miércoles, 27 de septiembre de 2017

Y ES QUE....COMO EN CASA.....

Siempre digo que si yo empecé en "esto del correr" y me hice socio del Club Atletismo Barbastro allá por el año 2001 fue por nuestro Medio Maratón.
Podrá haber muchas carreras que me haga ilusión correr por todo el mundo, pero como la de casa....ninguna.
Me quiero ceñir a lo que fue mi carrera, sí, pero me siento en la obligación de reconocer y agradecer el denodado trabajo de mis compañeros de Junta y muchos soci@s y colaboradores que, con sus ideas y su trabajo han, creo, dignificado las bodas de plata de una prueba que es emblema del Club y de la ciudad.
No fue nada fácil sacarlo adelante, por la premura en el tiempo y problemas de lo más variado que nos hemos encontrado, pero creo que, viendo los resultados a "toro pasado", ya no de ese día sino de toda la semana, el/los resultados no pueden ser más que satisfactorios en todos los sentidos.
Dicho esto, me "meto en harina" para contar lo que supuso mi 17ª participación consecutiva en "mi medio maratón", por cierto, la primera vez que, a título personal, la disputé en versión matutina y la cuarta que coincide con el día de mi cumpleaños (gracias, una vez más a los amigos de Iter que me asignaron el dorsal con los años que cumplía...."chorradetas" de uno)
Debo decir que el sábado por la noche caí a las doce "redondo" en la cama y que hasta las seis que no sonó el despertador no me enteré de nada.
Tras revisar los últimos correos, ordenar mi famosa "carpeta negra" y tomarme un primer café, me voy hacia la zona de salida/meta donde ya han empezado a llegar mis compañeros a "vestir" toda la zona.
Gracias a Dios ha salido un fin de semana, climatológicamente, excepcional, así que por ese sentido no debo preocuparme lo más mínimo.
Desde las siete hasta las diez y media que empieza la carrera, mis piernas creo que ya acumulan seis kilómetros o más yendo y viniendo de un lado a otro, pero con la satisfacción de que todo, parece, se está desarrollando bien.
Tras la foto de grupo de l@s soci@s del Club, estrenando las flamante nuevas equipaciones de nuestro nuevo patrocinador, JULIÁN MAIRAL, nos dirigimos a la línea de salida a esperar el pistoletazo.
Pistoletazo que,por cierto, se tiene que demorar unos minutos por una pequeña descoordinación con los voluntarios de las calles centrales de Barbastro (cosa que me dejo anotado en mi cabeza para subsanar prioritariamente el próximo año).
Esta situación me pone al límite de tensión hasta que se consigue arreglar y se da la salida...
La primera "arrancada" es siempre súper emocionante... la bajada, los ánimos del público y de nuestro fantástico speaker Pepe,  y esa frescura inicial hace que se baje con una alegría desmedida.
Mi objetivo es intentar tirar de Raquel a ver si puede hacer un bonito puesto en la general, aunque, para mi sorpresa, he visto que ha venido a correr, una de las mejores maratonianas que ha tenido España, la serrablesa Maria José Pueyo...campeona de España de maratón y olímpica en Pekín 2008...casi ná.
El primer kilómetro, en el Paseo del Coso, lo pasamos en 3'54"...le digo que hay que regular en la subida de la Avenida de Navarra antes de iniciar la bajada del Silo, que sino lo pagaremos.
Lo hacemos, pero muy poquito, y el paso por el 2 en el pleno puente de Santa Fé , es en 4'01".
Ahora, ya se ha puesto a nuestro lado la bicicleta que acompaña a las féminas...en este caso el de la segunda clasificada.
Salimos a la carretera comarcal y siento que el ritmo no decrece, pero como estamos en los inicios lo voy aguantando bien.
La carrera ya está estirada y nos vamos cruzando a los primeros clasificados de la prueba de cinco kilómetros.
En la sombra de la carretera veo que tras de nosotros va una figura que no parece masculina....
Giro la cabeza y veo que viene ahí pegada, María José Pueyo.
Le digo a Raquel que afloje un poco, e incluso yo, me "abro" a la izquierda para dejarla pasar, pero ella se queda ahí a "rebufo".
Poco antes del avituallamiento del kilómetro cinco, en el cruce de las bodegas, yo me descuelgo...
Ese ritmo no es para mí, y sabiendo toda la "tralla" física y mental que llevo de toda la semana sé que si sigo intentando ir ahí, lo acabaré pagando.
Me dejo alcanzar por el grupo del globo de 1h30' (con el que debería haber salido de inicio), que nos lleva este año, Javier Yerno, primer vencedor de esta carrera, allá por el año 1993.
Javier fue uno de los invitados especiales de la carrera y fue todo un lujo y un detalle, para la carrera,  que  quisiera ser guía de los 90', y máxime, sabiendo que trabajaba de noches.
Hago por mantenerme en ese buen grupo unos kilómetros, hasta pasado Castillazuelo.
Pero poco a poco, siento que tampoco voy cómodo ahí y debo dejarme caer un poquito más.
Ha llegado el momento de "negociar" conmigo mismo y hacer la carrera por mi cuenta.
En la recta previa a llegar al punto intermedio en Pozán, nos cruzamos con la cabeza de carrera.
El poderío de los hermanos Puyuelo liderando la prueba es brutal, y sé que la victoria de cualquiera de los dos va a ser un lujo para el palmarés del Medio Maratón.
Tras el ,ya, tradicional saludo con Richi ("montador" oficial de carreras) entro a Pozán de Vero.
