martes, 22 de mayo de 2018

ALICANTE, MI PRIMER CAMPEONATO DE EUROPA DE MEDIA MARATÓN MASTER

Para uno que intenta tener ,casi todo, "controlado", que se me pasara totalmente por alto la información de esta prueba no tiene perdón.
En mi descargo diré que, son tantos los frentes abiertos, los fuegos a apagar y los favores y "quedabienes" a hacer que, por momentos, descuido mis intereses y las cosas que de verdad yo quiero hacer y ser...no aprenderé.
Una semana antes, y de rebote, vi la información del Campeonato de Europa de media maratón máster que se iba a celebrar en Alicante este segundo fin de semana de mayo.
Se me aceleró el pulso en un momento por la emoción,pero cuando leí que, el plazo para el cierre de inscripciones había finalizado el 30 de abril, me entró "la bajona".
Tuve que mover mis "hilos" y mi diplomacia y, gracias al responsable de los veteranos de la RFEA, Fernando Marquina, pude entrar en el listado de participantes.
Para un "popular" como yo, poder participar de manera oficial en un Campeonato de Europa de media maratón con los colores de la selección española supone una satisfacción y un orgullo enorme.
El sábado por la mañana, tras llegar al hotel, nos trasladamos hacia el centro comercial Panoramis, donde estaba ubicado el centro de información y logística de la prueba.
 Allí recogí el dorsal, la medalla conmemorativa de los campeonatos (que guardaré con mucho cariño para mi "museo" personal") y la equipación de la selección nacional.
Hasta ese momento había estado más o menos tranquilo, pero, una vez realizado todo ese trámite, sentí cómo los nervios empezaban a despertarse en el estómago.
Domingo, 20 de mayo, 6:15 de la mañana, suena el despertador.
Echo pies al suelo, me cambio y poco antes de las siete de la mañana aparezco como primer cliente en el comedor del hotel para desayunar.
Me he levantado con hambre y con mucha sed, tanta que me bebo hasta tres vasos de zumo de naranja...esto no sé si es buena o mala señal...luego lo sabré.
Subo de nuevo a la habitación ya, para vestirme de corto.
Esta vez, cuando me enfundo la camiseta nacional y me ajusto los dorsales (uno por cada lado), siento que en mi estómago hay "algo" especial...diferente...como si fuera la primera vez que voy a correr una media maratón.
Verme en el espejo del ascensor vestido así, a mi, me emociona, y más, en los tiempos que estamos viviendo.
Siempre me he considerado muy corporativo en aquello en lo que me involucro, y he llevado con orgullo los colores que en cada momento de mi vida he representado .
Mis dos primeras medias maratones las hice con la camiseta de la Peña Ferranca, las 123 siguientes, una vez siendo socio del club, con todas aquellas equipaciones que hemos tenido durante todos estos años y la 126, con la de la española.
La verdad es que no puedo entender quien, perteneciendo a una asociación, club en este caso, lleve en competiciones, y adrede, otras camisetas que no sean la del suyo.
En fin, vuelvo a lo que nos concierne y da más alegría.
Hemos quedado con Mireia y Sergio en la estatua de "La mariposa" (del artista Manolo Valdés) que hay en el Paseo de la Explanada de España., donde coincidimos con el fragatino José Manuel Segurado y también con mi amigo Albert Caballero.
Vamos a trotar un poco por el paseo para "despertar" a las piernas y ver las sensaciones...
Ha salido una mañana con una temperatura excelente, sin aire, sin sol ,a priori, aunque eso sí, estando ahí al lado del mar, con mucha humedad.
Cuando paramos de trotar y nos dirigimos hacia la cámara de llamadas siento que, estoy sudando más de lo que debiera y eso no es buena señal.
Entramos ya en el mogollón y aunque la avenida es ancha, estamos todos apretujados como sardinas en lata y eso hace que la sensación de calor y agobio se multiplique.
Miro a todos lados y siento que hoy es un día, una carrera diferente a las demás.
Las camisetas de la selección española son las que más abundan (obvio) pero hay much@s portugueses, alemanes, franceses, italianos, ucranianos, rumanos, eslovacos y llama la atención la gran presencia de suizos que se hacen notar con banderas y cencerros.
Aquí no hay música ambiente motivadora a "todo trapo", ni confetis, ni un "speaker" pidiendo palmadas, ni los brazos arriba, ni nada por el estilo....esto es una competición oficial y todo está escrupulosamente controlado.
Nos cantan la cuenta atrás, pistoletazo y ¡a correr!.
Y cuando digo correr es correr, porque aquí el nivel es altísimo.
Uno se las prometía muy felices al leer en el reglamento que el desnivel máximo de la prueba era de tan solo 32 metros, pero algunos comentarios previos por parte de otros corredores de la zona y, sobretodo, el "patear" en primera persona el terreno ya me hace ver que aquello llano, llano no va a ser.
Esos primeros, casi tres kilómetros, son en subida, hasta llegar a la Avenida Aguilera en la que llega un tramo favorable.
El primer kilómetro lo he pasado en 4'07", pero el segundo se me va a 4'30".
Me está costando encontrar un ritmo cómodo y me resulta imposible "engancharme" a ningún corredor o grupo que pase por mi lado.
