martes, 2 de enero de 2018

PRUEBA DE ESFUERZO

En el año 2005, antes de que, junto a Iván y José, participáramos en lo que iba a ser, nuestra primera maratón en San Sebastián, consideramos y decidimos realizarnos una prueba de esfuerzo.
Llevábamos desde el año 2000 corriendo con asiduidad y, desde 2001, haciendo medias maratones.
Por tanto, creímos entonces, que estábamos  preparados para dar el salto a la prueba de fondo por excelencia...el/la maratón.
Ahora llega ese momento de ...."consejos doy que para mí no tengo".
Para aquell@s corredores nóveles que acaban de empezar y se dejan embaucar por la épica de la maratón y sobretodo , por la actual "moda" de participar en este tipo de pruebas, me gustaría deciros, siempre a título personal, que, en mi caso me presenté a esa primera "grande" tras haber participado en 28 medias maratones y, ante todo, con todo el respeto y sentido común del mundo.
Digo esto, más que nada, porque creo que en el mundo popular , donde la mayoría estamos, se le ha perdido todo el respeto y seriedad que merece una prueba tan exigente en todos los aspectos (físicos y psíquicos) como es la maratón.
Hay que admitir que gran culpa de ello la tienen muchos organizadores, que con el afán de tener más inscritos, y por tanto más "pasta", abren los tiempos máximos para finalizar la prueba por encima de las cuatro horas y media.
Tiempo que considero, por salud y coherencia, debería ser el máximo permitido.
"Poderoso caballero es Don Dinero".....
A lo que iba...desde ese 2005 no había vuelto a realizarme ninguna prueba de esfuerzo y ya llevaba tiempo planteándome hacerla, pero ,como tantas cosas en la vida, las vas demorando y al final se quedan ahí aparcadas.
Pero hete aquí que, desde la Policlínica SEAP de Barbastro me ofrecen la posibilidad de realizarme una para que conozca los aparatos y servicios que tienen en su centro de Binéfar.
Imposible rechazar esa oferta excepcional para mí.
Un miércoles de diciembre, a las cinco de la tarde, habiendo salido de trabajar de noches el día anterior, acudí con mi ropa de deporte al centro que, Policlínicas SEAP  tienen en la Calle Benito Coll 85 de Binéfar.
Desde el primer minuto que llegué tuve la atención personal de su director,  D.Carlos Irizibar, que me explicó con todo lujo de detalles los servicios para deportistas que allí ofrecen.
Tras ello, mi cuerpo "pasó a manos" del Dr. Rodolfo Eduardo Reinoso, cardiólogo y gran aficionado a los deportes de largo aliento.
Lo primero que me hicieron fue un eco-cardiograma, donde por primera vez en mi vida, pude ver en una pantalla mi corazón...la sensación fue espectacular.
Por mis antecedentes familiares me interesaba mucho esta prueba. para saber si pudiera haber algo que no estuviera bien.
Afortunadamente, y tras el comentario del doctor Reinoso..."tienes un corazón muy grande" (obviamente en el aspecto médico), me quedé mucho más tranquilo.
De ahí pasé a otra sala donde, tras rasurarme varias partes del pecho (¡qué se le va a hacer!), me llenaron el cuerpo de electrodos, cables, un pulsómetro y para finalizar una máscara para medir la cantidad de oxígeno que respiraba y expiraba....lo que se denomina, una espirometría.
Una vez "cableado" y tomadas las pulsaciones en reposo, me subí a una cinta de correr, donde, tras los dos primeros minutos de trote ligero, me irían subiendo la intensidad minuto a minuto hasta que llegara a mi límite.
Al principio la sensación es extraña, por la falta de costumbre de correr en cinta, la sensación de ir con un montón de cables por el cuerpo y ser observado por un médico y enfermero que parece que te están haciendo un examen.
Pero poco a poco, minuto a minuto,  me voy encontrando mejor, más suelto, más cómodo.
Cada vez que suben la cadencia de la cinta me adapto perfectamente....rompo a sudar y eso sé que para mí, es muy bueno.
Mientras voy corriendo, sin perder la atención de la cinta, escucho los comentarios positivos que el doctor realiza al enfermero y eso, quieras que no, motiva y mucho.
La prueba la debo parar yo , cuando sienta que mi límite físico ha llegado
Eso se produce cuando alcanzo los 13'24" de prueba y siento que mi cuerpo ha llegado al límite al que actualmente puedo llegar.
Baja la intensidad, toma de pulsaciones y poco a poco llega un suave trote/andar tranquilo para recuperar.
Cuando finalizo definitivamente, me hacen sentar en una silla y realizan otra toma de pulsaciones.
Ahora, tras secarme el sudor (ha sido una pasada lo que he dejado ahí) y vestirme, me hacen ir a otra sala a esperar los resultados.
Cuando el Dr. Reinoso me hace pasar a su consulta me enseña un pedazo de informe de... ¡¡¡17 folios!!!, llenos de gráficas , números y datos que para mi limitada cabeza son mareantes.
Su explicación, eso sí, es mucho más aclaratoria y sobretodo me quedo con que, aunque no estoy para ir a unos Juegos Olímpicos mi estado físico está evaluado, según el informe como....¡¡EXCELENTE!!.
Mi valoración de la prueba, del centro y de la atención sólo la puedo catalogar como 100% excelente y recomendable.
Y para los que practicamos actividad física, sobretodo a un nivel popular y tardío más que necesaria y obligada.
Quiero agradecer a POLICLÍNICAS SEAP la deferencia y el trato que tuvieron conmigo y en especial, a su centro de Binéfar, representados por su director, D. Carlos Irizibar y al Dr. Reinoso.