Me alcanza un corredor de Fraga al que tras conversar un poco le invito a que siga hacia adelante.
Una vez olvidada la posibilidad de ayudar a Raquel no quiero depender de nadie y necesito ir a mi "rollo".
La salida de Pozán siempre es emocionante, por la cantidad de público que hay, los ánimos, el avituallamiento, las naranjas y el inminente cruce con los corredores que, como un reguero siguen subiendo por la carretera.
No voy del todo fino, pero el hecho de cruzarme con tant@s corredor@s conocidos hace que me distraiga animándoles y así, poco a poco voy pasando los kilómetros.
Ahí me tomo un gel Biofrutal porque siento que empiezo a tener el estómago vacío....normal...desde las seis de la mañana sin nada en el cuerpo.
Llego a Castillazuelo, saludo a Loli a la entrada y suelto piernas y brazos en la bajada hacia los frontones.
El siguiente avituallamiento está situado en la plaza del pueblo y eso es garantía de que habrá público.
Lo que no me esperaba es, ser recibido con el "cumpleaños feliz", cantado a coro por tod@s l@s voluntari@s....
Os prometo que se me puso la carne de gallina....¡gracias!.
Saliendo de Castillazuelo, justo en el punto kilómetrico 14, y como si de una tradición se tratara, saludo a Joaquín Muzás, alcalde del pueblo, que siempre se encuentra en el mismo punto y que colabora al máximo con total discrección y nulo protagonismo....algo muy raro para los tiempos que corren.
Saliendo de nuevo a la carretera veo a Néstor (excepcional su trabajo) con el furgón que nos ha dejado nuestro patrocinador "Julián Mairal" al que le digo en broma que igual me puede adelantar un par de kilómetros que voy muy justo.
Voy mirando mi reloj y veo que los tiempos de paso por kilómetro salen a una media de 4'25/4'30", lo cual no está del todo mal y pueden significar una marca más que digna en meta.
Añadir leyenda
Me acerco, de nuevo, al cruce de las bodegas, kilómetro 16 y ahí me alcanza la cuarta mujer clasificada que me invita a que vaya con ella, pero siento que no tengo ni un cambio más en mis piernas, así que debo ver cómo se va a alejando de mi.
Ahora empieza la cuenta atrás, mis fuerzas están muy justas y he de ir con mucho "talento" para poder llegar a Barbastro, como digo siempre, dignamente.
A la salida de la curva tras el kilómetro dieciocho veo ya la torre de la Catedral y eso me reconforta y me hace pensar ya, en lo poquito que me queda.
Me alcanza y sobrepasa otro corredor, al que le advierto que regule que todavía queda la subida de Silo.
Llega el momento...salgo de la carretera y cruzo el Puente de Santa Fé.
Esto ya casi está....
En cuanto lo paso, bajo el ritmo, acorto el paso y comienzo este último "rejón" que nos tiene preparada la carrera....el Silo.
Poco a poco, sin mirar para arriba voy sumando metros, deseando llegar cuanto antes bajo el puente de las Capuchinas y cumplir ese ritual personal de presignarme tres veces al llegar allí,
Ahora ya está, comienzo la bajada por la Avenida de Navarra, kilómetro 20, y sólo pienso en volver a disfrutar de esos últimos mil metros por las calles de mi ciudad.
Me ajusto la gorra y me pongo las gafas sobre ella porque quiero volver a disfrutar de esos instantes....hoy he podido, el año que viene....Dios dirá.
Al momento ya empiezan los ánimos, las voces, las caras conocidas, hasta que giro hacia el Paseo del Coso y todo vuelve a ser más emocionante si cabe.
Sigo manteniendo el ritmo sin hacer ningún tipo de alarde puesto que sé que, algo así, podría ser contraproducente.
Finalizo General Ricardos con la esquina "del Cortés" donde siempre hay mucha gente.
Suben los aplausos y los ánimos.
Continúo por Corona de Aragón y giro a la izquierda para cumplir con los últimos doscientos metros hacia meta.
Me relajo y sólo quiero disfrutar del momento.
Aparece mi niña en la recta de meta...me da la mano y juntos, una vez más (creo que cada vez quedarán menos oportunidades) cruzamos la línea de meta.
A pesar del cansancio físico y mental y del tremendo estrés que genera organizar una prueba de estas características, finalizo mi 119ª media maratón en un tiempo de 1h 32' 50" ....mi tercera mejor marca realizada en Barbastro en las 17 participaciones que llevo....para flipar.
Tras la carrera, llega la atención a los medios, una ducha rápida, la entrega de premios y para finalizar la fiesta una paella popular con más de 250 personas que fue el cúlmen a una semana y a una edición sensacional.
Todo ello, con la compañía, durante todo el fin de semana de una leyenda del atletismo y del deporte
nacional como fue José Manuel Abascal, atento y super participativo en todas las actividades en las que estuvo presente, destacando sobre manera en la Milla Escolar del sábado en la que compartió labores de speaker con Fernando Abellán e hizo las delicias de todos...¡un grande!.
Ahora iré , poco a poco, volviendo a la calma, pero con la cabeza puesta en la próxima Maratón de Mallorca....que eso serán palabras mayores.
De momento, muy contento y orgulloso de haber podido sacar, junto a mis compañeros, una dignísima 25 edición del Medio Maratón Ruta Vino del Somontano...lo merecía la ciudad y el Club....doy fe.
"Si tus sueños son grandes, es porque tu capacidad de lograrlos también lo es"...será así.