Paso la Glorieta de la Estrella y llego a la Avenida Maisonnave donde hay un giro de 180º que nos lleva al primer avituallamiento, situado en el kilómetro cinco de carrera. (tiempo de paso, 21'27").
Cojo el botellín de agua y siento ya, necesidad de beber.
Estoy sudando mucho, tengo las piernas pesadas y no encuentro en ningún momento el punto para ir cómodo.
En ese giro he podido ver y animar a Albert, Sergio y Mireia que están persiguiendo un puesto importante a nivel europeo y, por qué no, una "chapa".
Giramos hacia la estación de Renfe para enlazar con la Avenida Alfonso X el Sabio.
Estos dos kilómetros parece que "respiro" un poco, poniéndome a 4'17", pero, camino del "7", con
otra subida al lado del Mercado central en dirección a la plaza de toros, me vuelvo a bloquear para irme a 4'36".
Intento gestionarlo lo mejor que puedo para encarar ahora la calle San Vicente y la Rambla Méndez Núñez en terreno más favorable.
Paso por delante del ayuntamiento y tras otro pequeño repecho salgo hacia la Avenida Villajoyosa, donde hay un nuevo avituallamiento.
Vuelvo a coger agua y a beber...lo necesito, estoy empapado y eso no marca nada bueno.
Podría sonar "idílico" si dijera que esos dos kilómetros siguientes venían acompañados del paisaje del inmenso mar Mediterráneo a nuestro lado, pero , la cruda realidad es que están resultando tediosos, largos y muy pesados.
Llego al "10" en un tiempo de 43'20".
El tiempo no es malo en general, pero las sensaciones sí lo son, y tras el paso por contra meta sé que van a volver a llegar esos casi tres kilómetros en subida que me van a acabar de "apuntillar", sino cambia mucho la cosa.
Al paso por el arco de salida previo, dan esponjas húmedas.
Cojo una, me la paso por la cara, por el cuello y la "estrujo" sobre mi gorra para que, con el agua restante,  me empape un poco a ver si me despeja la mente.
Nada, sólo ilusiones.
Sigo sin encontrar el punto y sufro, durante esos dos kilómetros, como hacía tiempo que no recordaba.
En la bajada por la Avenida Aguilera camino de los kilómetros catorce y quince recupero un poco de aliento pero no consigo bajar de los 4'25", y esto saca visos de no mejorar.
Las piernas no van y esa sensación hace que me bloquee por completo.
En el giro de 180º que lleva al 15 me alcanzan un grupo de cuatro corredores españoles y un alemán a los que consigo "agarrarme" un poco, pero nada, es sólo un espejismo, unos cuantos metros y me vuelvo a quedar.
Llego al avituallamiento del kilómetro 15 (1h 06' 00"), saco un gel Biofrutal y cojo el botellín de agua.
En la subida que lleva hacia la estación de ferrocarril decido aminorar el ritmo para tomármelo entero (gel y botellín) a ver si eso me ayuda a estimular un poco.
Nada, no hay manera, los milagros a Lourdes.
En ese kilómetro más favorable no consigo ya, ni siquiera bajar de los 4'30"...¡qué lástima!....
No es por nada, sé que no soy un "pro", sólo soy un mediocre corredor popular, pero, tenía mucha ilusión por hacer una carrera más digna vistiendo estos colores y hoy no está siendo mi día.
Hubiera cambiado cualquier otra marca y sobretodo, sensaciones, de otra carrera por haberla podido hacer y sentir aquí.
Llego al 18, al lado del ayuntamiento, donde me espera la manita de Paula abierta para chocarme y a la que tengo que decirle un...."¡qué justito voy Pauli!"
Ahora sólo pienso en que no debo "torturarme" más ni física ni animicamente porque la cosa no va a mejorar, y quizás, si, a empeorar.
El objetivo es ya sólo, acabar esta carrera por pura casta y orgullo personal.
Salgo de nuevo a la Avenida Villajoyosa para buscar ya esos últimos dos mil metros.
Veo, con sorpresa al otro lado pasar a Mireia que iba para medalla en su categoría y ha tenido que parar por un flato y un pinchazo en el gemelo....esto es así.
Hago el último giro de 180º en el paseo y voy en búsqueda del kilómetro 20.
Miro mi reloj y veo que marca 1h 28' 57"....algo así es lo que yo hubiera deseado para un día como hoy, pero....
Tras pasar la Plaza Puerta del Mar con su imponente barco, "La perla negra" en el centro, me indican ya, la entrada hacia el paseo peatonal que me va a llevar a la línea de meta.
Echo una rápida mirada a mi reloj y visto lo visto, voy a intentar apretar lo máximo para, por lo menos, dejar el crono por debajo de la 1h 34'.
Esta "carrocería y motor" no dan para más y cruzo mi 126 línea de meta de media maratón en un tiempo de 1h 33' 57". (42º clasificado europeo de mi categoría M40)
No ha sido ni la marca que esperaba ni mucho menos las sensaciones tan malas que he tenido desde prácticamente el kilómetro uno de carrera, pero...no queda otra que asumirlo, a fin de cuentas, como decía antes, sólo soy un "popular".
Todo ese regusto amargo que he tenido a lo largo de la prueba, se me borra de un plumazo cuando pienso que, por primera vez en mi vida, he corrido, de manera oficial, un Campeonato de Europa de media maratón con la selección española...y a mí eso...me llena y mucho.
Espero que esta no sea la última vez que vista estos colores y que la siguiente sea en septiembre en el mundial de Málaga.
Ahí sí que me gustaría poder presentarme con mejores garantías.
Ganas e ilusión seguro que no me faltarán...piernas y fuerza...veremos...