Estoy seguro que repetiré, porque el castigo de los años no perdona y uno aún tiene idea de seguir dando un poquito más de guerra.


viernes, 24 de noviembre de 2017

LA 120 EN HUESCA...PONIENDO UN PUNTO Y SEGUIDO

No fue hasta 24 horas antes del cierre de inscripciones cuando decidí apuntarme, por cuarta vez en mi "trayectoria deportiva", a la Media Maratón de Huesca.
La "tralla" física que lleva mi cuerpo desde septiembre (medias de Teruel y Barbastro, maratón de Palma, Chistavín, Behobia, más las salidas habituales, el curro, etc....) hacía que me plantease desconectar un poco y descansar.
Pero uno, a falta de pan, necesita algo que le dé vida y le motive y siempre permito que se me "aparezca" ese "diablillo" bueno o malo, vete tú a saber, para tentarme con un dorsal en la mano para que me ponga un fin de semana más en mi camiseta.
Así que, el domingo a las ocho y cuarto de la mañana partía de Barbastro junto a ocho compañeros más en dirección al estadio de El Alcoraz, campo del, en ese momento, líder de la segunda división española....ver para creer.
Tras la recogida de dorsales y la obligada ingesta de un café largo , nos dirigimos hacia los coches a cambiarnos.
Ha salido una mañana fría si, pero sin nada de aire y un sol espectacular en todo lo alto, así que decido ponerme lo mismo que una semana antes había utilizado en San Sebastián...tirantes, pantalón corto y manguitos...esta vez me apetece "lucir piernas" y paso de las compresoras.
Tras la foto de rigor con los compañeros de expedición nos vamos situando tras el arco de salida.
Allí, cada uno busca su pareja de "baile" para la carrera y yo soy elegido por Javi que quiere rodar, más o menos a los ritmos en los que, calculo, me puedo mover yo....sobre 1h33' aproximadamente.
A las diez en punto, desde la fachada principal del Alcoraz se da la salida a esta media maratón de dos vueltas de recorrido.
De las cuatro veces que he corrido en Huesca, ninguna he repetido el mismo circuito.
Arranca todo el pelotón (casi unos 500 entre la media y el cuarto de maratón) hacia el camino Cocorón, bordeando la zona de San Jorge, para dirigirnos, en unos dos kilómetros hacia el centro de Huesca.
Suena el primer "beep" del reloj, le echo un vistazo y veo que marca 4'06".
Suelto un "¡¡uf, muy rápido!!", e inmediatamente bajamos un poquito el ritmo, porque, yo, así no duro ni "dos asaltos".
Y es que, por muchas carreras que lleves es muy complicado controlar esa sobre excitación que se da siempre en las salidas, en las que parece que uno vaya a buscar un récord del mundo o similar.
Los siguientes kilómetros nos llevan alrededor del Parque Miguel Servet, para pasar por la Plaza de Navarra , donde hay concentrado un poquito más de público, y callejear por detrás de los Porches de Galicia, antes de salir al Coso Bajo, en dirección hacia el Paseo Ramón y Cajal.
Es ahí, tras el primero de los seis giros de 180º que deberemos "sufrir" en la carrera,  donde nos empezamos a cruzar tanto a los de cabeza de carrera como a los que van detrás nuestro..
Por tanto,vamos a estar durante bastante tiempo muy distraídos animando a los compañeros y viendo al resto de corredor@s.
Giro a la derecha hacia la Plaza Unidad Nacional, y la carretera se empina un poco al pasar junto a la Plaza de Toros (¡qué recuerdos!).
Nos dirigimos , junto a la muralla de Huesca, hacia la Ronda Isuela, primer avituallamiento de carrera, otro giro de 180º y punto kilométrico 5.
El tiempo de paso es de 21'41"...bueno sí, pero como me conozco "un poquito" no me quiero "enamorar", que esto es muy largo.
Regresamos hacia el Coso Bajo, para girar a la derecha y subir , por la Calle Goya, en una corta pero exigente subida que nos llevará por detrás de la Iglesia de San Pedro el Viejo y a dar una vuelta completa a una desértica Plaza López Allué.
Al abandonarla, descenso de nuevo hacia el Coso Bajo para empalmar a continuación con el Coso Alto.
Los ritmos medios están siendo en torno a los 4'20", algo que para lo que llevaba previsto está muy bien y de momento, no siento ninguna molestia.
Damos una vuelta completa a todo el entorno del Colegio Salesianos y regresamos por el Coso Alto en dirección a los Porches de Galicia.
Durante aproximadamente un kilómetro corremos junto a toda una institución del atletismo provincial. el jaqués , Rafael Puyuelo, padre y mentor de los hermanos Alberto y Víctor, que está corriendo la prueba de 10'5 kilómetros....todo un honor.
Llegamos de nuevo a la Plaza de Navarra y nos dirigimos por la vera del Parque hacia el hotel Pedro I, para allí, girar a la izquierda, salir del centro de la ciudad y dirigirnos hacia la zona de San Jorge, lugar de salida y llegada de la prueba.
Estoy viendo cómo Javier va mucho más suelto que yo, y que si no cambia la cosa, en breves momentos le tendré que decir que yo..."hasta aquí he llegado".
Hacemos el primer paso por meta y "picamos" esos primeros 10'5 kilómetros en un tiempo de 45'49".
No está mal, porque si consiguiera aguantar ahí rondaría esos tiempos de Teruel y Barbastro, que son los que, en la actualidad, me marco como objetivo real.