LA 118ª EN LA CIUDAD DE LOS AMANTES

Hace un par de meses, yendo a Esplugas de Francolí, el compañero Miguel Ángel nos "recordó" que a principios de septiembre estaba la Media Maratón de Teruel.
No hizo falta mucha "meditación" por mi parte.
Mi calendario laboral me "decía" que tenía fiesta, me venía bien de cara a preparar la Maratón de Mallorca y bueno....para un "tarao" como yo, el hecho de que faltara en mi "palmares"...pues la hacía más atractiva.
Tampoco hizo falta mucha "presión" para convencer a Miguel Angel y a Enrique...así que, los tres marchamos el sábado por la tarde hasta la capital turolense a darnos una "vuelta" de 21 kilómetros.
Tras pernoctar en el Hostal Los Amantes de Teruel (muy propio por la ciudad en la que estamos aunque no por la compañía), nos levantamos a las siete de la mañana para desayunar y comenzar todo el ritual.
Tras nuestro café y croissant en la Plaza del Torico y recoger el dorsal allí mismo (por cierto, súper amables y atentos con nosotros por venir de "tan lejos" a correr), regresamos al Hostal a cambiarnos.
La mañana ha salido fresca (5º/6º) pero viendo la previsión de sol, decido no ponerme manguitos e ir sólo con la de tirantes.
Regresamos de nuevo, a la Plaza del Torico, y tras intercambiar libros propios con Emilio Sáez (que practica el descalzismo), nos situamos en la línea de salida.
No hay mucha aglomeración de gente...somos unos 140 para la Media Maratón y otros 200 para otra prueba de 7 kilómetros.
La carrera consta de tres vueltas de siete kilómetros y a priori pienso que puede ser un hándicap para mí.
No soy muy partidario de eso de dar vueltas pero....hay que adaptarse a lo que hay.
Nos metemos ya dentro del pelotón de salida, deseo suerte a mis compañeros, me presigno tres veces, y a las diez y media se da la salida desde la plaza más emblemática de Teruel.
Los primeros metros son vertiginosos, empezando en bajada y por calles estrechas, hasta que salimos a la Avenida Europa donde se abre mucho más la carrera y uno puede correr con más tranquilidad.
Paso el primer kilómetro en 4'04", está muy bien, pero siempre es engañoso, por aquello del subidón de la salida.
Ahora vamos por calles muy anchas y con un terreno muy favorable, lo que permite rodar con mucha comodidad, sin tener que tomar precauciones con el resto de corredores.
Hay incluso alguna bajada que hace que las piernas se "vayan solas" y haya que llamarlas al orden para que se controlen.
Me alcanza el grupo que lleva el globo de 1h30'...me engancho a él, pero debo dejarlo marchar, ala cabo de un par de kilómetros por los constantes cambios de ritmo que está haciendo y que a mí no me vienen nada bien.
Nos alejamos del centro de la ciudad hasta el kilómetro cinco, donde volvemos a acercarnos al casco histórico.
Esos "alegres" kilómetros los paso en tiempos por debajo de 4'10", algo que puede volverse en mi contra al final, pero, debo arriesgar de salida para intentar hacer una marca bonita.
La vuelta al precioso casco de la ciudad, tras pasar el monumental Viaducto viejo me va a traer una sorpresa que no tenía contemplada.
Esos dos últimos kilómetros hasta alcanzar la línea de meta no van a resultar nada fáciles.
Es un constante sube-baja rompepiernas, acompañado de algún tramo adoquinado que he de "negociar" para que mis pies no sufran más de lo que ya están acostumbrados.
