de Altorricón, nos dirigimos hacia la línea de salida.
Ha venido Raquel, y una vez más, intentaré echarle un "capote" a ver si puede conseguir la victoria , ya que yo, físicamente,no estoy para muchas historias más.
Comenzamos la carrera saliendo del patio de las escuelas para recorrer durante dos kilómetros las calles de Altorricón.
Obviamente, y dada la participación que hay, nos encontramos en seguida en los puestos cabeceros de carrera...puestos que no soltaremos ya en toda la prueba.
Esos primeros dos mil metros son por asfalto y es una primera toma de contacto antes de salir por caminos en dirección a las piscinas.
Desde ahí hasta prácticamente el kilómetro ocho de carrera todo va a ser cuesta arriba, por tanto, va a ser imposible intentar mantener un ritmo de carrera por debajo de 4'25" como habíamos hablado antes de empezar.
En un par de cambios de dirección a izquierda o derecha miro hacia atrás para verificar si pudiera venir alguna otra corredora que pudiera "incomodarnos" al final, pero cual es mi sorpresa, cuando oteando la lejanía no veo a nadie...ni humano ni animal....la distancia con los siguientes clasificados es enorme.
Esta circunstancia es algo que, en algún momento, me hace dudar de si estamos siguiendo bien las indicaciones marcadas para que no nos vuelva a pasar un "Estadilla 2014" (esto es que nos perdimos por el monte en la I Trail de la Carrodilla e hicimos kilómetros de más).
Una vez verificado que no nos hemos confundido y que no corre peligro su victoria en la prueba (esto confirmado por su familia que nos sigue fielmente en muchas partes del recorrido), decidimos levantar un poco "el pie" e intentar disfrutar de la carrera lo máximo que podamos.
Tras esos kilómetros en suave pero constante subida, salimos del camino y pisamos asfalto llegando a la localidad de Algayón.
Allí se concentra un buen número de personas y otro avituallamiento líquido y sólido...bueno, aunque lo que hay como tal son chucherías. 
Pasamos el kilómetro 10 en 44'51"... 
En otra carrera me hubiera puesto nervioso por pasar con ese tiempo pero hoy, para nada.
Ni es el día, ni el circuito, ni las circunstancias físicas están como para ir a buscar una posible buena marca.
Tras ese tramo (bendito para mí) de asfalto, volvemos a regresar a los caminos en dirección a La Melusa.
Ya, a partir del "14" le voy diciendo a Raquel que si ve que puede tirar para adelante que lo haga, porque me estoy dando cuenta de que ya no le estoy aportando nada más que la compañía, y siento que si ella aprieta un poco yo he de redoblar esfuerzos para ponerme a su lado, y no creo que le merezca la pena seguir así.
Hasta el kilómetro dieciséis el terreno es muy favorable e incluso a veces monótono por el paisaje, lo que permite que rodemos con toda la comodidad que podamos pese a la alta temperatura que tenemos y que hace que no dejemos de beber agua en todos los avituallamientos existentes e incluso tener que echármela por encima de la gorra en varias ocasiones.
A partir de ese kilómetro iniciamos el regreso a Altorricón, pasando cerca de la Ermita de San Bartolomé.
Yo estoy sintiendo mis piernas muy pesadas y no creo que pueda aguantar con ella hasta el final.
Volvemos a pisar el asfalto , esta vez ya de manera definitiva para afrontar los dos últimos kilómetros para meta.
Estamos llegando al kilómetro 19 donde hay un duro repecho...agacho la cabeza, miro al suelo e intento aguantarle el ritmo pero me está costando una barbaridad...
Consigo hacerlo hasta el final de la subida, pero en el descenso posterior donde está el kilómetro 20... me quedo.
Es una larga recta en bajada que empalma con otro repecho al entrar a Altorricón y afrontar ya, ahí los últimos 1100 metros hasta meta.
Mientras subo por esa subida me "acompaña" de fondo la música y la voz del speaker de la zona de meta, sonidos que ya no dejaré de escuchar hasta que la cruce.
Ahora ,ya sí, callejeo brevemente por los alrededores del pabellón y entro en la plaza de las Escuelas para encarar la línea de meta.
Finalizo mi 117ª Media Maratón con un tiempo de 1h 35' 45" en el puesto 8º de la general y el objetivo de victoria de la carrera para Raquel de sobras conseguido.
¡Ah, por cierto!....para los que se hayan llevado las "manos a la cabeza" por mi puesto en la general, debo recordar, como decía al principio que éramos 28 los que tomamos la salida en esta distancia, por tanto, lo del puesto es meramente anecdótico.
Tras la bajada de temperatura corporal producida por el calor, gracias a la ducha y la habitual recogida de premio por parte de Goyo, regresamos a Barbastro a descansar y a intentar recuperar cuerpo y mente para seguir teniendo ilusiones...que al fin y al cabo,  es de lo que único que se trata en esta vida.