Comenzamos la segunda vuelta, y ya, al inicio de esa subida al camino Cocorón le digo, a Javi, que tire, veo que él va mucho mejor que yo y no quiero ser un lastre.
Él tira para adelante y yo, respiro hondo , bajo un poquito el ritmo y me pongo a hacer mi carrera.
Lo prefiero así porque siento que la molestia de la pierna izquierda parece que quiere tener su "protagonismo" una vez más y yo, me quiero resistir
Es por ello que ahora he de controlarme y centrarme en que no vaya a más.
Bajar un poco la cadencia me permite que esa sensación de hormigueo se mitigue y poco a poco pueda volver a correr con cierta comodidad.
Tengo bien memorizado el circuito y eso, sé que me va a suponer una ventaja para saber donde debo ir con más precaución y donde me puedo lanzar, si las fuerzas me acompañan.
El habernos quedado solos los de la media maratón y no ser multitud también es un factor importante para que se pueda correr muy cómodamente.
En el Paseo Ramón y Cajal, puedo animar tanto a los compañeros que me preceden...Miguel, Pablo, los "davides" y mi compañero, hasta hace unos kilómetros, Javi...como a los que vienen por detrás ...Pedro, Miguel Angel y Paco.
Hoy, hemos venido buena "grupeta" a Huesca, y es que la situación actual nos llevó a tomar la decisión de quedarnos donde se está bien y se nos quiere y respeta.
Llego de nuevo al avituallamiento de la Ronda Isuela, y, por tanto, al kilómetro 15 de carrera.
Cojo agua...bebo...miro el reloj y veo que el tiempo de paso es de 4'21" y el general de 1h 04' 49"...me animo al ver que sigo manteniendo posibilidades de una buena marca y siendo quizás , excesivamente optimista, igual hasta para algo más....
Regreso al centro, y he de apretar los dientes para acabar cuanto antes el repecho de la Calle Goya y poder seguir dando un poco de "cera" al asunto.
Tras la Plaza López Allué, me lanzo en la bajada hacia el Coso Bajo esperando poder arañar algunos preciados segundos al reloj.
Ahora me estoy encontrando muy bien y espero alargar lo máximo que pueda ese "minuto de gloria" que siempre nombra mi admirado "Perico" Delgado en sus retransmisiones televisivas ciclistas.
Tras acabar la "ida y vuelta" del Coso Alto, paso, de nuevo, por los Porches de Galicia y Plaza Navarra y me dirijo, junto al Parque Miguel Servet, hacia el giro a la izquierda para buscar los últimos dos mil metros de la carrera.
Justo al lado del antiguo y mítico pabellón de los deportes del Peñas (la "caja de cerillas") alcanzo a uno de los "davides"  que me precedían.
Le doy unas palabras de aliento y sigo para adelante, puesto que ,veo por mi reloj y si mis cuentas mentales no me fallan que me puede salir una marca más que digna.
Ahora sé que llega un terreno menos atractivo y un par de repechos que van a hacer "pupa" en las piernas, espero saber gestionarlo bien.
En la recta, ya "picando" hacia arriba por la Calle Ingeniero Pano empiezo a acusar el esfuerzo de esa "euforia" de los kilómetros anteriores y siento que mis piernas ya no van a dar para más.
Paso una rotonda, giro a la izquierda y comienzo de nuevo el Camino Cocorón  para buscar los últimos mil metros.
Esta subida hasta llegar al club de tenis se me está atragantando y siento que ahí se me están yendo unos segundos que ya no recuperaré después.
Llego ya frente al Alcoraz y me quedan hacer los últimos 300 metros antes de finalizar, pasando, en paralelo, por la zona de meta.
Pero eso sí, antes de llegar todavía me queda subir una cortísima pero muy exigente rampa y un último giro de 180º que me vuelve a romper por todos los lados.
Tras el giro, una bajada, giro a la derecha y entro ya en la recta de meta.
Miro el reloj, veo que no merece la pena hacer más esfuerzo, me relajo y cruzo mi 120 línea de meta de una media maratón en el puesto 88º de la general con un tiempo de 1h 31' 34".
Es mejor marca de la que esperaba de inicio y lo que más me agrada es ver que he sabido regular y que incluso la segunda vuelta la he hecho 6" mejor que la primera.
Tras la cerveza, el cambio de impresiones con los compañeros y la ducha, regreso directo a Barbastro, ya que, a las dos de la tarde, debía estar fichando en el curro...uno ya está acostumbrado a estas "machadas" físicas y mentales y de hecho, de momento, me siguen dando aliento.
Con Huesca, doy por concluida mi temporada 2017 en cuanto a medias maratones se refiere, habiendo completado un total de nueve, (Sitges, Granollers, Balaguer, Madrid, Tárrega, Altorricón, Teruel y Barbastro fueron las otras ocho del año).
Ahora,toca acabar lo mejor que se pueda e intentar buscar motivaciones suficientes para un 2018 en el que me gustaría hacer algo especial....todo se verá.
"La perseverancia es más importante que la perfección" 






martes, 21 de noviembre de 2017

TUS DOS MANITAS ABIERTAS

Y parece que fue ayer...y casi, sin darnos cuenta han pasado 10 añazos desde aquel 21 de noviembre de 2007.
Una vez más, quiero seguir "huyendo" de las fiestas y refugiarme en este pequeño rinconcito virtual de "mis cosas" para darte mi pequeño regalo de cumpleaños.
Me dices muchas veces que soy pesado sí, pero me da igual.....por una oreja me entrará y por otra me saldrá.