Llego al primer paso por meta, en la Plaza del Torico con un tiempo de 29'48", que si realizara la multiplicación (por las tres vueltas), me daría para bajar de esos soñados 90', pero....sé en qué estado he llegado y me temo que, salvo milagro, va a ser imposible.
Curiosamente en la bajada siguiente al arco de meta, veo que el globo de la "1h30'" que llevaba más adelante, aminora el ritmo de manera considerable y lo vuelvo a alcanzar.
Era normal, había pasado ese primer "siete mil" demasiado rápido.
Me vuelvo a unir a ellos y vamos a por la segunda vuelta....ahora ya, sabiendo perfectamente qué recorrido nos espera por delante.
Esta segunda vuelta ya estoy rodando a ritmos más cercanos a los 4'30" por kilómetro...mucha diferencia respecto a la primera y lo peor, es que siento que mis piernas no van a mejor.
Me intento "agarrar" al globo de 1h 30' pero se me va, irremisiblemente en la bajada que nos lleva al segundo paso por meta.
Aún así, paso en un tiempo de 1h 00' 59"....más de un minuto más lento que el primer paso, así que, sabiendo lo que me queda y analizando mi estado, va a ser imposible ese objetivo.
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Los dos siguientes kilómetros (15 y 16) aprovechando los tramos en bajada que hay, vuelvo a ilusionarme , viendo que mi reloj marca 4'22" y 4' 28", pero es sólo un espejismo.
Llegar al 17 me cuesta un mundo y decido, no forzar la situación y acabar la prueba sin ningún susto añadido, no me va la vida en esto y tengo otros objetivos que debo cuidar.
Psicológicamente, el encontrarme tan justo y saber que aún me quedan tres duros repechos que afrontar antes de llegar a meta, me está bloqueando más la cabeza que las piernas.
Llego al primero de ellos, fijo la mirada en el suelo y tiro para arriba....uno menos.
Sigo callejeando mientras veo en frente uno de los arcos que preceden a la línea de meta y escucho la megafonía con el speaker narrando las llegadas de l@s corredores, pero la carrera te hace girar a la izquierda y alejarte durante un kilómetro más de esa ansiada línea de meta.
Me va adelantando algún que otro corredor que me anima a que le siga, pero ni me lo planteo, no me quedan fuerzas en las piernas y sólo quiero acabar.
Una pequeña bajada en la que, literalmente, me dejo caer, me lleva a cruzar por tercera vez el Portal de la Tradición y arrancar con la última subida de la carrera.
Aquí, si que tengo que echar el resto....no aparto la vista del suelo, "resoplo" e intento ir ganándole metros al asfalto.
El público es muy agradecido animando y eso ayuda a poder superar este duro repecho.
Ahora ya sí, llego al tramo vallado y los últimos doscientos metros hasta meta, que la cruzo en un tiempo de 1h 33' 21" en el puesto 27º de la general, a una media de 4'25".
A pesar de que uno había salido con otra idea en la cabeza, el tiempo final no está mal del todo.
Me quedo con eso, con la satisfacción de haber finalizado mi 118ª media maratón culminando las tres medias de las tres provincias aragonesas y la compañía del viaje de Enrique y Miguel Ángel que celebramos allí mismo con unas cervezas en la Plaza del Torico.
Siguiente objetivo...."mi media maratón".
"La indecisión es el ladrón de la oportunidad".- Jim Rhon