"El día a día y las circunstancias nos desgastan a todos....lo importante es recordar, de vez en cuando, lo que nos motiva a luchar y soñar"






martes, 9 de mayo de 2017

EN TÁRREGA, DE ESTRENO EN LA 116

Hacía ya tiempo que la iba viendo en este loquísimo y ya excesivamente saturado calendario de carreras populares pero por unas cosas u otras nunca había podido acudir.
Esta vez, este año, y pese a que trabajaba de tardes (¡ya ves qué sorpresa, ni que fuera la primera vez!), me inscribí a la Media maratón de Tárrega.
Antes de las seis y media de la mañana y que sonara el despertador ya estaba en pie...cuando no puedes dormir es mejor eso que estar dando vueltas en la cama.
Sabía que iba a ser un día largo y duro física y mentalmente así que, mejor pensar en positivo e ir bien cargado de energía con un café bien largo, de esos que me gustan.
A las siete y media había quedado en el Club con el resto de expedición...Nicolás, Pablo, Enrique y Miguel Angel volvían a ser, una vez más, fieles compañeros en otra de nuestras "carreretas".
En poco más de una hora llegábamos a las inmediaciones del pabellón polideportivo de Tárrega y tras la recogida del dorsal (por cierto, el azar quiso que tuviera asignado el 116), fuimos a los vestuarios a cambiarnos.
Ha salido un día espléndido, sol en todo lo alto (lo merecía) y una temperatura muy agradable.
De hecho, se agradeció que la salida fuera a las nueve y media, puesto que si hubiera sido más tarde lo hubiésemos pasado bastante mal.
Tras la obligada foto y un suave trote por la zona de salida y meta, nos metemos ya entre el mogollón de corredores. 
Mi intención...la de siempre, mientras puedan mis piernas y corazón...intentar bajar de los 90', aunque ya me han advertido que es un circuito rompepiernas muy exigente y que es complicado hacer buenas marcas.
Cuenta atrás y ¡arrancamos!.
Esta media maratón combina el asfalto con tramos por caminos, así que va a ser una experiencia que hace muchos años no tenía (desde la ya desaparecida de los Monegros).
Nico y Pablo se van para adelante, y yo, me pongo a la vera de Enrique.
Los dos primeros kilómetros son urbanos y a partir de ahí nos adentramos en un camino de tierra paralelo a la autovía.
Añadir leyenda
Los dos primeros kilómetros de carrera han salido muy bien (4'04" y 4'00"), pero a partir de ahora, estos van aumentando merced a los continuos sube y bajas que hay.
El paso por el cinco, al paso de Villagrasa se hace en 20'46", lo cual está muy bien.
Continuamos juntos ,con Enrique, hasta el kilómetro seis, en el que en un repecho, tras el avituallamiento, se queda un poco.
Yo, sigo para adelante porque quiero intentar acercarme a esa "obsesión" mía.
Salimos de este primer tramo de tierra hacia una carretera y pisamos de nuevo asfalto en dirección de nuevo a Tárrega.
Ahora viene una recta enorme, con el sol de cara, y en descenso que ayuda a "soltar" (si en mi caso vale esa palabra) las piernas.
Entramos en Tárrega y cuando llegamos al kilómetro nueve se separan las dos carreras.
Los del 10 se van a la derecha hacia meta y los de la media maratón nos vamos a la izquierda.
Llego al kilómetro diez de carrera y el tiempo de paso es de 42'38", estoy, aunque justito, dentro de los márgenes para intentar el objetivo.