"Ningún soñador es pequeño y ningún sueño es demasiado grande".

(*) Gracias a las fotos de Mariví y de la familia Segurado-Horta.





martes, 17 de abril de 2018

CON "MI" MARCA EN LOS TALONES

Esta era la tercera vez que acudía hasta Salou para participar en su media maratón.
La última, en 2012,  en un bonito viaje que organizamos desde el club con autobús y todo.
Esta vez, no pudo ser.
Además de que mi calendario laboral me lo permitía, he de confesar que me atraía el modelo de carrera en sábado por la tarde que tan buenos recuerdos y momentos nos dio en Barbastro durante dieciocho ediciones.
A las dos de la tarde pasaba Nico por casa a recogerme y hacer lo propio unos minutos después con Antonio.
En apenas dos horitas de muy ameno viaje, llegamos al parking del Paseo Jaime I, justo al lado de la zona de salida/meta.
El día está encapotado, gris y por momentos cae una fina lluvia, aunque la temperatura es excelente para correr.
Recogemos el dorsal en un momento (la participación es muy flojita) y junto al resto de expedición de Barbastro que ha llegado por otro lado nos vamos a tomar el "sagrado" café previo a la carrera.
La verdad es que yo me encuentro inusualmente tranquilo.
Quizás será por la poca presión que esta vez me he metido en la cabeza.
Llevo unas semanas en las que no me encuentro ni cómodo corriendo ni con la motivación necesaria para afrontar una carrera así pero, a veces necesito "obligarme" para ver si me activo un poco.
Se va acercando la hora de la carrera y nos vamos al coche a cambiarnos.
Como decía antes, la temperatura, pese a lo nublado y por momentos "chisporroteante" del cielo, es estupenda para correr, así que me voy a "quedar" en tirantes, pantalón corto y esta vez, sin compresoras.
Una vez listos, nos vamos para el arco de salida, al ladito del mar, un entorno precioso para hacer una prueba así.
Junto a Nico y Antonio nos situamos en posiciones delanteras del pelotón, la salida es estrecha y habrá que ir con mil ojos tanto por esa "excitación de la salida" como por el sinuoso firme que nos va a acompañar esos primeros casi mil metros.
Tras las explicaciones por parte de Juanan, el organizador, a las 18 horas en punto se da la salida.
Salimos fuertes por aquello de coger una posición cómoda, aunque nos adelantan por la derecha e izquierda muchos corredores que van a hacer las pruebas de 5000 o 10000.
Dejo paso a Antonio para que se vaya hacia adelante y nos quedamos con Nico mano a mano a ver qué nos sale.
Pasamos el primer kilómetro en 4'06"..¡uf!..como dirían mis compañeros de la Vieja Guardia, en nuestras salidas del mes de mayo...."¿que tenéis comunión o qué?....
Toca levantar el "pie", porque ademas ahora viene una subida exigente que va a ir quitando muchas risas y "charradas" del pelotón.
Comenzamos la subida pero seguimos manteniendo un ritmo bastante fuerte que nos hace llegar coronar y llegar al kilómetro dos en 4'13".
Ahora llega una, muy buena bajada que nos va a llevar a la calle Carles Buigas, todo en terreno favorable hacia, de nuevo, el Paseo Jaime I.
Iniciando la bajada me avisa Nico que viene por detrás el grupo del "globo" de la 1h30'....vamos a ver si le sabemos aguantar.
Nos absorben al momento e intentamos amoldarnos al ritmo lo antes posible, porque vienen "arreando" bastante fuerte.
Yendo en el grupo escucho una vez un "Fer" al que no presto atención, hasta que Nico me avisa que me llama un chico del grupo.
Es el serrablés Dani Fenero, ¡qué sorpresa!.
Nos vimos hacía unas semanas en la Media de Sabi y me dijo que llevaba idea de venir así que, vamos a intentar formar "equipo" los tres "oscenses" .
Pasamos todo el paseo, los del 5K se quedan allí, los del 10 aún nos acompañarán un poco más, y los de la media ponemos rumbo hacia Cambrills.
Pita el reloj al paso por el kilómetro cinco y el tiempo total es de 20'57"...es muy, muy bueno, aunque de vez en cuando, se le va recordando al guía que vamos demasiado rápido.
Estamos inmersos en ese largo y más desangelado Paseo de Miramar, cuando escuchamos a nuestra izquierda muchos gritos y un "¡VAMOS BARBASTRO!" que nos hacen poner las orejas tiesas como a los perros agradecidos.
En seguida localizo a Víctor y a Catena, y poco a poco al resto...
Son compañeros y amigos del Club Ciclista Barbastro que por la mañana han participado en la prueba cicloturista Cambrills-Cambrills y que han tenido el detallazo de acercarse por la tarde a animarnos.
He de confesar que la sorpresa ha sido mayúscula y ha supuesto un plus de motivación enorme.
Continuamos nuestra carrera hasta el giro de 180º que nos llevará de nuevo al centro de Salou.
La verdad es que me estoy encontrando muy cómodo y de la sensación de días atrás de que no iba a poder rodar en ritmos bajos (por supuesto, siempre hablando de mi nivel), he pasado a la ilusión de intentar hacer una bonita marca y porqué no....acercarme a esa barrera física y psicológica de bajar de los 90'.