Mientras pueda, cada noche antes de acostarte o de que me vaya te seguiré diciendo...
¡¡TE QUIERO!!.
Disfruta de tu día mi PRINCESA.
"Será bonito lo que quede por llegar" .- Dani Martín

miércoles, 15 de noviembre de 2017

SALDADA LA "DEUDA" CON LA BEHOBIA

Con el ofrecimiento, quince días antes de la prueba, de un sitio para dormir por parte de Pepe "Cu" y de un dorsal que me ofreció Manolo Barras, que desgraciadamente no pudo ir por lesión, se presentó ante mí, la oportunidad de debutar en una de las mecas del atletismo popular..la Behobia-San Sebastián.
Así, sin planear ni apenas pensar, como,quizás, habría que hacer más las cosas en esta vida de locos, me vi haciendo, una vez más la maleta y poniendo rumbo al norte de España.
Estaba casi "avergonzado" cuando el nombre de "la Behobia" aparecía en alguna conversación y yo, tenía que reconocer que nunca la había corrido.
Para un tipo que lleva en sus piernas tantísimos kilómetros y carreras , decir que, estos cuatro huesos jamás habían "pateado" los 20 kilómetros más famosos del planeta "runero" patrio, era una mancha enorme en mi "historial".
El sábado por la mañana emprendimos viaje hacia San Sebastián con la familia Cubelos-Pesquer y con Don José María Chéliz, con el que sumaba un viaje más para escuchar sus innumerables "batallas" e historias y que espero seguir compartiendo durante muchísimos años más.
Tras llegar y alojarnos en nuestro acogedor piso de fin de semana en el Barrio de Egia , por cierto, un millón de gracias a Doña Ascen por su infinita generosidad y amabilidad, nos trasladamos a un saturado y agobiante Kursal a recoger el dorsal y la camiseta de la prueba
De ahí, a ver y dar unos últimos ánimos a Vane a su hotel y tras ello al centro a tapear a gusto.
Durante todo el viaje y nuestra, de momento, corta estancia en San Sebastián, el cielo ha estado encapotado y soltando agua de vez en cuando, aunque la temperatura es bastante agradable.
Son más de las once de la noche cuando llegamos al piso y las doce cuando nos acostamos, con la esperanza de que el día siguiente, cuando nos levantemos, por lo menos, no llueva.
A las siete y media suenan los despertadores.
Me levanto, y lo primero que hago es descorrer la cortina de la cocina para ver qué día nos ha amanecido.
El suelo está mojado pero en ese momento no llueve...buena noticia.
Tras el desayuno, comienza lo que para mí va a ser mi "puesta de largo" en los rituales de esta carrera.
Vamos a paso vivo hacia la estación de tren más cercana para coger un lanzadera que nos llevará,a miles de corredores, hasta Irún.
El viaje es de lo más "acogedor"...como sardinas en alta vamos en los vagones deseando llegar cuanto antes al destino para, por lo menos, respirar aire puro y no "contaminado" por esa mezcla de cremas y olores corporales variados.
Una vez en Irún, nos desmontamos y sin perder un instante debemos subir a un autobús que nos acercará hasta Behobia, lugar de la salida.
Todo ello en cuestión de una media hora y sin despistarse uno mucho.
Debo decir que, pese a la ingente cantidad de personas que por allí marchamos vestidos de las maneras más variopintas, la coordinación es total y no hay ningún tipo de aglomeración ni problema en todos los traslados.
Una vez en Behobia, debemos andar un buen trecho hasta que llegamos hacia las zonas de salida, aunque nosotros queremos acercamos hasta el comienzo para ver salir a los élites, que siempre es un buen espectáculo.
Mi salida es a las 10:57 de la mañana, así que, conforme se va acercando el momento, nos dirigimos hacia las diferentes pancartas que van acompañando dichas salidas, cual procesión bajo palio se tratara.
Cuando pasa la "mía", me despojo del chándal y me despido de Pepe, Blanca y José Maria.
El cielo está encapotado, la temperatura no es para nada fría, hace un poquito de viento y a ratos cae ese "chirimiri tradicional" del norte que apenas molesta, así que he optado por correr con tirantes y manguitos.
Consigo situarme en la segunda fila tras la pancarta y poco a poco vamos avanzando hasta llegar bajo el arco de salida.
El ambiente es increíble, una pantalla gigante va sacando imágenes de los grupos que nos acercamos y el speaker no deja de jalear a todos en los momentos previos de la salida.
Antes de llegar al último minuto suena, a todo trapo, la canción "Ecuador" ("himno" tecno de mi juventud) , que hace subir la temperatura ambiente con aplausos.
Llega, por fin, el momento...nos dan la salida, y arrancamos esos mas de dos mil corredores que estamos agrupados en ese cajón.
Comienzo mi primera Behobia-San Sebastián.
Esta forma de dar las salidas por "oleadas" me gusta, ya que permite rodar, por lo menos, los primeros kilómetros, con mucha comodidad y sin los apretujones y peligros que tienen otras carreras.
Desde el primer minuto de carrera ya me puedo hacer una idea de todo lo que me habían contado que iba a ser esta carrera.
Constante presencia de público a un lado y otro de la calzada, animando a todos y cada uno de los corredores...te llames como te llames.....lleves el ritmo que quieras o puedas y seas de donde seas.
A la vera del Bidasoa vamos esos primeros mil metros para adentrarnos ya en las calles de Irún, en las que hay varias subidas sin muchas complicaciones.