Ahora vamos en dirección hacia El Talafell a través de una carretera que nos va a llevar de ida y de vuelta durante los siguientes 10 kilómetros.
Se agradece la iniciativa de unos vecinos que con unas mangueras con difusores nos hacen un arco de agua para mitigar un poco el calor que está haciendo.
Todo el tramo de ida hasta el bucle que hay en Fonolleres (cinco kilómetros) es en ligera pero constante subida, lo que, unido a la temperatura ambiente está haciendo mella en todos los corredores.
Se me está haciendo muy duro y pese a que mis tiempos parciales, nunca suben por encima de los 4'30", no me estoy encontrando nada cómodo y estoy empezando a tener mucha fatiga.
Veo un poco "la luz" cuando ya nos cruzamos a la cabeza de carrera, porque sé que ya me queda poco para dar la vuelta e iniciar el descenso.
En el "14" volvemos a pisar tierra, pero va a ser muy poco tiempo.
Llego al avituallamiento del "15", giro de 180º y regreso por donde hemos venido hacia Tárrega.
En ese punto saco mi gel Biofrutal de naranja y me lo tomo junto al agua que me han dado.
Ese "in pass" me ayuda, por lo menos, a activarme un poco física y mentalmente.
Comienzo los últimos seis kilómetros con terreno, más o menos favorable,  con la distracción de ver por el lado contrario al resto de corredores que suben (muchos, por cierto andando) y con una suave brisa que viene de cara, que se agradece enormemente para suavizar el calor.
Como digo, el terreno, ahora es bastante más suave, pero aún así hay varios repechos que rompen el ritmo y provocan "quejidos" en mis piernas.
Estoy llegando de nuevo a Tárrega y, debo agradecer, la compañía y ánimos de un Policía Local que, con su moto, se mantuvo a mi lado durante más de un kilómetro jaleándome...detalles que sorprenden y que gustan mucho.
Llego al kilómetro 19, miro el reloj y veo que va a ser imposible bajar de los 90', pero lo menos voy a intentar hacer una marca lo más digna para mí.
Ahora ya hay bastante público en la calle y esos ánimos hacen que todos echemos el resto...
El paso por el 20 lo hago en 3'56", pero por muy rápido que vaya esos últimos 1100 metros va a ser imposible obrar el "milagro".
Encaro la recta final , intento echar el poquito resto que me queda en este cuerpo y cruzo mi 116 línea de meta de una media maratón en el puesto 38º de la general  (de 300 llegados) con un tiempo de 1h 31' 45" (a 4'19" de media)...no pude dar para más...o para menos.
Tras la ducha y el excelente avituallamiento que hubo (bocadillo de longaniza incluido, que me sirvió de comida), regresamos a casa con celeridad puesto que tanto Miguel, como yo, debíamos ir a trabajar.
Por cierto....¿intuis cómo nos fue la tarde en el departamento?....pues sí... FATAL!...mis compañeros lo podrán corroborar o desmentir.
Hubiera preferido estar en otro sitio, pero...ya llegarán otras oportunidades.
Sigo en mi "mundo" popular y con la ilusión intacta por seguir haciendo carreras mientras la salud y las ganas me permitan.
¿La siguiente?...pues nunca se sabe..la que me apetezca , donde me apetezca y cuando mis turnos de trabajo me lo permitan.
"Despierta cada mañana con el pensamiento de que algo increíble está por suceder"