jueves, 20 de julio de 2017

HASTA LOS "POPULARES" TENEMOS DERECHO

Si, porque tenemos derecho a nuestros pequeños momentos de "gloria" personal , siendo siempre sabedores, por supuesto, de nuestras limitaciones físicas, en este caso y de las circunstancias de las que vienen acompañadas.
El pasado sábado disputaba por segundo año el 10K solidario que organizaba el Banco Santander en Monzón, esta vez en formato semi nocturno y que tuvo una muy floja acogida , tan sólo 80 participantes en la prueba mayor ....de ahí, mi comentario anterior sobre las circunstancias del resultado final.
Hasta allí bajamos un grupo de nueve socios del Club para participar en ambas distancias.
Antes de la salida, el saludo, siempre cordial y educado, y la foto de rigor con el mítico Abel Antón, uno de los cuatro padrinos que tiene la entidad bancaria para las pruebas que organiza.
Tras unos momentos de incertidumbre sobre la hora de la salida (la organización en varios aspectos dejó mucho que desear), nos colocamos en la línea de salida minutos antes de las nueve y media de la noche.
Tras unas palabras previas del doble campeón mundial de maratón, se canta la cuenta atrás (literal) y se da la salida por el Paseo San Juan Bosco en dirección hacia la Plaza del Ayuntamiento.
Al ir juntos con los del 5K el ritmo inicial es muy alto y yo decido ir a la par de Abel a ver hasta dónde soy capaz de aguantar, no todos los días se tiene una oportunidad así.
El primer kilómetro lo pasamos en 3'53", es muy rápido para mí, pero, la verdad es que  no me encuentro mal del todo y pienso que hay que aprovechar ahora a restarle segundos al minutero para luego, cuando llegue la "crisis" tener un buen colchón detras.
Una vez pasada la plaza del Ayuntamiento, nos adentramos por varias calles estrechas hasta que salimos a la zona deportiva donde viene un repecho corto, pero exigente que nos hace "resoplar" un poquito.
Segundo kilómetro...y más rápido todavía, 3'48"....veré a ver cuánto más sé aguantar ahí porque a esa velocidad no me veo ocho kilómetros después.
Nos hemos quedado solos con Abel y voy siguiendo sus consejos en las trazadas de las calles, dejándome él, sitio para que las tome por el lado más corto.
Verme en esta situación, para un aficionado al deporte y al atletismo como yo, es un lujo que sé que no voy a poder disfrutar mucho más.
Llegamos al tres, todavía juntos, "picándolo" en 3'54", y al "4" en 3'55".....lo cierto es que un comienzo así hacía mucho tiempo que mis castigadas piernas no lo recordaban.
Ahora sí que sí, he llegado a mi tope y debo descolgarme un poco para "respirar" porque sino, cuando hagamos el primer paso por meta, me voy a tener que parar.
Veo como se va alejando poquito a poco de mí y decido "levantar" el pie y ponerme a ritmos más "humanos" para mí.
Al paso por la calle paralela a la zona de meta recibo los ánimos de Eliseo Martín que no ha podido correr por lesión que me conmina para que vaya a por Abel....¡qué más quisiera yo!....
Entro de nuevo al Paseo San Juan Bosco, zona de meta y kilómetro cinco.
El tiempo parcial es de 4'08" y el total de este primer 5000 es de 19'38"....está fantástico....ojalá lo supiera mantener durante la otra mita de carrera.
Tras el avituallamiento ya sólo quedamos los que estamos participando en la prueba larga, por tanto, todo queda ya mucho más clarificado y despejado.
Este "sexto" kilómetro va a ser el más lento de todos (4'16") y en el que más estoy sufriendo, ya que, físicamente acuso el sobres fuerzo de los kilómetros anteriores y mentalmente saber lo que falta por delante me está minando un poco la moral.
En el callejeo que se hace tras pasar la plaza del Ayuntamiento pierdo visualmente a Abel, y eso también me descorazona.
Pero un poco más adelante, cuando ya encaramos calles más rectas, lo vuelvo a ver, y eso, unido a los ánimos que vienen desde las aceras (¡gracias Nuri!) y un comentario que me hacen desde el público que me indican que voy octavo, hacen que me recomponga un poco y vuelva a encontrar ese plus de motivación que había perdido.
El "7" lo vuelvo a pasar por debajo de 4', pero sé que será un espejismo porque las piernas "chimecan" y no me van a permitir más alegrías.