En el kilómetro ocho nos volvemos a encontrar a toda la "troupé" de Barbastro que van paseando hacia Salou, y esto supone, además de una nueva inyección de ánimos, la "vuelta a la competición" como corredor de mi compañero de curro ,Catena, que se atreve a acompañarme durante unos cuantos metros corriendo a mi lado por la acera.
Llegamos al kilómetro 10 en un tiempo total de 42'09"...está francamente bien....vamos a ver hasta cuándo podemos aguantarlo.
Justo a la altura de la fuente luminosa está el segundo avituallamiento, previo a la calle Bruselas en la que vamos a iniciar por segunda vez la subida.
Vamos un grupo de siete corredores y el guía, al inicio pega un grito para que no nos despeguemos de él que casi me hace pegar un brinco..."ni que estuviéramos en la guerra".
Yo empiezo a ir un poco justito y me aferro al grupo todo lo que puedo, deseando que llegue la siguiente bajada cuanto antes.
Consigo hacerlo y en terreno favorable suelto brazos y empiezo a resoplar como los toros cuando salen de los corrales...a ver si eso me hace recuperar algo.
El kilómetro 11 lo hacemos en 4'07"...esto es demasiado....
Pasamos de nuevo todo el Paseo Jaime I y de nuevo nos dirigimos hacia Cambrills....
Empiezo a pensar en que algo no me cuadra....
Si hemos de hacer el giro de 180º donde estaba en la primera vuelta me faltan un par de kilómetros para completar, y espero que no nos vuelvan a mandar por la subida que ya hemos hecho dos veces....
Vamos pasando kilómetros y me está empezando a costar mantenerme dentro del grupo.
Estamos ya en la Avenida Diputación y donde en la primera vuelta girábamos para regresar hacia el centro, ahora nos desvían a mano derecha hacia la Avenida Más de Clariana.
Ahí llega mi puntilla.
Voy enganchado al grupo con "alfileres" y en cuanto giramos vemos ante nosotros un repecho que nos lleva a un puente sobre las vías del tren que a mí, me hunde.
Es el kilómetro 15 (1h 03' 20" total).
Comenzamos la subida, me "agarro" como puedo, pero en cuanto llegamos arriba y comienza el descenso me voy quedando.
He de respirar, bajar unos segundos por kilómetro y gestionar lo mejor posible esos seis últimos kilómetros hasta meta.
Nos vamos cruzando con los corredores que nos preceden y calculo que vamos entre los cincuenta
primeros..(como decía al principio la participación tampoco era muy numerosa, unos 230 en la media maratón).
Nuevo giro de 180º y regreso, llego al "16" y veo que ese kilómetro anterior se me ha ido a 4'31", ese repecho me ha dejado muy tocado.
Ahora ya solo, he de "hablar" con mi cuerpo y ver hasta donde vamos a ser capaces de llegar.
Yo, voy a poner toda la ilusión pero "tú" me tienes que dar un poquito más de fuerza.
Vuelvo al Paseo Miramar en dirección a Salou.
Ahora está empezando a chispear y la verdad es que, hasta lo agradezco.
Necesito alguna distracción para que mis piernas se olviden de que les queda poca gasolina.
Llego al Club Náutico para enlazar ya con el Paseo Jaime I.
Miro el reloj y si nada falla puede que consiga acercarme....o incluso ¡bajar! de la hora y treinta.
Vuelvo a vivir un momento de subidón llegando al 19 cuando aparecen de nuevo los amigos de Barbastro a jalear.
Ahora no estoy para coñas, ni hablar como en kilómetros precedentes...voy tocado y eso lo reflejo en las muecas que les hago con la cabeza, mitad de agradecimiento, mitad de "explicación".
Hay que cruzar todo el Paseo para girar a la derecha, donde la fuente luminosa y volver a girar a la diestra para correr por el paseo marítimo.
Voy mirando incesantemente el reloj y creo que si la distancia está bien medida y no tengo ninguna sorpresa desagradable lo puedo hacer.
Ahora llegan dos giros a izquierda y encaro, justo al lado del mar la recta de meta.
Vuelvo a mirar el reloj y veo que se inicia el segundero de la 1h 29'....he de echar todo si lo quiero conseguir.
Me acerco ya al definitivo arco de meta....nuevo vistazo...1h 29' 45"....me "exijo" un poquito más y acabo mi 125ª media maratón con un tiempo de 1h 29' 55" en el puesto 36º de la general a una media de 4'16" por kilómetro.
Como decía en el título, haciendo un guiño a la mítica película de Alfred Hitchcok, he ido,
afortunadamente no con la muerte pero sí con la "marca en los talones".
He sacado petróleo de donde no tenía ninguna esperanza y sólo por eso me encuentro personalmente muy , muy FELIZ.
Tras el reencuentro con los compañeros y cambiarnos, cayó un platito de fideuá y una cerveza gentileza de la organización, "recogimos" el premio de primer veterano de nuestro compañero Antonio y regreso a casa hablando de futuros "objetivos".
De momento toca descansar y recuperar este cuerpo que de vez en cuando me va dando alguna alegría.