jueves, 27 de abril de 2017

MADRID MERECERÁ OTRA VISITA. LA 115ª

Dos años después, regresaba a Madrid para correr la media maratón Rock and Roll por segunda vez en mi vida.
La verdad es, que tuve muchas tentaciones de haberme inscrito en "la grande" pero, actualmente no me encuentro ni física ni mentalmente capacitado para afrontarla.
Así que, aunque sea raro, me entró un poco de cordura y me apunté a esos 21097 metros en los que me suelo encontrar tan "cómodo".
A las seis de la mañana del día San Jorge sonó el despertador y tras el aseo personal, salí del hotel a buscar un sitio donde desayunar.
Una vez más, en Madrid a esas horas en las que muchos se van a dormir en dudoso estado, fue toda una odisea encontrar una cafetería abierta por la zona de Colón, Cibeles y Puerta de Alcalá.
Tras una buena "pateada" matutina pude encontrar una cafetería-pastelería que acababa de abrir y pude tomarme mi café con un croissant que me supo a gloria.
Una vez ingerido, regreso a la habitación del hotel a cambiarme.
La temperatura exterior es muy agradable y para la mitad de la mañana dan, las previsiones meteorológicas, más de 25º, así que toca aligerar ropa e ir lo más cómodo posible.
Soy el único corredor del Club que ha bajado a Madrid, así que, al no tener que quedar con nadie, bajo tranquilamente hacia la zona de salida, en la fuente de Cibeles.
Antes de situarme en mi sitio, me acerco a saludar y desear suerte a Vane y Julio que están "enjaulados" en la zona de los élite y de ahí, me voy a mi cajón de salida, el número 3.
Una vez dentro, intento avanzar todo lo que puedo para evitar tener que driblar a muchos corredores cuando den la salida.
Desde ahí contemplo esa espectacular previa que hacen siempre en Madrid, con el salto desde un helicóptero de cuatro paracaidistas con la bandera nacional sobre "nuestras cabezas".
Se acercan ya las nueve de la mañana y comienza a subir el tono de los speakers de la prueba.
Primero saldrán l@s élites de la media maratón, después l@s élites de la maratón y sobre las nueve y cinco, l@s más de 30000 "élites populares" entre las dos pruebas. (los del 10K salieron a las ocho y media).
Pese al bullicio y agobio que hay, busco ese momento de interioridad conmigo mismo, evadirme y centrarme en ese maniático ritual personal previo que estoy seguro que me ayuda.
Llega el momento, suena el pistoletazo y comienza a moverse esa enorme marabunta de corredores.
No me quiero agobiar, porque tengo asumido que va a ser muy complicado avanzar, pero mi idea es, que en cuanto pase la alfombra inicial , ponerme las pilas y "arrear".
Craso error...la idea era esa, la intención también, pero las circunstancias no.
En seguida me empiezo a topar con corredores que van casi al trote, otros que se cruzan y con "murallas humanas" a lo ancho de la calzada que hacen complicadísimo el poder avanzar.
Intento buscar huecos para ir avanzando, pero, en seguida vuelvo a verme frenado casi en seco y debo volver a iniciar la maniobra.
Los seis primeros kilómetros son en subida por toda la Castellana y pese a lo ancho de la calle me está resultando imposible avanzar y ponerme a ritmo.
Sólo diré que el primer kilómetro lo hago en 5'03"...me parece que hoy me van a "pintar bastos".
En el kilómetro cuatro dejamos a la derecha el estadio Santiago Bernabéu donde por la tarde se disputará el clásico de entre los clásicos en el mundo del fútbol...el Madrid-Barça, aunque a mí sinceramente me da bastante igual.
Llego al primer avituallamiento, primer punto de control en el kilómetro cinco de carrera.
El tiempo de paso es de 23'37"...más de dos minutos por encima de lo que pretendía en el inicio, esto va a ser un lastre difícil de salvar.
Me voy escorando al lado izquierdo para recoger el botellín de agua, pero con la gente que hay, una acción tan sencilla se está convirtiendo casi en una "lucha a codazos" merced al tapón humano que se forma.
Consigo cogerlo, beber un poco y continuar el ascenso hasta que alcanzamos el final de la subida de la Castellana e iniciar a continuación el descenso, durante un kilómetro en sentido contrario.
Parece que la carretera ya ha hecho su selección y ahora sí, se puede correr con más espacio y comodidad.
Una vez dejada la Castellana a la altura de Plaza Castilla, cogemos durante dos kilómetros la Calle Bravo Murillo.
Ahora sí, veo que mi reloj está marcando los tiempos que tenía previsto, esos por debajo de 4'20" e incluso alguno (como el 9) por debajo de los 4'10" que me podrían llevar a intentar bajar de los 90'.
Próximo a la Glorieta de Cuatro Caminos está ubicado el kilómetro diez de carrera.
El tiempo de paso es de 44'23" ...para hacerse una idea de cómo ha sido la primera parte de la carrera, el tiempo parcial de este segundo "5000" es de 20'46", casi tres minutos menos que el primero.
Cruzamos de manera transversal la Castellana y nos dirigimos hacia la Plaza República Argentina donde está ubicado el kilómetro once que lo clavo en 4' justos.
Ahora le estoy sacando el "polvo" a mis zapatillas y a mis piernas que estaban anquilosadas desde el inicio de la carrera y me estoy encontrando mucho más cómodo.
A mitad de la elitista Calle Serrano se encuentra la pancarta que indica la separación de las dos distancias que hasta ahora convivíamos.
Los de la maratón se van hacia la derecha y nosotros continuamos recto.
Aplaudo y animo a esos corredores que estaban yendo a mi lado y que ahora se enfrentan a sus siguientes 38 kilómetros en busca de la gloria.
Siento envida sana por ellos, para mí, la maratón es lo más y me hubiera encantado hacerla , pero ,soy consciente de que, a día de hoy, no estaba capacitado de enfrentarme a esa atractiva, sugerente y durísima distancia.
No sé si habrá sido por lo favorable del terreno, por el subidón de los aplausos del público o porqué catajo, pero este kilómetro 14 lo paso en 3'57".
El ambiente en la calle, pese a que durante estos kilómetros vamos solo los de la media maratón, es extraordinario, a consonancia con el magnífico día que ha salido, muy diferente al de hace dos años cuando el tiempo fue desapacible y lluvioso.
Se acerca ya, el punto de control en el kilómetro quince, en el comienzo de Príncipe de Vergara.
Lo paso en un tiempo total de 1h 05' 20" y parcial de 21'33"...
Estoy yendo muy bien, recuperando a "mordiscos" tiempo , y con mi cabeza centrada únicamente en ser "sub 90'" una vez más.