No pierdo de vista a Abel, soñando un "milagro" , para mí, que sería alcanzarlo y llegar juntos a meta,  pero tampoco me despisto ni pierdo de vista y sobretodo oído por lo que venga detrás.
Y digo oído, porque apenas giré dos veces la cabeza para ver qué distancia le tenía tomada a mi inmediato perseguidor, pero sí agudicé el oído para controlar cuanto tiempo pasaba desde que yo pasaba por un grupo de gente hasta que volvía a escuchar los aplausos dirigidos al siguiente corredor......cosas de "frikis" la verdad.
Llego al kilómetro nueve en 4'09", y sé que si no pasa nada "raro" voy a aguantar ese octavo puesto.
Ahora sí, subo por la Calle Santo Domingo y giro a la derecha, de nuevo hacia San Juan Bosco para encarar la recta de meta.
Veo y escucho la entrada de Abel, miro para atrás para cerciorarme de que no hay sorpresas de última hora y cruzo la línea de meta en 8ª posición de la general con un tiempo de 40'33"....
Estoy empapado de sudor y al principio un poco "cabreado" por no haber podido bajar de esos 40' que tanto me "rondan" por la cabeza.
Como todo lo que se quiere y se desea, con trabajo y perseverancia, como hacen las hormiguitas, seguro que se consigue.
Para mi "friki-museo" particular, quedará este "top-ten" tras Abel Antón...los "populachos" nos conformamos con cositas así.

"Recuerda, los aviones siempre despegan con el viento en contra, nunca a favor".- Henry Ford


martes, 27 de junio de 2017

10K SAN ESTEBAN..PORQUE NO SE PUEDE PEDIR MÁS

....Por tan poco.
Una carrera, cuya inscripción es gratuita, que te dan una camiseta y un buen avituallamiento, un excelente y cercano trato al corredor por parte del pueblo de San Esteban de Litera y sus organizadores, de la Peña La Figuera, para mí, tiene todo el respeto del mundo y el "perdón" por cualquier error u omisión que hayan podido tener...si lo tuvieron.
Antonio, Gregorio, Pablo, Miguel, Enrique y yo fuimos los seis representantes del Club que nos bajamos en una, afortunadamente, fresca y medio lluviosa mañana de domingo.
Un respiro y alivio, tras las altísimas temperaturas que llevábamos padeciendo durante los días anteriores.
Por mi parte, mi única intención es intentar echar una mano, dentro de lo que pueda, a Raquel ya que no me encuentro lo suficientemente capacitado para hacer algo más.
Llevo las dos noches anteriores durmiendo muy mal por el calor, eso, sumado a mi trabajo y al perfil duro de la carrera hacen que se me quiten las ganas de ir de salida a "cara de perro".
Minutos antes de las nueve y media de la mañana, comienza a "chispear", cosa que se agradece, siempre que no vaya a más.
Nos colocamos bajo el arco de salida, situado en el Parque de el Prado, y escuchamos pacientemente las extensas explicaciones de uno de los organizadores, que la verdad, a los que no conocemos el terreno ni la zona, nos resultan de lo más estériles, pero bueno, se le agradece el esfuerzo.
Con una cuenta atrás,numérica y verbal comenzamos.
Los primeros metros son dando una vuelta al parque, pisando una húmeda y blandita hierba, para después de rebasado el arco de salida/meta dirigirnos hacia el interior de San Esteban.
El primer kilómetro se pasa en 4'16", y, aunque no está mal, sabemos que va a ser un espejismo porque el terreno se va a poner complicado.
Comenzamos, sobre asfalto, una subida muy exigente.
En el grupo van las tres primeras chicas, Nuri, Mónica y Raquel, tres buenas "galgas" que, aunque sea una carrera "menor", en cuanto se ponen un dorsal, no perdonan.
Poco antes de coronar, se va marchando Nuria, pero lo hace casi, sin querer, porque lleva hablando y saludando a todo el mundo desde el principio de la carrera, mientras los demás,sobretodo en esa subida, no podíamos apenas "farfullar" unas palabras, es increíble lo de esta mujer.
Tras el respiro de finalizar ese primer "rampón" y beber un poco de agua, nos lanzamos por un camino cuesta abajo en el que hay que ir casi en fila india.
Sobre el "3" nos adelanta Mónica, otra súper clase, e intento ponerme tras ella, aunque veo que lleva una marcha más, que en ese momento no se va a poder poner.
El circuito consta de dos vueltas de cinco kilómetros y está jalonado de subidas y bajadas, por tanto, intentar ir ahí a buscar o a hacer "marca" es una tontería.
Regresamos al Parque del Prado para finalizar la mitad de carrera, es el kilómetro 5 y lo pasamos en 22' justitos, está muy bien para ser el terreno que es.
Salimos ahora ya directamente al Camino del Polideportivo y enlazar, de nuevo con la subida más dura del circuito.
Veo más arriba a Mónica, segunda clasificada y tomo una referencia en una señal.
Cuando pasamos son 48" aproximadamente los que nos lleva de diferencia y ha parado a andar en el avituallamiento, por lo que, si las piernas van y tienen un poquito de "chispa" nos podríamos acercar.
Comenzamos a bajar y llanear por caminos.
Quiero decir que, a pesar de que tenía y debía estar muy pendiente de donde pisaba, de vez en cuando, cuando alzaba la vista podía disfrutar del paisaje y respirar hondo de ese aire y esa paz que dan los lugares tranquilos...
Llegamos al kilómetro ocho y tomo otra referencia, en una curva, con Mónica.
Le hemos reducido a 28" la diferencia, es bastante lo que hemos "arañado" si, pero va a ser insuficiente para darle alcance.
Tras una larga, estrecha y muy atractiva bajada, llegamos de nuevo al centro de San Esteban para iniciar los últimos mil metros hasta la línea de meta.
Intento apretar un poco, pero veo que Raquel no se acaba de enganchar, así que , a mantener.
Pisamos de nuevo la húmeda hierba del Paseo del Prado, mientras escuchamos por megafonía el anuncio de la llegada de Mónica a meta, como segunda clasificada.
Último giro a la izquierda, choque de manos por el buen trabajo realizado y cedo puesto y honores a ella que es la que se debe llevar el protagonismo, por ser tercera clasificada.
Al final , ha salido un tiempo de 44'05", y yo con sensaciones de haber podido dar mucho más, que es lo bueno, por tanto, más que satisfecho.
Tras las despedidas con todos los conocidos, que cada vez son más, regresamos a Barbastro toda la expedición comentando las posibles próximas carreretas en las que nos veremos....y es que....esta gente es insaciable...bueno...mira quien fue a hablar.