En uno de esos repechos (Arretxe) me pongo a la estela de un corredor mucho más alto que yo, buscando que me corte un poco el aire, que en ese momento nos da de cara.
Ahí, siguiendo su estela, vamos saliendo de Irún.
Cuando llegamos a un tramo más llano, me pongo paralelo a él, me mira y me dice un ...."¡hombre, de Barbastro!".
Le correspondo el saludo y le pregunto que de donde es.
Dice que es de Calatayud, y que durante un tiempo estuvo trabajando como policía en Monzón.
De esta curiosa manera comenzamos un "idilio" de muchos kilómetros junto a Dani, que es como se llama mi nuevo compañero de fatigas.
Ya, desde el kilómetro tres hemos empezado a ir adelantando a corredores de otros grupos que nos habían precedido en el tiempo, lo que, nos va a ir complicando un poco mantener ritmos constantes, ya que debemos de ir frenando, acelerando o realizando adelantamientos, a veces, un poco complicados.
Pasando Ventas y en zona descendente llegamos al punto kilométrico número 5, cuyo tiempo lo marco en 21'43" lo que está francamente bien, sabiendo que, a partir de ahora va a venir el primer tramo de seria dureza del recorrido.
Al momento comenzamos el ascenso durante dos kilómetros y medio de Gaintxurizketa.
Me habían hablado de la dureza de este tramo, pero la verdad es que con la cantidad de público que hay y los gritos de ánimo que dan se hace muchísimo más llevadero y se me pasa volando.
Eso sí, los ritmos medios se han ido a 4'46" y 4'58" esos dos kilómetros más complicados.
Tras coronar nos lanzamos hacia abajo durante tres kilómetros hasta el centro comercial de Lintzirin donde está el punto intermedio de la carrera.
En plena bajada, me dice mi compañero..."ahora tiene que estar el pirata".
Yo, la verdad es que no entiendo nada de lo que me dice hasta que veo a lo lejos una bandera negra con las tibias y la calavera ondeada por un tipo que nos anima a los acordes de la música Heavy que sale de los altavoces que ha colocado en su vehículo.
Es tal la "tradición" de este hombre que en muchos de los planos de la carrera ya sale destacado como punto de animación....alucinante.
Kilómetro diez....44'23"
Nos sale un poquito más lento que los primeros cinco mil... normal tras subir Gaintxurizketa, pero estamos rodando bien para bajar de los 90' que es lo que ambos llevamos en mente.
Estamos pasando por el centro de Rentería con muchísimo público que se agolpa a ambos lados y que no deja de animar a tod@s l@s corredor@s.
Escucho mi nombre "adoptado" para esta carrera muchísimas veces y la verdad es que, aunque me resulta chocante y por momentos gracioso, con el paso de los kilómetros me he ido acostumbrando y asimilando que esos "¡aúpa Manuel!" van dirigidos a mí.
Saliendo de Rentería, llega otro de los repechos duros de la prueba...la subida a Capuchinos que "quema" las piernas en ese casi kilómetro de ascenso y que nos lleva, cuando coronamos, hasta el kilómetro 13 de la carrera.
En esa subida le digo a Dani que tire para adelante porque me está costando aguantarle el ritmo.
Me dice que no, me intento "enganchar" a él pero en el inicio del descenso me quedo un poquito.
Descendemos hacia Pasajes, donde nos encontramos un terreno bastante irregular con repechos y bajadas que van rompiendo el ritmo.
Paso por el kilómetro 15, tras pasar el alto de Buenavista con un tiempo de 1h 06' 22".
21'59" este último 5000....no está mal el poder mantener estos ritmos a pesar de los continuos "sube-bajas" que hay.
En un avituallamiento, vuelvo a conectar con Dani, merced a que él, para a coger el vaso de agua y yo no, de otra manera habría sido imposible poder recuperarle terreno.
Juntos, de nuevo, proseguimos la carrera.
Estamos llegando al kilómetro 16, a la base de otra de las subidas míticas y duras de esta prueba...el alto de Miracruz.
En cuanto aquello empieza a empinarse me vuelvo a quedar, y esta vez, creo que será la definitiva.
Me sitúo en el lado derecho de la calzada, buscando el resguardo, el ánimo y el calor del público para poder ir ganando metros y coronar cuanto antes.
Quizás si dijera, que ese ambiente y ese griterío me recuerda al de una etapa de montaña del Tour de Francia, sería exagerar mucho, pero a mí me lo está pareciendo y, de hecho, lo estoy sintiendo como si así fuera.
Llego ya arriba...es el kilómetro 17 y me ha costado 4'51" pasar esos últimos mil metros....
Al momento comienza el descenso hacia el Barrio del Gros....las piernas toman otro brío.
El saber que lo más duro ha pasado, que sólo quedan tres mil metros para meta y el deseo de llegar a ese Boulevard donostiarra atestado de público hacen que ese kilómetro siguiente lo haga en unos estratosféricos, obviamente para mí, 4'13".
Estamos ya por las calles de San Sebastián, y el ambiente se ha multiplicado por todas partes.
Llegando a la Avenida de Navarra, la carretera vuelve a empinarse ligeramente sobre esos primeros metros, pero ahora ,ya se ve al fondo el mar y sé que en cuanto gire a la izquierda ya estaré en pleno Boulevar para encarar los últimos metros de mi primera Behobia.
Durante toda la carrera he podido ir adelantando con comodidad a muchísimos corredores que habían salido en cajones anteriores, pero me da a mi, que en esta última recta va a ser harto complicado.
Giro a la izquierda y ya, junto a la Playa de Zurriola, encaro los últimos metros.