Pero, en un "flash" mental me viene una frase, un "no fuerces" que me hace aflojar un poco y tomármelo con más calma...quiero seguir corriendo, disfrutando y volviendo a Madrid.
En la Avenida Menéndez Pelayo, está el kilómetro 16, nuevo avituallamiento y ahí recojo un gel de Biofrutal de mi amigo Marcos que me tomo con toda la calma del mundo.
Es un lujo y un orgullo ver cómo una empresa familiar y de Binaced se ha convertido en patrocinador oficial de un evento tan grande como es la Maratón de Madrid...¡chapeau por el gran trabajo a Marcos y a Susana!.
Aflojo el ritmo, me lo tomo acompañándolo de agua, y recuerdo que, dentro de poco , van a venir dos kilómetros de esos de "agárrate y no te menees" bordeando el Parque del Retiro.
Giro a la derecha hacia la Calle Alfonso XII y veo ante mí, cómo se empina la carretera sin alcanzar mi vista ver el final de la misma.
Toca respirar hondo, agachar la vista e ir poco a poco ganando metros a la carrera en búsqueda, en primer lugar de la Puerta de Alcalá que aparece majestuosa al fondo de la calle.
Irremisiblemente y un año más me viene a la cabeza y tarareo para mí, la canción de Víctor Manuel y Ana Belén..."ahí está. ahí está, viendo pasar el tiempo..."
Durante estos dos últimos kilómetros está ayudando muchísimo los ánimos de un apasionado público que está llenando las calles de Madrid por todo el recorrido, haciendo que el esfuerzo sea gratamente recompensado.
Llego a la altura de ese primer arco de triunfo construido en Europa tras la caída del Imperio Romano y giro a la derecha para seguir ascendiendo por la Calle de Alcalá y alcanzar el kilómetro 20.
Se me están haciendo muy duros estos dos kilómetros y mi mirada se centra en esa curva humana que se forma a la entrada del Parque del Retiro y que me ha llevar de manera descendente hasta la línea de meta.
Giro, de nuevo a la derecha y entro en el Parque, ahora sí que ya está hecho.
Miro mi reloj y veo que, a pesar de esos siete primeros frustrantes kilómetros imposibles para correr con comodidad y estos dos últimos tan duros en subida, me va a salir una marca bastante digna.
Estoy corriendo con facilidad, tranquilidad y sobretodo, disfrutando del ambientazo de esos últimos metros antes de cruzar la línea de meta.
Finalizo mi 115ª media maratón en el puesto 385º de la general (de 12122 llegados) con un tiempo de 1h 31' 35" (a 4'18" de media) y siendo recibido a "porta gayola" por Susana y Marcos de Biofrutal que inmortalizan ese momento.
A ellos sólo les puedo decir...¡¡¡Gracias por todo!!!.
Mi marca podría haber sido mejor sí, pero, hubo un momento en el que ese angelito bueno que tenemos "revoloteando" por la cabeza activó, este vez, el botón de la "cordura" y decidió que no iba a forzar más.
Madrid enamora y quiero volver a venir a DISFRUTAR.
Mientras, seguiremos en la lucha.
"Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan su tiempo"