"Casi todo lo difícil es lo que más merece la pena".












martes, 27 de marzo de 2018

VUELTA A "SABI" PARA RECORDAR DE DONDE VENGO

Debo reconocer que, llevo una temporada en la que si me ponen "el pico de la muleta" en las narices, "humillo y embisto" con gran facilidad.
Y algo así me pasó cuando el bueno de Miguel me dijo una semana atrás, en Zaragoza, que también se había apuntado a la media maratón de "Sabi".
Para mí, Sabiñánigo significa retrotraerme diecisiete años atrás a mis inicios, a mi primera media maratón, a aquellos nervios y enorme alegría que sentimos con mi amigo Iván cuando conseguimos algo que significaba tanto para nosotros y que , últimamente, con este "boom" popular ,parece que se ha banalizado sobre manera.
El Domingo de Ramos (esto sí que es algo que deberían prever y cambiar si procede), regresaba por décima ocasión a la capital del Serrablo para correr, seis años después de mi última vez, su media maratón.
Salíamos con sol desde Barbastro para, kilómetros después, iniciando Monrepós, sumergirnos en un "mar" de nubes y temperaturas bastante más bajas de las que teníamos en nuestro Somontano.
De hecho, cuando llegamos allí no se superaban los 5º.
Tras la recogida del dorsal y mientras nos vamos al Bar Formigal (tradicional desde mi primera vez), nos vamos encontrando a más compañeros del Club que han subido a la carrera y de los que desconocíamos su presencia al no publicarse listado de inscritos.
Tengo el día un poco "vaguete" y la verdad es que no apetece nada ponerse de "corto" y enfrentarse a esos más de "veintiunmil" metros de la carrera.
Hoy, siento que he venido más por "romanticismo" o "sentimentalismo" que por otra cosa.
Tras el reagrupamiento para la foto con los compañeros de Club, nos situamos ya en la línea de salida.
Entristece un poco ver que apenas somos un centenar de corredores para la media maratón y otros tantos para el 10K.....con lo que llegó a ser esta prueba años atrás.
A las once en punto se da la salida y comenzamos, en subida, por la Calle Serrablo dirección al polígono Llano de Aurín por donde transcurrirán los primeros cuatro kilómetros de la carrera.
He salido rápido, tanto que, paso el primer kilómetro en 4'05".
Aminoro el ritmo, en el momento mismo en el que veo esos dígitos en mi reloj.
Llegando al kilómetro dos, nos alcanza al grupo que hemos formado, María José Pueyo, doble campeona de España de maratón y olímpica en Pekín 2008, casi nada.
Doy por hecho que, poco a poco, se va a ir despegando de nosotros pero, no es así.
Me saluda y me pregunta que qué tiempo quiero hacer.
Al decirle que voy a intentar buscar la hora y treinta, me dice un "venga, que te ayudo"....
Sinceramente, y viendo como voy de piernas, creo que he sido demasiado osado al decirle eso, pero, la oportunidad de compartir carrera con una atleta olímpica no se tiene todos los días y quiero aprovecharla lo máximo que pueda.
Tras salir del polígono (al que deberemos regresar en la segunda vuelta), nos dirigimos hacia la zona de salida/meta.
Poco antes de llegar al arco está el kilómetro cinco que lo pasamos en un tiempo de 20'57".
Nos "venimos arriba" motivados por lo favorable del terreno, pero sobretodo por la multitud de aplausos que recibe María José y que de "rebote" nos tomamos nosotros como propios.
Tras ese momento de "éxtasis" nos dirigimos hacia la nacional 330, para hacer los siguientes tres kilómetros de ida en subida y con el aire en contra, en los que vamos a tener que "negociar" bien para evitar que los tiempos parciales se nos vayan mucho.
Llegamos al giro de 180º en mitad de la "nada" y regresamos, ahora sí en terreno más favorable hacia la línea de meta y finalizar la primera vuelta.
El paso por el "diez" lo hacemos en 42'25", está francamente bien y si sabemos mantener, el bajar de los 90' es más que factible.
La verdad es que, hemos formado un grupito de cinco corredores en el que, hasta el momento, no se deja de hablar y bromear, y es que, como decía antes, tener el lujo de contar con la compañía de una atleta de ese nivel supone un extra muy importante.
Los últimos metros hacia meta y los siguientes "pican", y bastante, hacia arriba y tras bordear la rotonda del Quebrantahuesos y salir dirección, de nuevo, al polígono, siento que me va a ser muy complicado el poder continuar mucho tiempo más allí.
Por pura "casta" aguanto los cuatro tediosos kilómetros siguientes por el polígono, pero al incorporarnos de nuevo a la calle Serrablo debo decir un...."María José, ha sido un orgullo y un honor correr contigo pero yo....hasta aquí he llegado".
Ella me anima a que no les pierda de vista pero, estoy muy agarrotado de piernas y sabiendo toda la subida que queda por delante sé que me va a ser imposible poder recuperar terreno...es más, lo lógico será que pierda más.
Paso, ahora en solitario, por la zona de meta (kilómetro 16) en un tiempo de 1h08'19".
De momento sigo manteniendo ritmos medios entre 4'10" y 4'20" pero ahora viene lo peor.
Nada más salir de la calle Serrablo y comenzar la subida por la nacional siento que mis piernas no van y que esos últimos cinco mil metros se me van a hacer muy, pero que muy largos.
Intento no mirar mucho hacia adelante porque, el sólo hecho de ver ante mí, una carretera que me parece "infinita" me lastra todavía más el ánimo.
Poco a poco le voy a "ganando" metros a la carrera hasta llegar, de nuevo, al giro de 180º y emprender los últimos tres kilómetros de vuelta hacia la línea de meta, corriendo a la vera del río Tulivana.
Por un momento, pensaba que, el hecho de que ahora iba a llegar un terreno más favorable me iba a hacer "volar"....
Nada más lejos de la realidad.
Me cuesta mantener los 4'30" por kilómetro y, "escuchando" a mis piernas y viendo el cómputo general de mi reloj, me marco como único objetivo acabar.
Más adelante veo cómo el grupo del que me había quedado anteriormente se ha roto, y es María José la que se va en solitario hacia la línea de meta, como ganadora de la carrera (sin despeinarse).
Llego de nuevo a zona "civilizada", coincidiendo con el kilómetro 20.
Ahora toca afrontar esos últimos mil metros subiendo por la calle Serrablo, viendo como me alcanzan y superan dos corredores a los que me resulta imposible coger el "rebufo".
Mientras cubro esos últimos metros vienen a mi cabeza recuerdos de aquel 1 de abril de 2001 cuando cruzamos, con Iván, esa misma línea de meta por primera vez....¡qué recuerdos!.
La vuelvo a cruzar por 124ª vez con un tiempo de 1h 32' 20" en el puesto 24º de la general a una media de 4'22" por kilómetro...no se pudo hacer más.
Ojalá esta media vuelva un día a recuperar el esplendor que tuvo en el pasado.
Yo, por mi parte, siempre que pueda volveré a correrla y, por supuesto, tendrá un lugar preferente en ese "museo del corazón de recuerdos" que uno se guarda de las cosas que realmente le han hecho, y le hacen, sentir y emocionar.
"Los mejores recuerdos se quedan en el corazón"