Pasamos por el Kursall y su puente,y ya...a lo lejos, se dejan ver los primeros arcos que preceden al definitivo.
Intento aumentar el ritmo, aunque varias veces he de frenar y volver a arrancar para no "comerme" a otr@s corredor@s, e incluso a uno, le tengo que increpar por que iba haciendo el "gilipollas" con una "banderita"...(mejor no entro a valorar cosas que dejan mucho que desear en una prueba deportiva).
Entre cientos de corredores, cruzo la meta de mi primera Behobia-San Sebastián con un tiempo de 1h 29'00".
Allí veo con sorpresa y alegría a mi compañero de carrera, el bilbilitano Dani, que ha llegado un poquito antes y que ha tenido el detallazo de esperarme para darnos un abrazo...ojalá coincidamos en otra de estas...fue un placer.
Partí de Behobia a las 10:57 de la mañana saliendo en el puesto 10973, y llegué a meta a las 12:26, finalizando ,en el cómputo general ,en el puesto 3052 de casi 30000 corredores.
Siento una gran satisfacción personal por la marca y la carrera hecha y sobretodo....me siento en paz conmigo mismo por haber cumplido, por fin,en una de las grandes clásicas del atletismo popular español y mundial.
De hecho , cuando me cuelgan la medalla la beso como si se tratara la de una maratón.
Tras el reagrupamiento con todos los compañeros de expedición, llegó otro de los momentos casi "sagrados" de los corredores de esta prueba... comer en una sidrería.
La Sidrería Rezola de Astigarraga fue la elegida para ponernos hasta "arriba" de comer y beber (con moderación) y, sobretodo, brindar por lo conseguido y por los planes de futuro que siempre, en este tipo de comidas, surgen.....aunque a veces resulten sueños inalcanzables.
Behobia ya calló...¿repetir?...todo se verá...al tiempo, como todo.
Y quiero cerrar esta "chapita" haciendo un guiño a una persona que ese fin de semana nos dejó en este mundo carnal pero al que siempre recordaremos por hacernos reír, a veces, con tan sólo levantarse de una silla....
"¡Hasta luego Lucas!".....Gregorio Sánchez "Chiquito de la Calzada"....¡Gracias!










lunes, 16 de octubre de 2017

PALMA DE MALLORCA O... CUANDO LA MARATÓN NO PERDONA

Para afrontar una maratón de manera "digna" hay que hacerlo con responsabilidad, seriedad y buena preparación y yo, esta vez, no reunía ni el 50% de esas premisas que pienso deben darse.
Me pudo más la ilusión por el viaje, el lugar y el halo de misticismo que rodea a la Maratón que el conocimiento y eso hizo que me presentara en la línea de salida sin unas garantías mínimas de poderla, si quiera, finalizar.
Obviamente, esto, uno que ya es un poco "zorro", se lo guarda para él, porque tampoco hay que preocupar a los que te rodean y a veces, piensas en que puede haber un milagro y que ese día "suene la flauta"...pero esta vez no me dio el cuerpo ni para hacer sonar una nota.
Hasta Palma de Mallorca bajamos, desde Lérida, cuatro compañeros del Club.
Enrique, Miguel Ángel y D.José María Chéliz , con el que he tenido el, para mí, lujo y honor de poder compartir mis tres últimos viajes a maratones (Málaga, Budapest y ahora Mallorca).
Persona, José María, a la que cada día admiro y aprendo, o lo intento, más, por su envidiable optimismo e ilusión, sus amplios conocimientos en multitud de temas, su exquisita educación y su saber estar allí donde vaya...todo un señor.
El sábado estuvimos pateando de lo lindo por Palma y a última hora del día mi cuerpo me lo recordaba.
Estaba muy cansado físicamente y sentía molestias en el gemelo izquierdo y en el pie derecho...mal presagio.
Tras la cena y "apretarnos" un pacharán nos vamos a la cama.
Cinco de la mañana, suena el despertador, me levanto, y al poner pie a tierra siento que las molestias persisten...mal fario.
A las seis bajamos a desayunar.
Pan tostado con aceite y sal, jamón york, queso, zumo de naranja, algo de bollería y un par de cafés, son el combustible que le echo al cuerpo.
Tras subir a la habitación , cambiarnos y cerrar maletas, nos vamos al autobús que nos va a llevar hasta la zona de salida, en el Paseo Marítimo, bajo el incomparable marco de la Catedral de Palma.
La temperatura es excepcional, 18º a las ocho de la mañana marca el termómetro del bus y la previsión es que, horas más tarde, se superen los 26º....habrá que tener muchísima precaución e hidratarse bien.
Tras hacernos las fotos previas para el recuerdo y dejar las bolsas en el guardarropía nos dirigimos a los cajones de salida.
Esta vez, voy a participar, como atleta federado que soy, en el Campeonato de España de veteranos, aunque sé que no dignificaré esa condición.
Es por ello que podré salir desde el primer cajón de salida y evitaré los "apretujones" y agobios típicos de los primeros momentos.
Cinco minutos más tarde de las nueve de la mañana se da la salida y esa cabeza de carrera sale rapidísima.
Si mi idea previa era ser conservador...con las molestias que tengo y el "acojone" que llevo , se han multiplicado.
Pongo un ritmo que sea cómodo para mí, dentro de lo que cabe, e intento disfrutar del ambiente de esos primeros momentos de la carrera que siempre son muy emocionantes.
El paso por el primer kilómetro es en 4'40", algo que tenía previsto y que es a lo que quería ir.