domingo, 16 de abril de 2017

AGRADECIDO Y EMOCIONADO

Recibiendo el premio de manos de Santos Larroya
Vicepresidente de la Comarca del Somontano
Así, como cantaba la entrañable actriz Lina Morgan, me sentí el pasado viernes siete de abril en la XXI GALA DEL DEPORTE BARBASTRENSE.
Uno, que nunca en su infancia y juventud destacó en nada, y menos en el deporte, recibe un premio por parte del Patronato Municipal de Deportes del Ayuntamiento de Barbastro por la Trayectoria Deportiva, merced, principalmente, a esas más de 100 medias maratones que llevo en mis piernas.
Si lo viera el Padre Luis Domeño, que en la EGB y en el mítico campo de los Escolapios nos tenía que "azuzar" a los gorditos rezagados con una vara, cuando nos tocaba correr en la clase de Educación Física, se echaría las manos a la cabeza.
No sé si esta distinción será merecida o no, estoy seguro que habrá otras personas que lo puedan merecer más que yo, pero para mí, ha supuesto una enorme ilusión recibirla y, sobretodo, me ha hecho volver a confiar y creer que a veces,por encima de otras cualidades, con trabajo, perseverancia y cariño uno puede conseguir todo aquello que se proponga aunque pueda parecer imposible.
Junto al grandísimo JOSE MARÍA CHELIZ
Además, tuve la enorme satisfacción de recibirlo junto a una de las personas que más admiro y respeto y que conocí gracias a esta afición por el mundillo "de esto del correr"...Don José María Chéliz.
Y esta admiración viene porque con sus 76 años sigue manteniendo la misma ilusión por las carreras y la misma disciplina en los entrenamientos que un juvenil y, sobretodo, una personalidad llena de calidad humana , educación y saber estar que uno quisiera imitar como si de un espejo se tratara.
Compartir ese momento a su lado fue el mejor colofón a un día muy especial y casi completo para un "populacho" del montón como yo.
Esta bonita "palmada en la espalda" me ha dado un buen empujón moral y hacerme volver a creer que, igual es posible que haga y consiga más el que quiere que el que puede...ojalá sea así.
Gracias de corazón a aquellos que pusieron mi nombre encima de la mesa y decidieron que era merecedor de este reconocimiento.

"Nunca tires la toalla, sólo, úsala para secarte el sudor y seguir hacia adelante"
Foto de grupo de todos los galardonados en la XXI GALA DEL DEPORTE