miércoles, 21 de marzo de 2018

VISITA A LA "PILARICA"...LA 123

Por novena vez volvía a Zaragoza a participar en su media maratón.
Y,una vez más, iba a volver a hacer unas de esas "locas-machadas" mías de "doblar" o "triplicar", según se mire.
Trabajar de tardes el sábado, correr una media maratón el domingo por la mañana y volver a trabajar por la tarde.
A las cinco y media de la mañana sonaba el despertador, y sólo el hecho de incorporarme y poner los pies en el suelo ya me hizo presagiar que el día podría ser bastante durillo..
Haciendo un "testeo" superficial en mi cuerpo siento que me duelen hasta los párpados.
Tras despejarme con agua fría y un primer café doble, marcho hacia el club a recoger al resto de compañeros que han acudido a la llamada y partimos dirección a la Plaza del Pilar.
En poco más de una hora llegamos (este "Fordfi" mío es la leche) y tras la rápida recogida de dorsal y bolsa del corredor nos vamos a por un café  de manera urgente para despejar mente e intentar activar las piernas.
Hoy, hemos tenido suerte, la lluvia del sábado ha dejado paso a un día, fresco sí, pero soleado, que siempre da algo de alegría, y mucho menos ventoso de lo que me temía, sobretodo para lo que es Zaragoza.
Vamos a cambiarnos y decido ponerme como en las últimas ocasiones...tirantes, camiseta interior y las compresoras.
Sin casi darnos cuenta se nos está echando el tiempo encima y debemos apresurarnos a ir hacia la zona de salida en el Paseo de Echegaray.
Foto rápida del grupo allí mismo (lástima de no haber podido coincidir todos), despedidas y, junto a David nos vamos a nuestro cajón correspondiente...vamos a intentar ir a por la "horatreinta"
Nueve en punto de la mañana y arrancamos más de tres mil corredores en dirección hacia el puente de Santiago para girar, una vez allí, hacia la Avenida Pirineos.
Esta vez, ¡milagro!, he sabido salir con mucho más conocimiento que en otras ocasiones, de hecho, el primer kilómetro lo pasamos en 4'17".
Vamos a ver si somos capaces de mantener este ritmo durante los siguientes veinte kilómetros...¡casi ná!.
De momento, el terreno es bastante favorable hasta que pasamos el kilómetro tres en el que tenemos que afrontar un repecho de unos cuatrocientos metros para alcanzar y pasar el Puente de Piedra.
Lo descendemos, llaneamos unos quinientos metros por el Paseo Echegaray y volvemos a cruzar el imponente y caudaloso Ebro, a través del Puente de Hierro, primero en una dirección y una vez finalizado en la contraria, dirección al Barrio de las Fuentes.
Estos kilómetros, aunque sobre el "papel" parece que no, no dejan de "picar" hacia arriba.
Paso por el kilómetro 5 (21'04") y primer avituallamiento de la carrera.
Tras rodear una rotonda, nos dirigimos hacia el centro.
Ahora,en terreno más favorable y distraído, ya que nos vamos a ir cruzando con todos los corredores que vienen tras de nosotros y que conforman una, en muchos momentos, "mareante" riada multicolor.
Giramos a la izquierda hacia la Calle San Vicente de Paúl y, el terreno, se vuelve a poner cuesta arriba hasta que la finalizamos y llegamos al Coso.
Comentamos con David que, esta carrera, de "llana-llana" no tiene nada, ya que viene jalonada de muchas ,cortas pero intensas cuestas que, con el paso de los kilómetros te van mermando fuerzas.
Tras los trescientos metros (más o menos) que "pateamos" por el Coso, giramos a la derecha para descender por la Calle Don Jaime y "aliviar" un poco las piernas.
Veo, más adelante el giro a la izquierda hacia la Calle Espoz y Mina y prevengo a David sobre el adoquinado de esa calle que un año me hizo ver las "estrellas" en mis castigados pies.
Cual es mi sorpresa al llegar a ella, cuando veo que aquellos adoquines han desaparecido y ha dado lugar a un pavimento mucho más cómodo.
Giramos a la derecha por la Calle Alfonso, para alcanzar, por primera vez, la Plaza del Pilar.
Tras ese momento de subidón emocional, tanto por el ambiente que genera el público que hay como por el lugar del que se trata, salimos de nuevo al Paseo Echegaray para iniciar la segunda vuelta, que será, un poquito más larga que la primera.
Poco antes de llegar al kilómetro 10, nos alcanza la "grupeta" del globo de 1h30' que lo lleva el amigo Chicho de la Fuente.
Con David, nos intentamos enganchar ahí, aunque las piernas, por lo menos las mías, me "avisan" para que no me meta en esa "guerra" que no parece la mía.
El paso por el 10 lo hacemos en 42'20".
Estamos manteniendo ritmos muy regulares en torno a los 4'15" /4'17" de media, que están francamente bien.
Bordeamos el Parque del Tío Jorge y regresaremos por la Avenida Pirineos durante unos cuantos metros para dirigirnos después al Paseo de la Ribera.
Kilómetro 13....nuevo repecho que nos va a conducir, de nuevo, al Puente de Piedra.
Este, tanto a David como a mí, nos hace "pupa" en las piernas, aunque, en la bajada posterior, podemos soltar un poco las piernas y tomar algo de aliento.
Nuevamente, volvemos a cruzar el Puente de Hierro, para dirigirnos, esta vez hacia la Avenida Puente del Pilar y Avenida Cataluña.
Ambas las haremos en sentido de ida y vuelta para alcanzar el kilómetro 15 de carrera (1h 03' 59").
Nuevo avituallamiento, cogemos agua, y David me comenta que necesita tomarse un gel.
Dado mi estado físico en este momento, ese comentario me viene de perlas.
Le digo que se lo tome con calma, a ver si, con ese "inpass" de medio parón consigo recuperar un poco....."ná" un espejismo.
En cuanto volvemos a ponernos "manos a la obra" veo que me cuesta mucho mantener y debo decirle que se vaya.
Necesito no "depender" de nadie, ponerme a mi ritmo y "negociar" con mi cuerpo los últimos cinco mil metros hasta meta.
Además, ahora llega un penúltimo escollo...la subida del puente de la Z-30 para alcanzar el kilómetro diecisiete...es momento de "atarse los machos" y tirar de cabeza y cierta veteranía.
Estos cuatrocientos/quinientos metros de rampa sí que están haciendo daño a los corredores y yo, a pesar de todo, voy adelantando a bastantes y consigo, incluso, situarme un par de metros por detrás de David.
"Coronamos" y descendemos, de nuevo, hacia el Paseo de Echegaray para "buscar" los dos mil metros siguientes (18 y 19), en los que voy haciendo la "goma" con mi compañero.
Poco antes de girar hacia la Calle San Vicente de Paúl le doy alcance y comenzamos esa última subida juntos, aunque, por mi parte, va a ser meramente "testimonial".
He tenido, mi "minuto de gloria" y a mitad de la calle debo descolgarme nuevamente.
Aprieto los dientes para acabar cuanto antes esa subida  y buscar el último "mil" hacia meta.
En el Coso está el kilómetro 20 (1h 25' 43")....no puedo evitar pensar aquello de..."¡qué cerca se va a volver a quedar!".
Bajo por la calle D. Jaime, giro por Espoz y Mina y unos cuantos metros por la Calle Alfonso antes de llegar, ahora sí, definitivamente, a la Plaza del Pilar.
Intento echar el resto y no despego la vista de la espalda de David, buscando llegar a su altura, algo que sé me va a resultar imposible.
Giro a la izquierda y encaro los últimos metros de la carrera, echando lo poquito que me queda ya hasta el último arco de llegada.
Finalizo mi 123ª media maratón en el puesto 368º de la general (de más de 3000) con un tiempo de 1h 31' 13", a 3" de David que ha hecho un carrerón, a pesar de que el sábado por la tarde se había "apretado" un duatlón.
En mi "defensa" podría alegar que ,quizás, la marca "valdría" un minuto (o más) menos contando que a mí (y creo que a la mayoría) me salieron casi 400 metros de más.
Pero,esto, lo quiero dejar como una simple anécdota y un poco, como excusa de "mal pagador"...si estuviera más fuerte habría bajado sin problemas.
Tras recoger la bolsa con el avituallamiento, visita obligada ,por lo menos para mí, a la Virgen del Pilar , para pedir y agradecer, y rápido regreso a Barbastro, ya que a las dos debía estar trabajando.
Seguimos sumando medias y ojalá, pueda, en alguna, volver a restar tiempos.