El circuito es a dos vueltas, por tanto, esta primera vuelta servirá de aprendizaje para saber lo que nos espera cuando regresemos con 20 kilómetros más en las piernas.
Vamos, siempre, con el mar al lado izquierdo y sobre el kilómetro cinco hay que subir un primer repecho antes de llegar a la entrada de un puerto y hacer un primer giro de 180º.
El paso por el 5 lo hago en 24'00" justos.
Ahora toca descender y continuar, por donde hemos venido hasta las proximidades de la zona de salida/meta donde estará ubicado el kilómetro 10.
Este paso, lo hago un poquito más rápido que el primer "cinco mil", 47'33".
De momento, mis sensaciones físicas no son del todo malas, pero ir con tan poca seguridad y confianza no me gusta en absoluto.
Vamos por la Avenida del Paseo Marítimo, pasando justo en paralelo por toda la zona de salida/meta.
El numeroso público, la música y los speakers "voceando" te suben el ánimo y la motivación,pero...esto no acaba aquí y nos tenemos que alejar de allí.
Ahora, tras hacer otra corta pero durilla subida, nos dirigimos hacia toda la zona del casco antiguo de la ciudad.
El adentrarnos por la parte antigua de Palma es muy atractivo, aunque en muchas calles, el firme sea adoquinado y haya que buscar los laterales para no castigar en demasía los pies.
El kilómetro 15 está justo bordeando la Catedral y aunque tampoco te puedes deleitar mucho, es maravilloso poder contemplar el mar en lontananza desde lo alto.
Por las calles de Palma me tomo mi primer gel Biofrutal para que no me quede sin nada en el estómago demasiado pronto.
Se sigue el callejeo teniendo, muchas veces, que sortear viandantes que pasean por las calles y entran y salen de las tiendas sin percatarse que por ahí estamos pasando unos "taraos" corriendo.
Salimos del centro y nos encaminamos hacia la bifurcación que nos va a separar a los corredores de media maratón con los de maratón.
Es otro momento en el que la cantidad de público que hay te hace subir el ánimo, y más, cuando los de maratón nos vamos por el carril derecho y redoblan los aplausos.
Inicio ya la segunda vuelta al circuito.
Llego al paso de la media maratón en un tiempo de 1h 43'03" , tres minutos más de lo que me había marcado previamente pero dentro de lo previsto.
Ahora, mi cabeza, empieza a marcarse "mini-objetivos".
El primero,alcanzar el kilómetro 25, poco antes de comenzar la subida que antes comentaba.
Allí, saco y me tomo mi segundo gel....mi cuerpo no me lo pide, pero prefiero pecar de previsor a luego echarlo en falta.
La verdad, es que los avituallamientos eran numerosos y copiosos, y llevo bebiendo agua desde el primero, para tratar de evitar la excesiva sudoración provocada por el calor y la humedad que hay.
A partir de ahora, sin saberlo, va a empezar mi calvario particular.
Sobre el kilómetro 27 siento un fuerte pinchazo en el gemelo izquierdo que me hace parar "ipso-facto".
Saltan todas mis alarmas y sigo caminando a paso rápido hasta que siento que poco a poco va remitiendo ligeramente.
Vuelvo al trote, porque es lo único a lo que puedo aspirar ya...a trotar...
Me marco, como siguiente objetivo llegar al kilómetro 30 que está más próximo a la zona de meta.
Veo con desesperación y frustración cómo me adelanta el grupo que va con la banderola de las 3h30'.
Soy incapaz de intentar, si quiera, ponerme a "rebufo" de ellos y continúo mi penitencia sumando-restando metros a la carrera.
Alcanzo el kilómetro 30, pasándolo en un tiempo de 2h31'42"....¡¡54' el último diez mil!!...y todavía me quedan 12 kilómetros....
Son varias las veces que debo dejar de correr y andar rápido para intentar oxigenar mis piernas y que mi cabeza no se acabe de destruir.
Juro que, cada vez que paro y siento que no "voy", pienso en abandonar...retirarme....dejar esa agonía que podría parecer que no me iba a llevar a ningún sitio.
Pero,uno que es tozudo (orgulloso aragonés y español) y que a pesar de los pesares quiere intentar conseguir sus pequeños-grandes sueños, le entran arrestos suficientes para persistir y tirar para adelante.
Al paso por la zona de contra meta, aparece, entre el público, el amigo Joan para darme unos ánimos que le agradezco sinceramente.
Paso el cartel que marca el kilómetro 34 y "transporto" a "mi" canal esa distancia restante a mi cabeza..."esto es llegar a la granja de cerdos y volver"....parece poco, pero en estos momentos, me parece un mundo enorme.
Giro a la izquierda para empezar la subida que me va a llevar, de nuevo, al centro histórico de Palma.
Con los ritmos y los ánimos de una batucada como compañía, decido parar de correr y subir a paso ligero (lo máximo que pueden mis castigadas piernas), hasta finalizarla.
Una vez completada la subida, giro a la derecha, nuevo avituallamiento y comienza el callejeo.
El kilómetro 35 está al lado de la Catedral, a la que damos una vuelta casi completa entre los aplausos del público y turistas que están viendo pasar a estos, ya, "cadáveres humanos".
Por esas estrechas calles nos cruzamos corredores y viandantes, teniendo muchas veces que llamar la atención con algún grito a algún/a despistad@ que sale de las tiendas sin mirar o pasea despreocupadamente a ritmo de "turista".
Dado como me encuentro, cualquier "exceso" físico e incluso verbal, me supone un gasto extra de valiosísimas energias.