Gracias por las fotos a Manolo Susín y Montse Horta.

"La gota de agua perfora a la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia"



lunes, 12 de junio de 2017

"SE ME HA CAÍDO UN MITO"

Con esa frase me recibió el bueno de Alejandro Casterlenas sobre el kilómetro cinco de carrera en plena subida hacia la Carrodilla, mientras estaba atravesando una de las pájaras más monumentales de mi "carrera" deportiva.
Y es que..."esto del Trail" no está hecho para gente "fina" como yo.
A las siete y media de la tarde ,y con 35º de temperatura, partíamos casi cien corredores desde la Puerta del Sol de Estadilla para completar los quince kilómetros de la distancia mediana de la cuarta edición de la Trail Sierra de la Carrodilla.
La idea desde la salida era, intentar ayudar a Raquel a quedar lo más adelante posible en un terreno que claramente no es el nuestro.
Se sale, bueno, salimos muy rápido, merced a esa "excitación" de los inicios, que estamos pisando asfalto y que el desnivel, en esos primeros metros, es muy favorable.
A partir del kilómetro dos nos adentramos en el monte y de ahí ya, paulatinamente, iniciamos la
subida, que se alargará durante seis kilómetros más hasta alcanzar la ermita de la Carrodilla a más de 800 metros de altitud.
Llega el primer avituallamiento ya en el kilómetro tres (muy bien la organización con la previsión de agua viendo el tremendo calor que hacía) y en cuanto bebemos un poco y nos "remojamos" la cabeza continuamos trotando.
Ahora empieza lo más duro....el terreno se empina de manera más seria.
Vamos en fila india y en algunos tramos intentamos correr y adelantar corredores, pero a mi,me está costando una barbaridad el recuperar el aliento en cada cambio de ritmo.
Siento una enorme fatiga, sudo una barbaridad y en algún momento pierdo la fuerza necesaria para impulsarme en algún exigente repecho.
Tanto es así que sobre el kilómetro cuatro, decido echarme a un lado, hacer un gesto con la mano para que me adelanten y parar.
Me agarro sobre mis rodillas porque estoy k.o., sudo una barbaridad y en ese momento me veo sin fuerzas para seguir.
Aquí no puedo hacer otra cosa que AGRADECER con mayúsculas a todos y cada uno de los corredores que pasaron a mi lado y se preocuparon por mí, en especial a Martín Cubelos que me cedió su agua y me esperó.
Ese agua medio caliente por el paso de los kilómetros y el enorme calor que hacía, me dio la energía suficiente para poder continuar ascendiendo.
Un poco más arriba llega el "pasaje" que contaba al inicio.
Animando a los corredores al lado de una piedra grande están Javi Cabestre y Alejandro que me hace ese comentario de "se me ha caído un mito...¡¡Fernando corriendo una trail!!"..
A pesar de mi estado físico y anímico me saca una sonrisa y decido volver a parar allí a su lado para intentar recuperarme un poco más,
Le digo a Martín que continúe y vaya para adelante, que yo necesito oxigenarme de nuevo.
Javi me da un poco de bebida isotónica que tiene allí y que agradezco enormemente y les pregunto que donde coño acaba esta subida.
"¿Ves esas piedras en forma de gato?, pues en cuanto llegues ahí ya es todo tendido hasta la Carrodilla y de ahí todo bajada hasta Estadilla"...confío en las palabras de Alejandro y continúo para arriba.
Ha pasado Marcos y poco a poco, tras alcanzar esas piedras me voy acercando a él hasta que lo alcanzo en el siguiente avituallamiento donde han tenido la gentileza de colocar un arco de agua que sienta de lujo.
Ahora, con la compañía de Marcos, como en otras buenas ocasiones, vamos trotando-andando-charrando hasta que llegamos a la altura de Martín.