"Si no tuviera retos, no tendría emociones"













lunes, 19 de febrero de 2018

LA 122, UNA "NOVENA" EN BALAGUER

Con la edición de este año (la trigésima ni más ni menos), han sido nueve, las veces que mis "piernetas" han pateado la media maratón de Balaguer.
Y en esta ocasión mi cuerpo iba a afrontar los veintiún kilómetros, prácticamente cogido con "alfileres".
¿El motivo?:
A las tres de la madrugada de la noche del sábado al domingo me acostaba, tras llegar de un viaje, en autobús y en el día, a Madrid.
Que esto no se "vista" de queja ya que, las cosas que se hacen con cariño, afición y pasión no pueden nunca, ser motivo de excusa...y el homenaje a D.Victorino Martín merecía esa "paliza".
Cuando sonó el despertador, a las siete de la mañana tuve la sensación de que mi cabeza nunca había llegado a aposentarse en la almohada ni siquiera diez míseros minutos.
Respiro hondo, abro los ojos, y lo primero que hago es realizar un breve "testeo" de mi cuerpo moviéndome un poco en la cama para intentar detectar si hay alguna parte de mi cuerpo que no tenga algún tipo de molestia.
Esto, según las frases hechas populares, quiere decir que, aunque dolorido, sigo vivo...así pues, no es tan mala señal.
Tras poner pies a tierra, vestirme y despejarme un poco con agua fría y un café, bajo a la calle a esperar la llegada del compañero Miguel Angel que me va a hacer el favor de llevarme y traerme a la carrera, ¡qué gran persona que es!.
Sinceramente, temía que el cansancio acumulado me hiciera pasar algún mal trago si hubiera tenido que conducir.
En poco menos de una hora estamos ya, dirigiéndonos hacia la Plaza del Mercado de Balaguer ,también adornada en sus árboles y farolas con bolsas de basura amarillas simulando lazos en solidaridad esta vez , con los niños afectados de cáncer.
Cuánto "buenísmo" tiene esta gente, la verdad (nueva ironía).
Recogemos dorsal y bolsa del corredor (muy nutrida por cierto) y tras tomarnos un segundo café en un bar vamos a cambiarnos.
Ha salido un día radiante, fresco a la sombra pero sensacional cuando uno se queda quieto en el sol como los lagartos, nada comparable al intenso frío y niebla que nos acompañó en la pasada edición.
Vamos ya a la Plaza para situarnos en la línea de salida.
Hay que estar atento a los primeros metros de la prueba puesto que se mezclan corredores de tres distancias (5, 10 y media maratón) y la salida comienza con un embudo por varias calles estrechas.
A las 10:30 de la mañana comenzamos.
Como decía, durante estos primeros metros hay que ir con "mil ojos" para intentar no tropezar con muchos corredores a los que parece les va la vida en esto, cruzándose delante de uno de manera inmisericorde cada pocos metros.
He salido, para variar, con demasiada "alegría" y esto se traduce al tiempo marcado al paso por el primer kilómetro que lo "pico" en 3'57".
Tras callejear los dos primeros kilómetros por las calles de Balaguer, salimos hacia la carretera en dirección a Gerb..
Ahí llega ya, el primer repecho de la carrera...primero de varios que nos vamos a ir encontrando a lo largo de todo el circuito y que van a hacer romper constantemente el ritmo.
En este trayecto nos vamos cruzando, primero, a los corredores que están haciendo la prueba de cinco kilómetros y un poco más adelante (en mi caso a la altura de una rotonda) a la cabeza de carrera del 10K.
Entramos a la localidad de Gerb y llega el kilómetro cinco de carrera....lo paso en 20'59".
A los pocos metros se sitúa el primer avituallamiento, cojo agua, bebo dos sorbos y a seguir.