Llevo ya un buen rato en que los kilómetros, por el esfuerzo que me está costando alcanzarlos, me parecen que miden dos mil metros, pero aún así, voy "trampeando"  y engañando mi cabeza para conseguir el ya "simple"objetivo de acabarla.
Cartel del "36"...madre mía, seis kilómetros aún...sigo con esa "táctica" obligada de correr un ratito y caminar a ritmo rápido otro para así no ponerme más al límite.
Salgo ya del casco y llego a una avenida en la que compartimos asfalto con los coches (obviamente en un carril a parte), momento que se me hace muy cuesta arriba, por el olor de los tubos de escape, los pitos y la práctica ausencia de público.
Además , mientras llegaba a un paso de cebra antes de realizar un giro a la izquierda y llegar al kilómetro 37, veo que sale desde la acera una niña con un triciclo empujado por su padre/madre (no pude ni fijarme quien era), al que casi me "como".
El frenazo en seco que tuve que hacer me obligó a hacer un mal gesto con el pie derecho que me dejó , durante unos segundos, plantado en el sitio.
De fondo sólo escuché la bronca que echaba el resto del público, y entre aplausos y ánimos seguí mi penoso camino hacia meta.
Pasado ya el kilómetro 37 y llegando casi al 38 alcanzo a un corredor con una camiseta blanqui-violeta a rayas horizontales que llevaba un ritmo muy parecido al mío, así que, me puse a su vera y comencé a darle conversación.
Es Vallisoletano (Nacho De la Fuente, de nombre, descubrí después), había llevado un año bastante malo en cuanto a lesiones y también hubiera esperado y deseado hacer una mejor carrera, pero.....
Hay un momento en el que le digo que tire para adelante, puesto que siento que si subo un poco más el ritmo me vuelve la sensación del pinchazo del gemelo izquierdo.
Se adelanta unos metros, pero....llegando al kilómetro 39, yendo yo al trote, le vuelvo a alcanzar.
Así que "pactamos" llegar juntos hasta meta.
Para completar esos tres últimos kilómetros, entramos de nuevo, animados por unas cheerleaders, por la zona más antigua de la ciudad, encontrándonos en medio de una calle, ese cartel del kilómetro 40 que dice tanto y que prometo que, durante muchos momentos, había pensado que no podría alcanzar.
El paso por el 40 lo hago en 3h 39' 48", aunque ya hace mucho que el tiempo me daba totalmente igual y el único objetivo se había convertido en acabar.
Ahora estamos recibiendo los aplausos y ánimos de todo el público y en muchos idiomas (el mayor porcentaje de inscritos era el alemán), cosa que hace que, a pesar de todo, uno se venga un poquito arriba.
Pasamos el 41...sólo 1195 metros y esta tortura habrá acabado.
Volvemos a la calle donde veinte kilómetros antes se habían separado las carreras, pero ahora sí que giramos a la izquierda para encarar el Paseo Marítimo y esa ansiada, y en subida, recta de meta.
Pasamos...uno...dos...tres arcos hinchables y por fin, tras chocarnos las manos, cruzamos esa tan deseada, y esta vez casi milagrosa, línea de meta.
Nos damos un abrazo y nos felicitamos mutuamente por haber acabado la maratón, pero mi sensación interior no es nada plena.
He finalizado mi 13ª Maratón en el puesto 325º (de más de 1000 llegados) con un tiempo de 3h 52' 54"....la segunda peor marca de mi vida (porque la peor fue en la primera, en San Sebastián en 2005) y con unas sensaciones físicas y anímicas malísimas.
Siempre he dicho que hay una diferencia entre "correr" una maratón y "hacer" una maratón y esta vez yo, "sólo" hice una maratón más.
Y es que...esta "diosa", si no vas suficientemente preparado física y mentalmente te lo hace pagar con creces.
Toda esa frustración se fue pasando poco a poco desde el momento en el que me colgaron la medalla y tod@s aquell@s que me iba cruzando me daban la enhorabuena.
En ese momento empecé a pensar..."¡qué coño!, si a pesar de todo he conseguido acabar una maratón más...puedo conseguir lo que quiera".
Ahora llega el momento del avituallamiento, y del reencuentro con los compañeros.
Muy bien Enrique, que vino, a priori a correr la media maratón y acabó corriendo la grande en 3h 35'....
Increíble el poderío de Miguel Angel, que a las medias maratones de Teruel y Barbastro en septiembre, sumó la semana pasada la trail de 52 kilómetros de Guara , hoy se "desayunaba" con una maratón y por la noche se iba a trabajar...que luego me hablen del "esfuerzo" de los futbolistas profesionales...
Y por último, mi querido y admirado José María, al que quise recibir con los brazos abiertos tras cruzar la línea de meta y que ,emocionado, se abrazó a mí diciéndome que había acabado su 63 Maratón en ¡¡¡5h05'!!!, un tiempo extraordinario.
A mí, la verdad, es que me faltan calificativos para describir a este prodigio humano...un ejemplo y un espejo donde mirarme.
Sin tiempo, si quiera, a ducharnos ni a comer, tuvimos que coger casi de inmediato un taxi para que nos llevara al aeropuerto, puesto que a las cuatro de la tarde nos traía el avión de regreso a casa.
Eso sí, cuando llegamos a Barbastro, José María nos quiso invitar a una merienda con unas jarras de cerveza que supieron a gloria y a día grande.
Ojalá podamos volver a compartir muchas veces más, viajes y carreras, sí, pero también historias, recuerdos y momentos...eso es impagable.
"El miedo es una emoción muy explosiva...es el sprint...la Maratón es la Esperanza" .- Mike Huckabee