En una bajada nos vamos despegando de Marcos y nos dirigimos juntos hacia el ecuador de la carrera situado en la ermita de La Carrodilla, en el punto más alto de esta distancia, los 815 metros.
La llegada allí es una gozada, por el copioso avituallamiento que hay y el excelente trato, cariño y ánimos que dan los voluntarios.
Una vez superada toda la subida y bajado un poco (sólo un poco) la temperatura, siento que mi cuerpo está mucho mejor.
Bebo agua, como sandía y arrancamos junto a Martín para completar los últimos siete kilómetros hasta meta.
Nada más empezar, llega una bajada muy pronunciada en la que me lanzo, como se suele decir en el argot ciclista, "a tumba abierta".
Siento que poco a poco me voy despegando de Martín, le pido "permiso" para irme, me lo concede y me "tiro" para abajo.
Es una bajada pronunciadísima, voy lanzado, con ganas y con las piernas "cachondas" para quitar esa mala sensación de la subida.
Pero poco antes de llegar al avituallamiento de "la Mentirosa" veo a una chica sentada a la orilla del camino.
Casi derrapando, por la velocidad y el desnivel, paro a su lado.
Se ha torcido el tobillo y la pobre está desesperada.
Me quedo junto a ella hasta que llega Martín y otro corredor (ambos conocidos de ella) para que la atiendan y , como llevan teléfono poder llamar a la organización.
No obstante, yo llego poco más adelante al avituallamiento y se lo comunico a los voluntarios que hay para que vayan a recogerla.
En ese último avituallamiento antes de meta, bebo agua en un momento y vuelvo a arrancar con fuerza para completar los últimos 5 kilómetros.
Les estoy quitando el "polvo" a las piernas porque estoy literalmente "volando" por los caminos, alcanzando y adelantando a multitud de corredores que me precedían.
Ahora mismo estoy yendo a "cara de perro", sacudiéndome de encima esa rabia por el tremendo "pajarón" que he pillado subiendo.
A falta de menos de dos kilómetros alcanzo al compañero David, pero son sólo unos segundos los que permanezco a su lado porque en plena bajada mis piernas me piden más y me lanzo "desbocado" hacia meta...¡ya perdonarás!.
Llego a Estadilla, piso asfalto y ahora sólo queda superar ese último kilómetro en el que sigo alcanzando corredores que deben de pensar que acabo de salir hace poco por la manera en la que estoy llegando.
Curva a la izquierda y encaro la recta de meta de nuevo en la puerta del Sol.
Meta alcanzada, puesto 27º de la general con un tiempo de 1h 31' 56" y con los tres últimos kilómetros corriendo por debajo de 4' el kilómetro...¡brutal!..
Si pienso qué hubiera pasado de no haber sufrido ese desfallecimiento.....
Una vez pasado el arco , tengo la necesidad de sentarme porque estoy muy fatigado, empapado de sudor y ahora mismo me tiemblan las piernas, merced al enorme "castigo" que les he dado en esos últimos siete kilómetros.
Definitivamente estos no son mis terrenos, pero como dije, teniendo fiesta y siendo en Estadilla, había que estar si o sí.
Para acabar quiero agradecer a todos los voluntarios y organizadores su excelente trabajo y trato dispensado de principio a fin y a todos los que se preocuparon de mi cuando me quedé "grogui" subiendo a la Carrodilla...detalles así hacen grandes a las personas.
Ahora, espero buscarme alguna de "mi estilo" (o sea, de asfalto) para intentar disfrutar más.

"Si permaneces esperando el momento ideal nunca saldrás de donde estás, es preciso un poco de locura para dar el siguiente paso" .- Paulo Coelho.

Fotos: Manolo Susín, Sergio Barba y organización