Ahora es un tramo en bajada el que ayuda a soltar piernas y brazos y encarar los siguientes seis kilómetros que, aunque levemente, no dejan de picar hacia arriba.
Me estoy manteniendo en tiempos intermedios entre 4'15" y 4'22" dependiendo de lo bien o mal que se "porta" la carretera y mis piernas.
Acercándome al "9" escucho, tras de mí, el "traqueteo" de muchas zapatillas....eso marca un grupo y
creo "adivinar" cual es.
Poco a poco me van absorbiendo y veo cómo pasa a mi lado el guía de la 1h30'.
Viendo con la facilidad pasmosa con la que me está adelantando, pienso que lo mejor va a ser dejarle ir para adelante y seguir a mi ritmo.
Pero hete aquí que por arte de birlibirloque, ese grupo...o mejor dicho, ese guía, baja un poco el ritmo para compensar algún kilómetro anterior más rápido, y me encuentro, de nuevo metido "dentro".
Veré hasta donde puedo aguantar.
Llegamos al kilómetro diez (42'41") , justo cuando empezamos a ver, a nuestra derecha, el pantano de San Lorenzo y en el carril contrario a los primeros corredores clasificados de la media maratón.
Unos metros más adelante, se encuentra el segundo avituallamiento y el arco y giro de 180º que nos va a devolver, en dirección contraria, de nuevo a Balaguer.
Ahora vienen unos primeros kilómetros en ligero descenso (obvio, sabiendo que lo anterior era en "ligero ascenso"), que nos van a ayudar a recuperar algunos segundos y, en mi caso particular, a saber si voy a ser capaz de aguantar mucho tiempo más en esa "grupeta".
Cada metro, cada kilómetro que pasa y aguanto ahí es una pequeña victoria personal porque,estoy sintiendo que a mis piernas y, sobretodo, a mi cabeza le queda muy poca gasolina de donde "tirar".
Me está ayudando, a nivel mental, la distracción que supone el ir cruzándonos con el resto de corredores, muchos de ellos conocidos, con los que se comparten ánimos.
Kilómetro 15 de carrera, lo paso en 1h 03' 50".
Cálculo rápido en la cabeza y veo que, si quiero bajar de los 90' me va a ir muy justo y el terreno que viene por delante no va a ayudar lo más mínimo.
Nos acercamos a la primera subida exigente que nos vamos a encontrar de aquí hasta el kilómetro 20.
Oigo al guía que dice que aguantemos allí, que luego viene una pequeña bajada para recuperar, pero,  siento enseguida que no voy a poder mantenerme dentro del grupo y decido "abrirme" hacia el centro de la calzada y poner un ritmo que me resulte más cómodo.
Tras esa ligera bajada, llega otra subida que nos va a llevar, de nuevo, a Gerb y al siguiente avituallamiento.
Se me está haciendo muy duro todo este tramo y alcanzar el kilómetro diecisete (1h 12' 28").
Salgo del pueblo y "respiro" un poco al afrontar un terreno llano, aunque sé que, esto sólo va a ser un leve "espejismo".
Kilómetro a kilómetro voy mirando el reloj y "procesando" en la cabeza los segundos que me "faltan" o me "sobran" para intentar bajar de la hora y treinta, y si no pasa nada raro, creo que van a ser muy poquitos...aunque la incógnita es si serán por arriba o por abajo.
Llego al "19" y ahí va a llegar la última gran subida antes de los últimos mil metros hacia meta, esa que llega hasta la base de la Ermita del Santo Cristo y que me está costando superar una barbaridad.
Sufriendo mucho y con dolor en las piernas "corono" por fin esa tachuela.
Suena por vigésima vez mi reloj marcando un tiempo total de1h 25' 42".
Soy consciente de que, a no ser que se produzca un "milagro" en mi cuerpo, se me van a escapar los sub "90" por muy poquito.
En el descenso posterior, intento alargar mi zancada lo máximo que puedo y mis piernas me permiten, para afrontar esos últimos 1100 metros.
Una vez concluida la bajada, nos indican el desvío hacia el interior del casco antiguo de la ciudad.
Empieza el callejeo y los giros a derecha e izquierda que nos van a conducir, de nuevo, hasta la Plaza del Mercado donde está situada la línea de meta.
He mirado el reloj un par de veces antes y ya me he dado cuenta de que no va a ser posible.
Echo lo poquito que me queda dentro y cruzo la meta de mi 122ª media maratón en el puesto 107º de la general con un tiempo de 1h 30' 19", a una media de 4'17"/kilómetro.
Se ha escapado por sólo veinte segundos.
No puedo permitirme estar "cabreado" conmigo mismo porque, a pesar del cansancio y la falta de horas de sueño, he conseguido sacar "petróleo" de este cuerpo.
Ahora toca descansar, recuperar y pensar cual será la siguiente.
Mientras quede un ápice de ilusión y de fuerzas seguiré pasito a pasito.

"Lo que se hace rápido no dura....las cosas grandes se han hecho despacio" (José Antonio Morante "de la Puebla")